Un Sacerdote católico y un Rabino tienen una reunión semanal para comer, el Sacerdote pide un jamón. Al rato se lo traen, comienza a comer y dice:
Hummm, este jamón, está delicioso, la textura, el sabor, deberías probarlo.
El Rabino un tanto molesto, no responde nada.
Pero de verdad, sabe espectacular, no entiendo como es que te puedes negar a algo tan maravilloso, todas estas sensaciones tan fantásticas en la boca, de verdad, dime que vas a probarlo, por lo menos una vez.
El Rabino mira al Sacerdote con una sonrisa y le dice:
Claro que si… El día de tu matrimonio…
;D

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