Ready Player One, una Novela para Frikis

Tanto por este espacio como por mi blog personal, he dicho que soy fan del ciberpunk. Cuando solicité, en cierta red social, que me recomendaran una novela de dicho subgénero, pero actual, alguien me facilitó Ready Player One de Ernest Cline. Durante un buen rato le di largas a la novela, hasta que me topé con la adaptación cinematográfica en uno de los canales de TV. Vi algunos fragmentos, pero gracias al efecto Luciano, no la he visto completa.
Tampoco he terminado de ver la obra, porque de verdad deseaba leer el libro primero. Últimamente las adaptaciones de novelas han resultado decepcionantes, son contadas las películas que superan al libro —Blade Runner es un ejemplo— y por ello deseaba satisfacer mis expectativas con el texto. Sí, resultaba igual o mejor que lo poco, que alcancé a ver en la TV de verdad la experiencia del libro valdría mucho más.

Se preguntaran, en este punto, ¿cuál fue la respuesta a esa interrogante? Sencillo, el libro es genial y al parecer la película va por otro lado. He tanteado la opinión de algunos amigos, y he tenido respuestas contrapuestas, algunas dicen que el libro y la película son como agua y aceite, otros que son copia fiel y otro que ambas están bien. Por último, algunos consideran que tanto libro y novela son solo una excusa para hacer un montón de referencia sobre la cultura geek especialmente de los 80´s.
A mí el libro me encantó, a ratos me enganchó, a ratos me aburrió con tanta referencia. Pero antes de entrar en el debate vamos a lo que nos interesa.

Ready Player One Portada

Trama de Ready Player One

Estamos en el año 2044 y, como el resto de la humanidad, Wade Watts prefiere mil veces el videojuego de OASIS al cada vez más sombrío mundo real. Se afirma que esconde las piezas de un rompecabezas diabólico cuya resolución conduce a una fortuna incalculable. Durante años, millones de humanos han intentado dar con ellas, sin éxito. De repente, Wade logra resolver el primer rompecabezas del premio, y a partir de ese momento debe competir contra miles de jugadores para conseguir el trofeo. La única forma de sobrevivir es ganar.

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Bien seguidos los requisitos vamos a lo que nos atañe, comencemos por las partes, como diría nuestro buen Jack.

Prosa: la novela está escrita en primera persona, es el mismo Wade que nos narra su historia, pues considera que todo lo que se ha contado sobre su persona esta errado. Al ser un chico el que nos narra la historia, eso facilita la inmersión, en una obra que trata sobre la inmersión. La prosa es sencilla y envolvente, supongo que el traductor no tuvo mayores problemas a la hora de traducir todo el texto. Hay unas cuantas palabras que no cuadran, pero la edición colocó algunas notas para aclarar.

En síntesis, la prosa es deliciosa, gracias a ella la novela se lee en un momento.

Construcción de Mundo: estamos ante un universo bien elaborado, aunque el apartado real —me refiero al mundo fuera de OASIS— es un vulgar telón de fondo para justificar por qué las personas prefieren pasar su tiempo pegados a una consola antes que enfrentar la realidad. Es, sin muchos aspavientos, el típico mundo cyberpunk con mucha tecnología y poca calidad de vida.

Ahora bien, en lo que se refiere al entorno del cybermundo, el señor Cline supo darle coherencia y sentido a su universo, especialmente cuando en OASIS convergen todos los mundos de ciencia ficción y fantasía. También, parece que lo pensó todo. Como funcionaba la consola, como se desplazarían los personajes y como respondería la sociedad ante este tipo de fenómeno.

El universo está muy bien logrado, aunque a mí algunas cosas me chirriaban. Por ejemplo: que todo el mundo estuviese condicionado a los gustos del creador del juego, entiendo la situación de la cacería, pero parece que era algo que iba más allá de ello. Hallyday impregnaba todo el universo, y pareciera que no hubiese nada más. Otra de las cosas, que me chirrió, es que la gente se conectaba al internet para ver películas viejas y jugar videojuegos clásicos. Señores, es la consola más poderosa del universo, yo no me voy a meter a un sitio a jugar Galaga o Tetris (bueno este último sí, porque es full relajante) cuando puedo hacer cosas más interesantes.

Aunque, debo acotar, que el hecho de que la civilización hiciese eso, pone en evidencia dos realidades: 1) que muchas veces los adelantos terminan siendo usados para cualquier cosa, menos para lo que inicialmente se crearon, por ejemplo: el BlackBerry fue pensado como un teléfono para ejecutivos de estratos socioeconómicos A y B, no para lo que terminó, en manos de todos nosotros. 2) eso, también pone en evidencia lo decante que es el mundo, cuando todo el mundo prefiere el pan y el circo antes que hacerle frente a la realidad.

