Este relato lo escribí hace unos cuantos meses, y trata de ser un boceto para un proyecto mas ambicioso, una novela grafica. Por los pronto, a falta de “Sponsor” y de un dibujante que quiera lanzarse al agua, les dejo lo que podría ser el nacimiento de un héroe enmascarado, un vengador anónimo, o un villano……El tiempo lo dirá, y el destino le dará un nombre….heroes9

“Es casi media noche y cae un aguacero torrencial, José mira sin ver hacia el oscuro horizonte desde el balcón del pasillo más alto del hospital. Acababa de marcharse el medico tras comunicarle la noticia, su esposa, Eloissa, había muerto durante el traumático parto, y su hija estaba en cuidados intensivos neo natales, decidiendo si se quedaba en este mundo o se marchaba tan rápido como llego.

Pero José no sentía ningún dolor, no lloraba ni sentía ningún deseo de hacerlo, dentro de el empezaba a dar vueltas un sentimiento que poco a poco iba haciéndose mas fuerte, y este no era otro sino rabia, rabia ciega, sin un sentido especifico.

No culpaba al mundo, ni al medico ni al Dios en que no creía por la perdida de la mujer que amaba (porque como amaba José a Eloissa); mucho menos culpaba a la recién nacida cuya llegada al mundo la hacia de una manera tan trágica. Era rabia contra si mismo, como si hubiera podido hacer algo para salvarla, como si su sola voluntad, enfocada con suficiente fuerza, como un láser sobre ella hubiera podido evitar su muerte.

¿Seria esto cierto?, ¿podría ser tan fuerte un deseo que pudiera romper cualquier muro, inclusive el de la muerte? José jamás se hubiera atrevido a confesarlo, , pero muy dentro de el, sabia que así era, que así funcionaba las cosas, pero esta creencia lejos de ayudarlo o hacer siquiera que se sintiera mejor, lo atemorizaba.

Y así había sido siempre, recordó en ese momento la última carrera de 100 metros planos que corrió en su vida, y su patético 4to puesto contra competidores mediocres. Su entrenador de la universidad se sentó con el y le dijo, mas serena mente de lo que cabria esperar: -“Yo se lo que te pasa, tienes miedo, pero no miedo a perder; tu tienes miedo a ganar, porque el día que uses tu verdadera fuerza, esa que me he cansado de decirte que esta dentro de ti, ese día se habrán acabado los pretextos, estarás obligado a ser el mejor, el mas fuerte y el mas rápido, para siempre, y tu tienes miedo de ello, porque la mediocridad, es como una cobija tibia, en la que es cómodo arroparse..”

¿Seria verdad? seria tal como le dijo su entrenador, un mediocre? ¿porque precisamente en ese momento sentía que lo era? ¿Porque tenia esa horrible sensación de que era su culpa la muerte de Eloissa y la agonía de su recién nacida hija ¿porque? ¿Porque?
Inmerso estaba José en estos pensamientos, cuando una sombra en medio de la lluvia lo saco de ellos, en un principio le costo trabajo distinguir si era una persona porque  ¿quien diablos iba a andar caminando por allí con esa lluvia?

Era una chica, muy delgada, con una chaqueta impermeable oscura. Cruzo la calle rápidamente y se refugio en una parada de autobús, donde bajo la tenue luz, pudo José distinguirla mejor. Era muy joven, y llevaba un montón de libros bajo el brazo, los cuales trataba de proteger con su impermeable. La chica pareció dudar unos instantes, miro su reloj, claro, ya era demasiado tarde para esperar el autobús, y echo a caminar calle abajo resignada a la lluvia. José no podía dejar de mirarla, mientras voces antagónicas sonaban en su cabeza..”¿Que te importa a ti que una niña se moje bajo la lluvia?¿ Es acaso tu problema?…Y si no es mi problema porque no puedo quitarle los ojos de encima?….y …¿Como es que ahora puedo leer los títulos de los libros que lleva, a esta distancia y con esta oscuridad?

No tuvo tiempo José de concientizar que era imposible que el, de pronto, viera tan claramente todo y aun más sin sus lentes cuando lo vio…Un hombre salió de la oscuridad y con paso veloz se lanzo tras la muchacha. No parecía un ladrón, no parecía peligroso bajo primera impresión, lucia de la misma edad de José, hasta estaba vestido de forma parecida. Pero sus ojos, eran sus ojos los que de inmediato desataban todas las señales de alarma.

No había nada malo en su forma o su color, pero la forma que miraba a la muchacha, sin distraerse de su entorno. Eran los ojos de un depredador que ha reconocido a su presa, y que no encontraran descanso hasta que la hayan hecho suya. La mente de José era una tormenta de pensamientos y sentimientos que no hacían otra cosa que ir y venir sin lograr conectarse en una secuencia, veía con claridad lo que sucedía, preveía lo que iba a pasarle a la muchacha que acababa de entrar a una calle mas oscura aun, donde no podía verla y donde su perseguidor la atraparía sin duda. 320_realsize

Debía hacer algo y hacerlo ahora, pero ¿que? y ¿porque el? Acaso no tenia ya suficiente con su propia tragedia? Porque, PORQUE?; Miro a sus espaldas, el pasillo del hospital, el ascensor era demasiado lento, la escalera no sabia donde estaba, la, y en una fracción de segundo tomo la decisión mas descabellada y al mismo tiempo la única realmente lógica, se sujeto del barandal del balcón donde estaba y salto.

Sus decisiones eran conscientes, pero al mismo tiempo estaban gobernadas por una energía interna que siempre lo había acompañado, pero a la cual siempre había temido, pero en esta, la hora más oscura de su vida, simplemente tomaba el control.

Cayo de pie, cual felino doblo sus rodillas y contrajo todo su cuerpo absorbiendo el impacto, y luego rodó sobre si mismo disipando la energía del mismo -5 pisos- pensó, sin darle ninguna importancia, se levanto y empezó a correr, sabiendo exactamente a donde se dirigía. Ahora el también era un depredador y había sentido el olor de su presa.

Cuando llego a la entrada del callejón escucho el sonido de ropa rasgándose, y los gemidos de la muchacha, mezclados con el ansioso jadeo de su atacante. Allí de pie por un segundo volvió el antiguo José, y sus dudas y su miedo, los mismos que no le permitieron ser el gran atleta que su entrenador veía, ni el gran hombre que su esposa merecía… …pero fue solo un segundo…

Al siguiente, sus instintos habían tomado el control nuevamente, oyó un disparo, vio una bala venir hacia el, sintió su cuerpo contraerse esquivándola al tiempo que avanzaba hacia el agresor hasta tenerlo en frente.

las sensaciones siguientes fueron el calor de la sangre que corría por su mano, surgiendo a borbotones del cuello desgarrado, y el grito desgarrador de la muchacha que pensó, por un momento, que otro monstruo aun peor que el primero venia por ella.

Cuando sintió que la miserable vida de aquel hombre se le iba entre los dedos se dio vuelta presto a huir al interior de la noche, antes que la energía que lo movía desapareciese y ya no tuviese igual velocidad, cuando escucho la ultima palabra que escucharía jamás de aquella desconocida muchacha, la palabra que marcaría su destino desde esa noche y para siempre, cuando volviendo en si, con apenas un hilo de voz, susurro: -gracias..!-“

Entradas relacionadas:

Comparte este artículo con tus amigos