La siguiente es una carta abierta que Ben Bova, publicó en el Wahington Post para el presidente de los Estados Unidos. Aunque no estoy de acuerdo con todo lo que dice, me parece que está muy interesante pues resume en palabras sencillas las realidades de la energía solar del espacio:

Estimado futuro Presidente de los Estados Unidos.

usted se aproxima a unos tiempos difíciles durante su estadía en la Casa Blanca, Señor futuro Presidente, con a economía en recesión, los mercados financieros intranquilos, calentamiento global, terrorismo, guerra y los precios de la energía subiendo. Pero, al menos, yo puedo ofrecerle un consejo para para negociar con esa última cuestión: Mire a las estrellas.

Ciertamente. Usted podría usar la poderosa tecnología que hemos forjado por más de medio siglo de exploración espacial para resolver un importante problema aquí abajo en la Tierra — y convertirse en el presidente más popular desde John F. Kennedy en el proceso.

Justo ahora, los Estados Unidos está gastando cerca de $700 billones al año en petróleo extranjero. Con la demanda energética mundial aumentando, el precio de la gasolina se aproximarán a los $10 por galón durante su administración — A menos que usted realice algunos cambios significativos. Allí es donde la tecnología espacial puede ayudar — y crear nuevos trabajos, incluso industrias completamente nuevas, al mismo tiempo.

En cuanto energía, usted tendrá que realizar algunas elecciones difíciles . La energía nuclear no emite gases de invernadero, pero tiene desperdicios radioactivos. los combustibles de hidrógeno se queman limpiamente, pero el hidrógeno es costoso de producir y difícil de distribuir por tubos. La energía Eólica funciona en locaciones especiales, pero la mayoría de la gente no quiere enormes y ruidosos turbinas de viento en sus patios.

La Energía solar es una favorita entre los ambientalistas, pero funciona solo cuando el Sol está brillando. Pero allí está el truco. hay un lugar en donde el Sol nunca se oculta, y una forma para obtener energía solar las 24 horas del día, 365 días al año: Ponga las celdas solares, en la alta órbita donde estarán en luz solar todo el tiempo.

Hágalo con los Satélites de energía solar (SPS, Soalr Power Satellites) un concepto inventado por Peter Glaser en 1968. La idea es simple: Construya grandes ensamblajes de células solares en el espacio, donde convertirán la luz solar en electricidad y la transmiten a estaciones receptoras en tierra.

El Satélite de energía solar es la última fuente de energía limpia. Este no quema ni una onza de combustible. Y un solo SPS podría entregar entre cinco y diez gigawatts de energía al terreno continuamente. Considere que la producción total de energía eléctrica de todo el estado de California es 4.4 gigawatts.

Cálculos conservadores han mostrado que un SPS podría entregar electricidad a un costo para el consumidor de entre ocho y diez centavos por kilovatio hora. Eso es aproximadamente el mismo costo asociado con los generadores convencionales. y los costos de operación caerían mientras más plataformas orbitales son construidas y el precio de los componentes, tales como las células fotovoltaicas, se reduce. Los Satélites de Energía solar podrían reducir la factura eléctrica del pagador de impuestos común, mientras provee mucha más electricidad.

Serán muy grandes — una milla o más de largo. Construirlos en el espacio será un desafío, pero no un imposible: Ya sabemos como construir la estación Espacial Internacional, la cual es aproximadamente de el tamaño de un campo de fútbol. Y los SPS no necesitan ningún invento nuevo. Tenemos la tecnología a la mano.

Básicamente, un SPS necesita células fotovoltaicas para convertir la luz del sol en electricidad y transmisores de microondas para transmitir la energía a la tierra. Hemos usado células solares para darle energía a nuestras naves espaciales desde los 50’s. Los satélites solares están en nuestras calculadoras, relojes de pulsera y en todo otro aparato que usamos cada día. Puede comprarlas en la Internet. Los Transmisores de Microondas son también una bien desarrollada tecnología. Existe uno en casi cada cocina en la nación, en el corazón de nuestros hornos de microondas.

Algunas personas se preocupan por la transmisión de gigawatts en forma de energía de microondas. pero los rayos de microondas se esparcirían sobre un área amplia, así que no serían tan intenso como para dañar a nadie. Los pájaros podrían volar entre los esparcidos rayos sin ningún daño. Sin embargo sería mejor que las estaciones receptoras se construyeran en áreas no pobladas. Los desiertos del suroeste americano serían una localización excelente, ¡Ganaría votos en Arizona, New Mexico, Nevada y California!

Es irónico, pero cuando los satélites de energía solar se vuelvan un lugar común, los desiertos del Sahara y el medio oriente podrían ser importantes centros incluso después que la última gota de petróleo haya sido extraída de ellos. Las estaciones receptoras podrían ser construidas en el mar; Japón ya está mirando esa posibilidad.

