Desde San Luis, Argentina, nos llega este relato de la joven Guillermina Pilar Guajardo Carrasco, para participar en nuestro Concurso de Cuentos de Ciencia Ficción:

zombies

Las Memorias de Vladimir

Autora: Guillermina Guajardo.

La húmeda y helada brisa, que atravesaba por las fisuras de esa pequeña ventana de vidrio, era mi único recordatorio de que esto era real, que no era una pesadilla ni una alucinación .Tiempo atrás la gente solía pensar que este mundo siempre seria eterno, que siempre seria paz, tranquilidad y armonía, que no importa lo que hiciéramos jamás lo dañaríamos.

      -Vladimir – esa era la voz de mi madre Simone sacándome de mis pensamientos, -sal de ahí o te vas a enfermar-  yo solo asentí con la cabeza, de todas maneras mañana tendría que madrugar.

Temprano se dejaba escuchar el estruendoso sonido de la alarma anunciando las 5:30 de la madrugada. Desde que comenzó la lucha por la supervivencia del mundo ningún día era igual, la sombra de la oscuridad estaba plasmada en el cielo como si nunca hubiese amanecido desde aquel fatídico día en el que la investigación genética nos condeno a todos. Observaba el cansado rostro de mi madre que luchaba por abrir un frasco de medicina para la presión, mientras que yo intentaba abrochar el último botón de mi camisa, sin embargo hoy mi mente se encontraba en otro lugar, divagaba en los recuerdos sucedidos diez años atrás, que llegaban a mi cabeza con dolor como imágenes continuas que yo no podía detener…

Acababa de ordenar mi escritorio con cansancio y felicidad, la semana de exámenes había concluido con éxito y no podía estar más satisfecho con mis resultados en el instituto. Estaba cursando mi  primer año de secundaria y soñaba con algún día poder seguir los pasos de mi padre el Dr. John Vladimir Hagen un famoso y reconocido científico alemán. Ante los ojos de los demás éramos una familia normal, vivíamos en la costa de Múnich en una pequeña casa alejada del centro de la ciudad ya que a mi padre siempre le gusto la privacidad y a mi madre también.

   Yo siempre fui una persona muy solitaria no tenia hermanos ni hermanas, mi única compañía siempre fue mi primo Jack, que era como mi mejor amigo, recuerdo que el y yo siempre solíamos espiar a mi padre en su laboratorio en ese entonces con apenas doce años de edad nos parecía un lugar muy divertido lleno de frascos de colores, maquinas con unas formas extrañas y novedosas, también estaba lleno de tableros con líneas horizontales y verticales que Jack y yo suponíamos eran dibujos horribles y muy mal hechos. Todas las tardes nos escabullíamos antes del atardecer para ir a jugar al laboratorio, pero esa tarde fue distinta, fue el día en que todo cambio para siempre…

Nos estábamos acercando por entre los arbustos de la parte trasera del laboratorio,  mientras que a la lejanía se podía divisar una borrosa figura de lo que parecía ser un auto negro blindado acercándose a nosotros, asustado tome del brazo a mi primo y lo arrastre detrás de un árbol para así pasar desapercibidos. Durante dos minutos que para mi parecieron eternos solamente el silencio dejaba sentir su presencia, hasta que, lo que pareció ser el sonido de una puerta abrirse llamo mi atención gire la cabeza lentamente con precaución encontrándome con la figura de mi padre discutiendo con un hombre de traje negro resguardado por dos hombres de igual traje pero en color gris, tenían el ceño fruncido y mirada seria, poco a poco la discusión fue subiendo de tono hasta que las palabras se transformaron en gritos, podía sentir el ligero temblor en el cuerpo de Jack mientras me pedía con voz temblorosa que nos fuéramos a casa, estaba a punto de obedecerle cuando el retumbo de un disparo dejo petrificado mi corazón y congelo  por completo todos mis sentidos, di vuelta mi rostro y pude ver el aterrorizado semblante de Jack susurrando –tío John -, apreté con fuerza mis puños, tome todo el valor que podía tener en ese instante y le dije a Jack que corriéramos a casa, pero el no me obedecía estaba en un estado de shock mirando hacia la nada misma, por lo que tuve que tomarlo de los brazos y sacudirlo para que reaccionara, una vez que volvió en si nuevamente, se dio cuenta de la situación y corrimos a mi casa lo mas rápido que nuestras piernas tambaleantes nos lo permitieron.

