Las extensas llanuras de Portuguesa…
El sol, la humedad, el canto de los pájaros, y en medio de aquel paisaje; yo, con mi sombrero de vaquero, mis pantalones de Blue Jean, y mis botas militares ¡El Cazador de Cocorilos!
Mientras me acercaba descuidadamente a la laguna, se acercó a mi un cocodrilo, o una baba, como les dicen en Portuguesa. Ah, pero me di cuenta justo a tiempo y asumí una posición de combate (imagínense, Indiana Jones + Bruce Lee, ¿Quién me gana? ¡Naguara!) entonces le pego una tremenda patada en la boca al cocodrilo, lamentablemente aquel animal también sabía lo suyo y me pegó un mordisco en el pie, ¡AH! ¡Que dolor! Pero no me importa, de algún modo consigo librar mi pie de aquella terrible mandíbula y le lanzo una segunda patada incluso ¡mas fuerte! Pero igualmente la baba volvió a atrapar mi pie entre sus fauces ¡el dolor es terrible! ¡No importa! ¡Aguanto! Con un impresionante giro de caderas consigo liberarme nuevamente y le lanzo una tercera patada, y en esta ocasión al animal no le queda otra opción que huir, eso es, he ganado, sin embargo…
Hay algo extraño, la última patada me dolió mas que todas, y eso que en la tercera no me mordió. ¡AY! ¿Por qué me duele tanto?…
Ya va, yo no estoy en Portuguesa, estoy durmiendo en la cama de mi cuarto, y no he estado peleando con ningún cocodrilo, he estado pateando la pared que está junto a mi cama, ¡Y con el pie donde tengo la uña enterrada! ¡AAAAAAAAAAAAAYAYAYAYAYAYAYAYAY!

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