Lo admito, los satélites de energía solar no serán baratos. Construir uno costaría casi tanto como construir una planta nuclear: alrededor de $1 billón. Ese dinero, no necesariamente debe venir de los contribuyentes; podría obtenerse a partir del mercado de capital privado. Las compañías petroleras hacen ese tipo de inversiones cada año al explorar nuevos campos petrolíferos. Pero los riesgos que envuelve la construcción de SPS, al igual que con cualquier operación en el espacio, es considerable, y podrían ser muchos años o incluso décadas antes de que la inversión comience a pagar. Así que ¿cómo podemos convencer a los inversionistas privados a poner su dinero en los satélites de energía solar?

Esta nación pasó por una situación similar hace algo de un siglo, cuando se tuvo que construir grandes presas hidroeléctricas.
Esas presas estaban en los límites de la tecnología para la época y fueron negocios riesgosos que requirieron fuerte respaldo. la presa Hoover, La presa Grand Coulee y otras fueron construidas con capital privado — respaldado por prestamos de largo plazo y bajos intereses entregados por el gobierno de Estados Unidos. Cambiaron el rostro del oeste Americano, proveyendo irritación, agua y energía eléctrica que estimuló un enorme crecimiento económico. Phoenix y Las Vegas no estarían en el mapa excepto por esas presas.

Los Satélites de Energía solar podrían obtener fondos a través de la misma forma de prestamos respaldados por el gobierno. Washington ha hecho prestamos garantizados en el pasado para ayudar a compañías en problemas como la Chrysler y la Lockheed. ¿Por qué no usar las mismas técnicas para estimular la inversión privada en los satélites de energía solar? si podemos inyectarle dinero a Wall Street, por qué no gastar una fracción de ese dinero en iluminar la calle principal? (N. del T. el autor realiza un juego de palabras con “Wall Street” y “Main Street”)

Es más, un vigoroso programa de SPS proveería un mercado viable para las compañías privadas, tales como SpaceX y Virgin Galactic, que están desarrollando Cohetes lanzadores. Al igual que la mayoría de nuevas industrias, estas compañías están atrapadas en un problema: necesitan un mercado que ofrezca una ganancia, pero no se materializará ningún mercado hasta que puedan probar que sus productos funcionan.
La poderosa industria aeronáutica enfrentó este dilema en los 20’s. El gobierno federal ayudó proveyendo un mercado al darles un contrato para entregar correo por aire, lo cual eventualmente llevó a la actual industria comercial aeronáutica.

Un vigoroso programa de SPS podría proveer el mercado que la recién nacidas industrias privadas de lanzamiento espacial necesitan. Y recuerde, un cohete lanzador que puede poner gente y cargamento en la órbita obteniendo un beneficio, también puede hacer volar a la gente y la carga alrededor de la Tierra a velocidad hipersónica. Cualquier lugar en la Tierra puede estar a menos de una hora de vuelo.
Ese es un mercado que vale trillones de dolares al año.

Tomará visión y liderazgo iniciar un programa de satélites de energía solar. Es por eso, Señor futuro presidente, que creo que usted debería hacer que la principal meta de la Nasa sea construir y operar un modelo SPS de demostración, con suficiente tamaño como para entregar una cantidad razonbale e impresionante de energía eléctrica, digamos, unos 10 a 100 megawatts — antes de su segundo periodo. Tal demostración probaría que satélites de tamaño completo son posibles. Con prestamos federales, inversión privada podría entonces tomar el mando y construir los satélites que entregarían los Gigawatts que necesitamos para reducir nuestras importaciones de petróleo extranjero y comenzar nuestro despegue de los combustibles fósiles.

Sé que científicos y académicos aullarán en protesta. Ellos quieren explorar el universo y no les importan los precios del petróleo o construir nuevas industrias. Pero recuerde, ellos aullaron contra el programa Apollo también. Querían el dinero para sus proyectos, no para mandar a un montón de pilótos de jets a la Luna. Lo que fallaron en ver fue que el Apollo produjo las tecnologías y entrenó los equipos de personas que nos han permitido alcanzar cada planeta en nuestro sistema solar.

Un vigoroso programa de SPS permitiría producir la infraestructura que enviaría exploradores humanos de regreso a la Luna y a marte y más allá. Podría también disparar el interés de jóvenes estudiantes en el espacio, la ciencia y las tecnologías de punta.

Los Americanos son una gente fronteriza de corazón. Tenemos una frontera que comienza unas pocas miles millas sobre nuestras cabezas y contiene más riquezas energéticas y de mineras que todo la Tierra. Señor futuro presidente, si usamos estos recursos inteligentemente, podemos asegurar la prosperidad y la paz para el mundo — y usted tiene la oportunidad de escribir su nombre en letras mayúsculas en los cielos.

Ben Bova es presidente emérito de la National Space Society y el autor de cerca de 120 libros de no ficción y novelas futuristas, incluyendo “Powersat”, una novela sobre la construcción del primer satélite de energía solar.

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