Recientemente realicé una traducción de un pequeño discurso de Arthur C. Clarke; allí el conocido autor narraba entre otras cosas la impresión que causó en su momento el lanzamiento del Sputnik.
Muchos se preguntan hoy ¿cómo fue posible que adelantáramos tanto entonces y que nos hayamos atrasado tanto ahora?

El pasado:
En aquel entonces el final de la segunda guerra mundial no era un recuerdo lejano. Contrariamente a lo que nos ha enseñado Hollywood; para cuando el soldado Ryan peleaba en las playas de Normandía, la realidad era que el ejercito Rojo había avanzado bastante en el interior del territorio alemán persiguiendo a las desmembradas fuerzas de Hitler.
Finalmente cuando la coalición Británico – Americana consigue llegar a Berlín, descubre que los Rusos tienen largo rato esperándolos allí.
Churchill tenía razón, los Rusos demuestran entonces ser mucho más peligrosos de lo que se esperaba.
Con la desaparición del enemigo los antiguos aliados se encuentran en una curiosa situación, ambos son enormes fuerzas militares, pero las visiones sociales, políticas y económicas son totalmente distintas ¿Continuaba siendo útil esta alianza? ¿Deseaban arriesgarse a una nueva Guerra?
Surge entonces el fenómeno conocido como la “Guerra Fría” no deseando lanzarse en una guerra total, los Rusos y la coalición Británico – Americana comienzan a combatir en “otros terrenos” léase espionaje y por supuesto una continuada necesidad de convencer a la población de que el “Sistema” propio era el adecuado. Ambas partes comienzan a utilizar la arena tecnológica para demostrar una supuesta superioridad. La Unión Soviética lanza entonces el Sputnik y en muy poco tiempo más a la pobre perrita Laika y posteriormente a Yuri Gagarin, el primer ser humano en el espacio.
Los Estados Unidos reaccionan del único modo que pueden, sabiendo que la industria privada no posee la capacidad ni el interés para lanzarse al espacio en aquel momento, deben crear una institución totalmente impulsada por el gobierno y fuertemente influenciada por los militares, surge así la NASA, que en un tiempo increíblemente corto consigue poner una docena de hombres en la Luna. El objetivo se había cumplido, se había demostrado así la superioridad del “Sistema occidental” el interés en la carrera espacial se mantendrá durante un largo período, principalmente debido al peligro nuclear; pero desde entonces hasta ahora los recursos económicos asignados a esta institución no han hecho si no menguar.
Con la continuada debacle del enemigo soviético y su eventual caída, la importancia de la NASA tiende a desaparecer también, triunfaron en demostrar la superioridad de la tecnología de los estados unidos de América, pero fallaron en mantener el interés del gran público.

El presente
vivimos en un mundo curioso, los entonces enemigos, hoy en día colaboran en la construcción y mantenimiento de la estación espacial Internacional (ISS). El Transbordador Espacial, una máquina que ya era obsoleta para el momento en que salió, continúa sirviendo hoy como el principal caballito de batalla de la otrora “superioridad occidental.”
Sin embargo no todo es malo, lenta pero segura la empresa privada comienza a tomar el lugar que le corresponde, una vez que las tecnologías han comprobado ser útiles y confiables, un nutrido grupo de inversionistas de todo el mundo comienza a planificar y a posicionarse en el espacio para obtener todos los beneficios que tan magnifica oportunidad puede ofrecer.

El Futuro
Como es de esperarse, la China, India, Japón y muchas otras naciones realizan esfuerzos para para establecerse mejor en el espacio; sin embargo en mi opinión y en la de muchos otros esto no será suficiente para revivir la llama de la vieja carrera espacial; de hecho debemos preguntarnos ¿de verdad queremos otra carrera de elefantes blancos? El futuro se encuentra en las iniciativas de las empresas privadas quienes cuidadosa y eficientemente buscan desarrollar el futuro de la humanidad en el espacio.
El futuro de la humanidad en el espacio, pertenece al hombre común.
Como ya dijo Arthur C. Clarke:
“Sin desmerecer los remarcables logros de los pasados cincuenta años, creo que la edad dorada del vuelo espacial está delante de nosotros.”
Amigos mios, felicidades a todos en este primera media centuria de La Era Espacial, el futuro es brillante.

Con relación a esta memorable fecha Jeff Foust de “the Space Review” publica un interesante artículo:
http://www.thespacereview.com/article/972/1

Scientific American trae un articulo en donde comentan las 5 metas que ellos consideran deberíamos alcanzar antes de lanzarnos hacia Marte:
http://sciam.com/article.cfm?chanID=sa004&articleID=1954A1C4-E7F2-99DF-39486CC656D11885&sc=WR_20071002

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