Al llegar a la puerta de casa gire la perrilla casi sin aliento y caí de rodillas en el duro piso de la entrada,  aun aterrados y confundidos nos miramos fijamente a los ojos y como si u viésemos pensado lo mismo y decidimos callar, no diríamos nada de lo ocurrido.

Así pasaron dos semanas y como era de esperarse mi madre no hallaba consuelo, en todas las radios de la ciudad se podía escuchar la noticia sobre el asesinato de mi padre, decían que había sido asaltado a la puerta de su centro de investigación y que le habían robado algunos de sus experimentos, no se sabia exactamente cuales pero comentaban algo así como una especie de virus, aun que no se le había dado gran importancia a lo robado.

Mientras en mi familia el luto se trataba de sobrellevar de la mejor manera posible y el tiempo pasaba, la depresión me carcomía por dentro, habían días enteros en los que me encerraba en mi habitación sin comer y sin dormir, mi madre había tenido que empezar a trabajar como enfermera de tiempo completo en el hospital para mantenernos, por lo que estaba solo todo el tiempo, lo único que hacia era recostarme a pensar con mi pequeña radio a pilas como mi compañía, como siempre sintonicé la estación general de Múnich, le subí al volumen todo lo que daba y preste atención

“ queridos radioescuchas de la zona costera, tenemos impactantes informes provenientes de la capital del país al parecer una nueva enfermedad esta azotando a gran parte del mundo, nadie sabe de donde proviene pero tenemos síntomas claros de esta enfermedad es altamente infecciosa y no solo afecta a los humanos, si no que también a toda especie habitante sobre la tierra se cree que entre otras cosas causa canibalismo en las personas, contamina el aire y el agua convirtiéndolos en veneno toxico para las plantas y los peces, algunos animales que han sido infectados se han vuelto violentos y rabiosos. Todos los centros de investigación médica del mundo están tratando de dar con el origen y la cura de esta enfermedad, se le aconseja cerrar puertas y ventanas de su hogar, guarde alimentos no perecederos y no se despegue de su familia en ningún momento estaremos constantemente informando..”

Apague de golpe la pequeña radio y me puse de pie, lo primero que se me vino a la cabeza fue que esto no podía estar pasando, baje las escaleras hasta llegar a la entrada del patio trasero donde había un pequeño taller, tome martillo, maderas y todo lo necesario para sellar las puertas y ventanas, mi madre aun tardaría un par de horas en llegar, seguramente en el hospital ya habrá escuchado la noticia junto a los múltiples pacientes que allí se atienden, solo me restra esperarla y tratar de sobrellevar la situación juntos.

Diez años después.

Así pasaron los años y la vida cayo en un abismo sin retorno, semanas después de escuchar el aviso en la radio el FBI nos contacto, suponían que aquel virus que estaba acabando con la humanidad había sido creado por mi padre, nos reclutaron  a mi a Jack, a su madre y a la mía en ‘max-planck’ un precario y mal trecho centro de investigaciones de defensa militar a las afueras de Alemania. Allí he pasado los últimos años de mi vida donde jamás pude salir una vez que entre, tiempo después me entere que las personas que habían robado el virus eran perversos líderes de una secta que planeaban acabar con el mundo que había sido tan cruel con ellos, eran gente enfermiza que lo único que querían era vengarse y hacerle daño a la humanidad y tristemente lo habían logrado pero acosta de su propia muerte y la miles de inocentes.

Solo puedo imaginarme con nostalgia como era el bello color azul del cielo, el amarillo-verdoso de los arboles en otoño y la fresca brisa de mi Múnich natal.

