Desde Tibas, Costa Rica, nos llega un relato del autor Juan Luis Murillo Mata; para nuestro Desafío del Nexus de Junio:  

Glock

Asalto a la Locura

Autor: Juan Luis Murillo Mata.

Un joven asaltante se dirige a cometer otro robo en la que fuera su escuela años atrás, sin saber de su posible encuentro con un ser sobrenatural.

En esta época los niños tenían celulares y otros objetos que David Molina no pudo tener hasta empezar a cometer asaltos pocos meses atrás. En la que hace escaso tiempo fue su escuela, se convirtió en un lugar ideal para robar a los niños mucho más afortunados de la actualidad.

Era poco antes de la hora en que acostumbraban a salir los estudiantes de clases, el momento aprovechado por David para cometer asaltos frecuentes en el lugar y sin la intervención de la policía a pesar de llevar tiempo cometiendo los robos.

Cerca de la entrada y sin nadie a la vista se le estuviera acercando, era momento para ponerse a trabajar, saca su pistola sutilmente con su mano derecha y de la misma manera la apunta hacia la niña.

-Esto es un asalto- pero la niña parecía no inmutarse por sus palabras.- ¿Qué? ¿Quiere que la quiebre?

-¿Por qué habría de preocuparme no me está apuntando a mí?

David estaba confundido hasta fijarse en como efectivamente su mano estaba apuntando el arma directamente a su propio rostro, trató de hacerse a un lado por el susto pero el miembro armado lo persiguió, volvió a tratar de alejarse pero no lograba distanciarse. Intentó salir corriendo pero cuando lo hacía apareció otro brazo igual al suyo con una pistola apuntándole al rostro, no importa por donde tratara de moverse aparecían más miembros con armas hasta finalmente rodearlo en un círculo. Estaba tan asustado que no podía ver de dónde salían, sólo el objeto mortal.

-Yo no me preocuparía por las de arriba, sino por las de abajo- dijo la niña.

El joven asaltante mira hacia abajo, había otro de sus brazos con una pistola al frente de su entrepierna. Nuevamente trató de alejarse, solo logrando la aparición de otro círculo mortal alrededor de su cintura.

-¿Por qué no dispara una de las arriba? Es mejor que necesitar una bolsa para orinar el resto de la vida.

David Molina le hizo caso, jaló el gatillo de una de las armas apuntándole a la cara, dejando un gran agujero donde estaba el lindo rostro con el cual seducía a las jóvenes bellas y de baja autoestima que conocía.

La policía trataba de alejar a las personas curiosas del cadáver. La poca información conseguida a través de pocos testigos dice haber visto una niña corriendo del lugar después del sonido del disparo.

FIN

Muchas gracias a Juan Luis por su relato, y le deseamos mucha suerte en el Desafío del Nexus de este mes. Nuestros amigos lectores, si disfrutaron con esta historia, no olviden pulsar el botón “Me Gusta” de facebook.

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