Resumiendo, estamos frente a un trabajo bien hecho. Todo lo que expone Cline, a través de Parzival, llega a usarse, especialmente la Catalítica.
Personajes: este es el punto más interesante como contradictorio de la novela. Los personajes en ella, desde el villano Sorrento hasta el pobre Wade, representan todos los espectros de la subcultura nerd; haciendo énfasis en los gamer. Fue imposible, para mí, no empatizar, en mayor o menor medida con el protagonista, con Hache, Sorrento y hasta con el mismo Hallyday. Pero, como sentí un vínculo con ello, también sentí un gran despreció, porque Cline nos muestra el rostro oscuro de frikis.

¿Cómo así? En lo excluyente y esnobista que solemos ser (Hache y Parzival humillando en trivia al inmamable de IrOk, o ese mismo personaje) o cuando Wade alcanzó un gran nivel y comenzó a volverse implacable con todos los retadores de bajo nivel. En ese caso, debo acotar que es necesario, porque el héroe debe pasar por el hubris.

Otro lado malo, fue ver ese aspecto de nosotros tan centrados en lo que nos obsesiona y dejamos de ver lo que nos rodeas, cosa que es el gran aprendizaje que obtiene Parzival al final.

Por último, en cuanto a este apartado, los personajes no son tan trascendentes, pues es la trama la que lleva el ritmo. Wade a veces da la impresión de ser un jodido Gary Stu —dio en clavo en casi todo punto, especialmente con los juegos— lo que me fastidiaba a rato. Art3mis era lo que llamamos una mal pegada y mala competidora. Y Hache fue el único personaje que me agradó, pero no tuvo tanto peso. Por cierto, con ese personaje, leyendo entre líneas hay una crítica muy grande a los prejuicios en la sociedad anglosajona.

Trama: sin pretensiones, directa y entretenida. Es una trama que puede encajar en cualquier dragonada de franquicia, como en cualquier novela de aventuras. Tiene momentos altos y algunos bajos, pero en líneas generales está allí para entretener.

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Conclusión

Estamos frente a una novela interesante y muy entretenida, que es una oda a la cultura geek. Un reflejo de nuestros defectos y virtudes, pero también es un saco cargante de referencias de los 70-90´s que te da una pintura de la mentalidad del escritor. Curiosamente, después de leer su mini bio en el libro y en Wikipedia, creo que tanto Wade como Hallyday son proyecciones de su persona. Lo que, a su vez, me dice que esta es una novela que nos narra el tránsito de la infancia a la adultez, pero en plan friki.

De esto último, me quedó un aprendizaje, yo soy un friki —prefiero ese término a geek aunque antes prefería nerd— de 36 años (al momento de escribir esta reseña) y supongo que el dueño del blog es mayor que yo (vea anexo al final y una vez superada la prueba se enterará de la edad del Lobo Alfa) y he caído en cuenta que los friki no se quita. La verdad es que la edad, el trabajo, lo académico, los nuevos retos, la situación de este país, no me han quitado las ilusiones de crear y soñar despierto. Si bien, dudo que caiga en el escapismo de los personajes del libro, lo cierto es tengo mis mundos fantásticos donde mi mente puede descansar. Tengo un sobrino, con el que juego e imagino, y también me olvido durante cinco minutos de lo jodido que está el mundo y lo recontra jodida que esta Venezuela.

Eso y la idea de que ambas cosas pueden convivir —disfruta este mundo, pero no te olvides del otro— es el mayor aprendizaje que tengo de la novela de Cline.

Por último, como dardo envenenado, puedo decir que cuando comparo esta oda a lo friki con otra como Big Bang Theory, puedo decir que Ready Player One me representa más. A diferencia de la primera, que deje de ver porque me daba una suerte de pena ajena y no me sentía bien representado —odio, con todas mis fuerzas y todas mis encarnaciones, que me comparen con Rajesh, pero tristemente no se puede ir matando gente por allí y salir impune en el mundo real— esta novela me hace sentir bien con lo que implica ser un jodido nerd.

Por eso, esta es una lectura recomendada. No tiene desperdicio, y a algunos nos hará bien vernos en ese espejo.


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Guillermo Moreno

Guillermo Moreno

Escritor de Ciencia Ficción y Fantasía, autor de Los Pistoleros del Infortunio, colaborador en Proyecto Pulp y Administrador del Blog "En la Antesala al Portal oscuro". Entre otros muchos proyectos.

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