Es triste cuando llegas a esta etapa de la vida y te das cuenta de que nada de lo que hiciste en el pasado valió la pena cuando todo lo que te resta por vivir siempre vas a tener que pagar los pecados y las culpas de científicos que jugaban a ser Dios como mi padre o ¿es que acaso un niño de apenas doce años que lo único que quería era divertirse descubriendo el mundo tenia la culpa de lo sucedido?, me he pasado estudiando todos los libros, formulas y archivos existentes del virus al cual decidieron bautizar como “tonka” para poder encontrar una cura pero sin embargo, no he tenido éxito alguno, mientras que Jack tiene que trabajar como paramédico en esas expediciones donde intentan encontrar sobrevivientes sanos y traerlos a este sitio donde su madre y la mía tratan de curarlos con las pocas reservas de medicamentos que aun nos quedan. Los agentes del FBI piensan que yo herede los conocimientos de mi progenitor y por eso piensan que yo puedo crear una cura, pero nada más lejos de la realidad, yo solo no podía hacerlo, ya que este afamado virus había matado a casi todos los doctores y mentes brillantes capaces de ayudarme a encontrar una cura, y los pocos que aun restaban con vida se habían vuelto unos caníbales sedientos de sangre como las demás personas sobrevivientes en el exterior que habían mutado a causa de la enfermedad.

Aquí en max-planck vivimos alrededor de ochocientas personas, en el primer piso improvisamos un hospital con maquinaria básica para poder atender a las personas sobrevivientes, en el segundo piso tenemos las bodegas con reservas de alimentos y medicamentos junto a los paneles de comunicación con los cuales las personas encargadas mantienen contacto con otros puntos de concentración de personas, en el tercer piso se encuentran camas y pequeños muebles en lo que se supone es el gran dormitorio de cuarentena y por ultimo en el cuarto piso se encuentra mi laboratorio privado de donde casi nunca salgo, odio tener que recorrer este sitio y tener que escuchar los sollozos y lamentos de la personas enfermas, cuando los niños y los ancianos me miran con esos ojos inflamados he inyectados de sangre suplicando que por favor encuentre una solución para su dolor, el ambiente en este lugar es escalofriante, la piel de los enfermos es de un color verde-azulado con llagas y cicatrices, sus dedos de manos y pies se han inflamado tanto que ya no pueden sostener nada por si mismos, el cabello se les ha caído completamente y caminan con mucha dificultad. Todo el tiempo tengo que tragarme mis lágrimas y lucir fuerte pero por dentro estoy destruido, hace una semana atrás Jack perdió su brazo izquierdo cuando en una de las expediciones un caníbal lo ataco, la situación se ha vuelto insostenible, hemos tenido reportes del exterior que dicen que el agua potable se esta acabando y ya casi no quedan reservas de alimentos en el mundo.

Las esperanzas y la fe se han esfumado por completo. La noche anterior no pude conciliar el sueño por lo que he tomado una decisión con respecto a nuestra situación, ya no podía seguir permitiendo que mi vida, la de mi familia y la de toda esta gente se me escape entre los dedos sin hacer nada al respecto, desperté a mi tía Betty la madre Jack y a la mía para contarles toda la verdad de lo sucedido, les dije que Jack y yo habíamos presenciado el asesinato de mi padre y que también habíamos visto cuando se llevaron consigo unos frascos rojos de lo que pienso eran las sustancias de la primera etapa del virus de pandora, les di unos minutos para que pudieran asimilar la situación y continúe, mi plan básicamente es volver a ese antiguo laboratorio y tratar de encontrar algún indicio de donde pueda provenir la cura, después de todo si mi padre creo esta nociva enfermedad el también debe haber sabido como detenerla, las dos se negaron rotundamente, decían que era sumamente peligroso y que mucho menos podría ir solo pero después de mucho discutirlo pudimos llegar a un acuerdo, no iría solo, me acompañarían cuatro valientes soldados de la resistencia que aun se encontraban sanos junto a su sargento a cargo, aun que lamentablemente debido a la invalides que ahora tenia Jack el no podría acompañarnos.

Al día siguiente un vehículo ya nos esperaba equipado con lo necesario en la puerta del lugar, mientras el sargento Johnson me daba las indicaciones necesarias para que fuera precavido me presente ante solados que me acompañarían en esta misión, todos eran relativamente jóvenes los hermanos Robert y Gustav Schafer, George Muller y su melliza helena, me llamo mucho la atención que ellos fueran hermanos pero me dijeron que se habían vuelto soldados por que querían protegerse entre si.

