Cuando comencé a prepararme para escribir mi novela, Los Cielos de Júpiter, usé un truco sucio, o mejor dicho, varios…

Se supone que la historia ocurre cientos de años en el futuro, pero ¿cómo describir el desarrollo científico y tecnológico de cientos de años en el futuro? Si tenemos dificultades llevando el paso del desarrollo de nuestra civilización en nuestros días, ¿cómo tener idea de las invenciones que ocurrirán dentro de cientos de años?

Y allí es donde usé el primer truco sucio. En mi historia existe una única religión que controla el desarrollo tecnológico, La Religión de la Inteligencia y mientras que han pasado cientos y cientos de años de años, la tecnología y la ciencia no han continuado desarrollándose al mismo ritmo que lo hacen ahora. O incluso en algunos casos, el desarrollo ha dado un paso atrás.

De esta forma, yo, el autor soy quien decide cuales tecnologías se han desarrollado y cuales no.

Es curioso pensar que en cierta forma el verdadero malvado líder detrás de la Inquisición, ¡soy yo!

No obstante aún inventando este factor para retrasar el avance de la civilización; todavía me encontraba con la dificultad de presentar avances tecnológicos que si bien no serían tan extremos como lo que podríamos ver normalmente dentro de cientos de años, igual serían difíciles de imaginar. ¿Qué hice entonces?

Orbital cities

El presente que podría ser pero que todavía no es

Hoy en día existen un montón de tecnologías que todos sabemos como hacerlas funcionar, pero que no están en funcionamiento por falta de voluntad política.

Pensemos esto un momento, a finales de los 60’s la humanidad llegó a la Luna, pero ¿mas de 40 años después no hemos podido alcanzar Marte? ¿Cómo es eso posible? Y al mismo tiempo, hemos avanzado exponencialmente en otras tecnologías. ¿Por qué se detuvo la “carrera espacial”?

Pues precisamente, porque era una carrera, durante la guerra fría los bandos de esa guerra se esforzaban por demostrar ¿cual era el mas desarrollado científicamente? Y cuando la URSS perdió la carrera, mucho del empuje político que tenía la NASA pasó a segundo plano.

Pero la NASA todavía tiene un enorme montón de planes para nuestro futuro en el espacio, aunque con el presupuesto que tiene ahora, esos planes tendrán que esperar. Uno de los científicos de la NASA mas celebres es Gerard K. O’Neill, quien en su libro “Ciudades del Espacio” (The High Frontier) nos plantea muchos de los estudios que realizó durante aquella época. Allí imagina una civilización que se desarrolla no en diferentes planetas, si no en gigantescos hábitats espaciales, versiones mas grandes y mas cómodas de nuestra actual ISS.

Estas ciudades del espacio son la principal ambientación de mi novela, y las coloqué no solo en la órbita de la Tierra y Marte, si no a todo lo largo del Sistema Solar y por supuesto en las órbitas de Júpiter.

Sin este recurso, me habría tocado inventar las diferentes maneras que tendría que desarrollar la humanidad para habitar mundos tan inhóspitos como las lunas de Júpiter, ¿cómo viviría la gente en lugares como esos? ¿Cómo los afectaría la diferente gravedad? ¿Cómo los afectaría la distancia del Sol? ¿Los diferentes horarios? ¿La diferente temperatura? Etc.

Pero gracias a estas ciudades, los humanos que habitan en Júpiter viven una existencia casi idéntica a la nuestra.

Pero se me planteaba otro problema, en su libro O’Neill hace que sus ciudades sean muy dependientes del Sol, o mejor dicho de la energía solar. Por supuesto, el doctor esta imaginando el desarrollo de una civilización principalmente en los alrededores de la Tierra. Pero ¿cómo penetrar mas allá del Sistema Solar interior? Ya en Júpiter el Sol no brilla con tanta fuerza y sus fotones están mas dispersos.

O’Neill proyectaba que para esos casos podrían construirse gigantescos espejos que podrían recolectar la luz y proyectarla en paneles solares.

Pero me pareció que sería una complicación innecesaria. Para darle energía a la civilización de las órbitas de Júpiter me robé otra idea…

Thorium reactorTorio y Energía Nuclear

Unos meses antes de comenzar a planear la novela había estado escribiendo una serie de artículos para el blog sobre las posibilidades del torio como fuente de energía, y me gustó mucho el concepto, es un material abundante, es una tecnología escalable, y su funcionamiento se conoce desde hace décadas.

Así que puse reactores de Torio en todas partes, las naves los usan, las ciudades también, están en todas partes.

De hecho uno de los grandes cambios que se plantea al principio de la novela es que el protagonista “Louis Rackham” ha inventado (o mejor dicho se ha robado) una forma para conseguir que los reactores de Torio funcionen mejor.

Ya con esos detalles tenía bastante andado el camino, y una historia ya se iba armando en mi cabeza, lo que hice a continuación fue averiguar sobre el propio Júpiter y sus lunas y entonces descubrí:

Io TorusEl Torus de Io

Júpiter es un lugar fascinante, el enorme planeta, la multitud de lunas, es casi un Sistema Solar por si mismo. Uno de los fenómenos mas fascinantes es el Torus de Io.

La interacción entre la atmósfera de la luna volcánica Io y el potente campo magnético de Júpìter crean un anillo de iones en torno a Júpiter.

Este fenómeno me pareció fascinante y se volvió una parte integral de la historia en varias ocasiones.

Nanites

¿Magia? ¡No! Nanotecnología

Este es el último recurso que todo escritor de Ciencia Ficción actual se saca de la manga y por supuesto yo no iba a ser menos.

Las posibilidades de la nanotecnología son tan impresionantes que prácticamente podría considerarse magia, y a nadie debe extrañarle que muchos escritores la estemos utilizando como si en efecto de magia se tratara.

Quizá sea un truco barato, pero ¿quien puede decir en estos momentos cuales serán las posibilidades de la nanotecnología en el futuro?

Estos fueron algunos de los trucos  que me inventé a la hora de imaginar un futuro cientos de años en el futuro en torno a las órbitas de Júpiter, pero todavía hay mas, si quieres descubrirlos te invito a leer mi novela, Los Cielos de Júpiter es una Space Opera ambientada en nuestro propio Sistema Solar y está llena de combates espaciales, armas espectaculares, valerosos héroes, y unas tecnologías y detalles científicos fascinantes.

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