Es curioso pero con frecuencia los creadores de ciencia ficción, desarrollan intensas tramas y describen inmensos escenarios que lo dejan a una aturdido y asombrado debido al amor al detalle que ponen en sus creaciones (bien sean novelas, comics, juegos, etc.) pero a pesar del enorme esfuerzo que ponen en desarrollar estos universos, muchas veces fallan totalmente en algo tan imprescindible como la economía.

Quizás el lugar común mas conocido sea el de la colonización de Marte; tomemos como ejemplo la famosa novela de Kim Stanley Robinson, “Red Mars” (Marte Rojo) En esta historia nos encontramos con una hermosa descripción de todo lo que significaría la colonización de aquel planeta, el autor se afana en detalles tan minúsculos como las características del polvo en las condiciones de gravedad y erosión del planeta rojo. Pero al mismo tiempo se equivoca terriblemente al inventarse las motivaciones que llevaron a la humanidad para realizar el enorme gasto que implicaría la colonización de otro mundo.

Robinson al igual que muchos otros creadores, equivocadamente piensa que en el futuro próximo los recursos minerales de la Tierra escasearán de tal manera que la humanidad se verá obligada a viajar a otro planeta para conseguirlos.

Si bien es cierto que a medida que pasa el tiempo nuestra civilización se encuentra en una mayor necesidad de recursos minerales (cada vez más y más rápido en un patrón exponencial) también es cierto que el momento en que se agoten los recursos mineros de nuestro planeta está bastante alejado. Pudiera parecernos lo contrario por que pensamos solo en los minerales que se encuentran en la superficie planetaria; pero debemos recordar que los minerales más pesados se encontrarán en mayor cantidad en la medida que vayamos penetrando hacia las capas más profundas del planeta.

Visto de este modo debemos comprender que, si bien es cierto que los costos de extracción se volverán cada vez más altos (las profundidades de nuestro planeta no son muy hospitalarias) también es cierto que el retorno de la inversión será cada vez mejor; pero sobre todo debemos comprender que el punto de inflexión en que la extracción de minerales en otros planetas sea una mejor idea que continuar cavando más profundamente en nuestro planeta, está muy pero muy lejano.

Me gustaría repetir aquí los conceptos que escuché en una ocasión en el discovery channel, “Si el fuerte knox se encontrase en el espacio, no sería un buen negocio ir a extraer el oro de allí”.

Comparte este artículo con tus amigos