Terminaba el 2013 y al igual que ahora yo me dispuse a listar las “resoluciones de año nuevo,” como en muchas otras ocasiones agregué el objetivo de “hacer mas ejercicio” pero decidí ser mas específico y cambié aquello por “al finalizar 2014 seré capaz de hacer diez barras seguidas.

Para quienes no lo sepan, aquí en Barquisimeto decimos “barra” a lo que en inglés llaman “pull up” es decir usando una barra o un tubo, levantarse del suelo utilizando solo los brazos.

Cuando tenía veinte años, era algo que conseguía hacer con facilidad, pero a finales de 2013 estaba a punto de cumplir los treinta y nueve años, estaba totalmente fuera de forma y no había podido alcanzar aquella meta desde muchos años atrás. Pero en esta ocasión tenía mas confianza de poder conseguirlo pues me había entrenado relativamente bien; hacía una o dos barras aquí en la casa de vez en cuando.

A mediados de 2014 iba por buen camino; no estaba entrenando con demasiada seriedad pero aún así conseguí llegar a una seis barras, así que la meta de alcanzar las diez no parecía imposible. No obstante, a pesar de todas mis buenas intenciones, me fue imposible conseguir aquella “resolución” pues tanto yo como la gran mayoría de los venezolanos nos contagiamos de un virus terrible llamado “chikungunya” que me dejó postrado e incapaz de realizar ningún ejercicio por varios meses.

Engordé, perdí el poco entrenamiento que tenía, pero lo peor fue que caí en otra depresión. Menos severas que las depresiones que he tenido en el pasado, lo admito (entender el problema ayuda mucho) pero igual muy incapacitante.

Pero aún así al final de 2014 me propuse una vez mas la misma meta, “al finalizar 2015 seré capaz de hacer diez barras seguidas“.

Llegamos a Junio y aunque entrenaba de vez en cuando (una o dos veces a la semana) de forma bastante desordenada, no estaba ni cerca de mi meta. Fue gracias a la ayuda de mi hijo quien me invitó a ejercitarnos en un parque cercano a la casa que comencé a avanzar hacia mi objetivo.

Con los aparatos que hay en el lugar empecé a entrenarme con mas seriedad; me informé mejor, creé un programa de ejercicio con metas a corto y mediano plazo y establecí una rutina de ir a entrenar al parque tres veces a la semana.

Al principio el avance fue bastante lento, no conseguía hacer nada, pero poco a poco, comencé haciendo solo una, después hacía tres, luego llegué a seis, y cuando llegué a ocho, no me lo podía creer; ¡la meta estaba cerca!

Luego un domingo en la noche me dije mientras me iba quedando dormido: Mañana es el día, mañana voy a hacer las diez barras. Parecía algo imposible, ¿yo haciendo diez barras? ¡Igual que cuando tenía 20 años! Imposible.

En la mañana del lunes por casualidad pasé frente al parque, no estaba vestido para hacer ejercicio ni nada (siempre voy en la tarde) me detuve, miré la barra; la gente pasaba ocupada en sus propios asuntos, hacía un sol terrible; me agarré de la barra…

Es ahora, voy a hacer las diez barras, lo voy a volver a hacer después de 20 años, voy a lograrlo.

Me colgué y comencé a subir.

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis.

Aquí fue donde la chikungunya me detuvo hace un año.

Siete, ooocho… nueeeveee…

¿Será que no voy a poder? ¿Será que no llego a las diez? ¡Sí puedo!

Diiiiiiiiiiiiiieeeeez ¡Diez!

A medida que iba bajando de la barra la sonrisa se iba dibujando en mi rostro. Me pregunto qué pensaría la gente que pasaba al ver un cuarentón mirar sonreído a aquel aparato de metal.

Lo conseguí, volví a hacer las diez barras que hacía a mis 20 años; pero no fue fácil.

Cuando estén haciendo sus resoluciones de año nuevo, o si ya las hicieron, recuerden, no siempre lo conseguimos en la fecha que planeamos, a veces la vida interpone en nuestro camino obstáculos que nos retrasan. La clave está en perseverar.

En mi caso me costó casi dos años, pero al final, lo conseguí.

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