Antes de irme me aproxime hasta la camilla donde se encontraba mi primo durmiendo, por los calmantes que minutos antes yo mismo le había aplicado y lo abrase con mucho cuidado despidiéndome y prometiéndole que haría lo que estuviera a mi alcance para salvarnos a todos, luego fue el turno de despedirme de mi tía y mi madre las abrase fuertemente como si fuera la ultima vez y les dije que estaría bien, que no se preocuparan por nada, recibí su bendición y finalmente me marche.

El viaje duro aproximadamente doce horas hasta llegar al centro de la ciudad, el sargento me ordeno que en ningún momento observase a través de la ventana ya que no era aconsejable que me alterara viendo el triste escenario de lo que alguna vez fue el lugar donde naci, me había asegurado antes de salir de traer el suficiente oxigeno para no tener que respirar el aire contaminado y poder estar el tiempo que se necesite para poder tener éxito en nuestra búsqueda.

Pasaron alrededor de otras tres horas antes de llegar al lugar donde se encontraba el laboratorio y ya la ansiedad y el nerviosismo se dejaban sentir en el pesado ambiente hasta que el vehículo freno de golpe y el sargento nos indico que bajásemos, de repente miles de sensaciones me invadieron al reconocer el laboratorio donde todo el sufrimiento comenzó y preferí seguir caminando hasta el interior antes de seguir lamentándome, todo estaba destruido tanto por el paso del tiempo como por la degradación de los materiales en si, cuando ingresamos me di cuenta de que los archivos estaban un poco desteñidos y casi no se podían distinguir las palabras, por lo que les pedí a mis acompañantes que agarrasen todo lo que pudieran y lo subieran al vehículo junto con otras cajas que había encontrado. Todo transcurrió tranquilamente en el camino de vuelta a max-planck, para no perder el tiempo fui leyendo he investigando con ayuda de helena y Robert todo lo que nos habíamos traído mientras que los demás se mantenían pendientes de que ningún caníbal mutante intentara atacarnos o algo por el estilo.

Luego de seis horas de viaje y haber leído más de la mitad de los archivos y papeles lo único que pudimos averiguar fue que efectivamente mi padre creo ese virus con la intensión de venderlo a las prisiones extranjeras como método de muerte lenta a los condenados a cadena perpetúa, también dejo escrito paso a paso como fue que lo creo pero no como curarlo. Pude ver como el semblante de todos se había vuelto triste y pude sentir su decepción, a fin de cuentas yo también estaba decepcionado, pero no perdía las esperanzas aun faltaba una caja por inspeccionar que no pudimos abrir por que estaba cerrada con un candado de hierro, George intento abrirla con su navaja y después de mucho esfuerzo consiguió abrirla, adentro no había nada, solamente una pequeña piedra azul inservible, la observe de todos los ángulos con mucho detenimiento era mas bien como una especie de diamante pero algo en ella se me hacia demasiado sospechoso lo mejor seria que lo guardara en mi bolsillo hasta llegar y analizarlo mejor.

