No escribía nada de este relato desde Mayo, pero tanto hablar y leer sobre libros y literatura me ha vuelto a alborotar la vena de escritor y hoy me he puesto y he avanzado otro poquito en la historia.

E avance de hoy es casi esquemático, pero como ya les he dicho antes, mi intención en estos momentos no es mostrar la historia perfecta, si no poner en claro lo que tengo en mi mente, y posteriormente hacer una revisión mas en serio:

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La Espada Verdadera 3ª Parte

Los demonios suelen generar un terror terrible, pero era algo a lo que ya estaba acostumbrado, un miedo que podía controlar, sin embargo cuando escuché a aquella aberración hablando en español, mejor dicho, mancillando el español, se me aflojaron las piernas. Hay algo terrible en un demonio que te mira a los ojos y habla en tu idioma.

– Salgamos de aquí -susurró mi mujer – no estamos en posición de pelear contra este.

Pero aquel monstruo no iba a dejarnos conversar tranquilamente en su presencia, con una risa horrorosa y que quitaba el aliento, sacudió una enorme espada a la altura de nuestros cuellos, pero fuimos mas rápidos que él y nos agachamos a tiempo.

– No podemos salir, ¿no recuerdas lo que dejamos afuera?

El monstruo se abalanzó contra nosotros para tenernos mas a mano, su carrera hacía temblar el piso, nuestro pequeño grupo le abrió paso y lo dejó flanqueado por ambos lados, pero aquello no pareció intimidarlo, los agentes, estratégicamente ubicados entre las sombras que conocían tan bien, abrieron fuego, las balas se enterraban con saña en la piel del demonio, pero aquello solo parecía enfurecerlo mas, soltó un rugido que helaba la sangre.

– Los de afuera no van a quedarse esperándonos -dijo ella, y como para confirmarlo escuchamos como tiraban abajo la puerta y comenzaban a correr hacia nosotros.

Aquello pareció animar al enorme monstruo con el que combatíamos comenzó a repartir mandobles a diestra y siniestra, pero los paladines sabíamos bailar aquella danza, nadie se atrevió a medirse contra su espada, todos nos apartábamos de su paso y evadíamos sus golpes, pero también, cuando teníamos la oportunidad lo picábamos con nuestros aguijones, pero el daño que le hacíamos no pasaba de eso, picaduras de insecto a un enorme dinosaurio.
Los demonios comenzaron a rodearnos por afuera, pero los intersticios y constricciones del museo no permitían que nos atacaran con toda su masa.

– Mejor aquí adentro que allá afuera.

En los bordes de la batalla, mis compañeros lo estaban haciendo bien, sin la ventaja numérica, los monstruos no podían compararse con la habilidad marcial de los paladines. El problema lo teníamos quienes peleábamos en el centro contra el enorme demonio, ciertamente conseguíamos hacerle daño, pero igualmente el monstruo parecía recuperarse de aquel daño casi de inmediato.
Uno de los hombres mas hábiles, consiguió colarse entre las piernas y cercenarlo con un corte que debió tirarlo al piso; por un momento pareció que así sería nuestro enemigo se tambaleó un poco, pero de inmediato la herida se cerró y el monstruo recuperó su compostura, con un movimiento casi instantáneo atravesó con su espada al desafortunado que se había atrevido a dañarlo de aquel modo.
Una bruja surgió de entre las sombras y gritó un nombre:

– ¡DWIMERLAIK! – dijo apuntándolo y volvió a desaparecer entre las sombras casi al instante.

El que conocieramos su nombre molestó terriblemente al demonio, por supuesto, a los brujos les tomaría algún tiempo desarrollar el hechizo que se aprovecharía de aquella ventaja, pero saber que conocíamos su debilidad no complacía a la aberración. Así que comenzó a repartir golpes entre las sombras a tontas y locas. Lo cual evidentemente era la intención de la bruja
Sabíamos que los brujos se ocultaban demasiado bien, así que aprovechamos para rematar a los demonio s pequeños que nos rodeaban, con rápidez los despachamos, y volvimos nuestra atención al monstruo grande. Uno de los brujos salió de la nada y declaró un encantamiento ininteligible, pero el rostro del demoníaco gigante cambió, de la ira suprema, al temor mas absoluto.

– ¡Está vulnerable! ¡Regrésenlo a donde pertenece!

Las hojas de nuestras espadas danzaron alrededor del monstruo a toda velocidad, desangrándolo en todas las formas imaginables. Allí donde calló su cadaver se abrió un portal del que emanaba un calor terrible y un nauseabundo olor a Azufre. Todas las miradas se centraron en mi, y no los hice esperar, atravesé aquel portal a los infiernos decidido y sin miedo.

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Me doy cuenta que le faltan muchos detalles, y que las descripciones estuvieron muy escuetas e esta ocasión, me faltaron un montón de nombres, y demás detalles, pero tranquilos, piensen en esto como un primer boceto 😉

Por cierto que hoy comencé a utilizar el yWriter5, me parece muy interesante, todo queda muy organizado, pero me doy cuenta que por el momento no le estoy sacando todo el provecho, pero poco a poco 🙂

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