Cuando por fin pudimos llegar a max-planck y después de mentalmente agradecer haber vuelto con vida nos percatamos de que había un silencio demasiado sospechoso y que nadie había salido a recibirnos, el sargento Johnson nos hizo una  señal con la mano para que lo siguiéramos cautelosamente hasta la entrada trasera del edificio empujamos con fuerza la puerta para que cediera y cuando entramos un par mutantes infectados nos atacaron por la nuca pero estos eran distintos a los enfermos que trabamos, eran mas amarillentos y tenia la capacidad de moverse con gran agilidad, eso solo podía significar una sola cosa al parecer la enfermedad había evolucionado en otra fase, Gustav y el sargento Johnson luchaban con ellos para que los demás subiéramos al laboratorio para estar seguros ,corrimos a toda velocidad por los pasillos esquivando a los mutantes que intentaban atacarnos subimos las escaleras y tuvimos que noquear a algunos para poder avanzar, cuando por fin pudimos acercarnos hasta la puerta de el laboratorio Gustav y Johnson ya nos había alcanzado y pudimos entrar de milagro, adentro estaban mi madre, Jack y mi tía junto a otras personas protegiéndose. Los mutantes golpeaban insistentemente la puerta para entrar pareciera que en cualquier momento la tumbarían y ese seria nuestro fin, actué rápido y tome todo el equipo necesario para analizar la piedra que había traído y me puse manos a la obra mientras los demás trataban de trabar la puerta para impedir que los mutantes entraran. Después de dos minutos de investigar bajo presión confirme mis sospechas emocionado al darme cuenta de que la cura estaba en mis manos aquella piedra azul era un mineral antiguo que contrarrestaba los efectos tóxicos de las bacterias con las que estaba hecho el virus, rápidamente diluí la piedra en químicos para crear una sustancia liquida y poder envasarla. Le grite a todos que había encontrado la cura y todos me miraron sorprendidos empezando a abrazarse y gritar de alegría pero les recordé que todavía teníamos un asunto pendiente empecé a repartirle a todos un frasco de aquella sustancia ordenándoles que a cada mutante que vieran se la arrojaran encima, todos nos pusimos en marcha y con éxito veíamos como hacia efecto la cura los enfermos empezaron a transformarse de a poco en personas normales otra vez, así fuimos avanzando hasta completar todo el edificio. Las personas encargadas enviaron el mensaje a todo el mundo de que la cura se había encontrado y nadie lo podía creer en las calles solo se escuchaban gritos de alergia y llantos de felicidad, el ejercito se encargo de seguir esparciendo la cura por el mundo y seguir combatiendo la enfermedad, cuando todo se tranquilizo un poco abrase a toda mi familia y respiramos por primera vez desde que todo comenzó aires de paz.

Tiempo después…

Así fue como la humanidad pudo escapar de las garras de la muerte, ahora ya con cuarenta y tres años he podido formar mi propia familia y he tratado de construir un futuro mejor para las nuevas generaciones tal y como se lo prometí a mi madre el día en que falleció, las ciudades se han reconstruido aun que un poco mas pequeñas y humildes que antes, los niños pueden salir a las calles a jugar con sus padres hasta el anochecer y todos han cooperado para volver a sembrar el mundo de verde otra vez. Años atrás me case con helena y tuvimos una hija llamada Anne que a pesar de su corta edad decidió seguir mis pasos y convertirse en científica, ella creo una sustancia para acelerar el crecimiento de las plantas y por consecuencia mas alimento para la gente y yo no podría estar mas orgulloso, Jack y los hermanos Schafer también habían formado sus propias familias y cada quien re hizo su vida a su manera, de hecho Jack y su ahora anciana madre Betty se habían vuelto granjeros y cada tanto los iba a visitar para recordar viejos tiempos, y en cuanto a mi cuñado George había decidido convertirse en marinero por lo que siempre nos comunicábamos por cartas para contarnos las nuevas aventuras que siempre vive. Todo marcha de una forma increíble, las personas ahora tienen sueños y objetivos hasta se atreven a hacer planes para el futuro, y en el horizonte se puede divisar un mejor mañana y milenios de alegría y tranquilidad.

Y en cuanto a mi, antes siempre que pensaba en la muerte y en el transcurso del tiempo me angustiaba mucho, me daba nostalgia por las cosas del pasado que me toco vivir y también me daba miedo el futuro, no soportaba la idea de que hubiera un mundo después de mi sufrimiento. Pero la tecnología va seguir avanzando, muchas cosas van a pasar, mucha gente va a nacer para reemplazarnos y convertirse en buenas personas y yo no voy a estar para vivirlo, aun que hace un tiempo en un momento de mucho vacio me puse a pensar en que uno se va adaptando a las cosas nuevas conforme el tiempo va pasando y en cuanto a la muerte, cuando me llegue ya será demasiado tarde como para que me importe.

                 FIN

Muchas gracias a Guillermina por su participación.

Lamentablemente no posee cuenta en ninguna red social, pero me ha dicho que la pueden contactar a su Correo Electrónico: ffffyug at hotmail dot com.

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