Ricardo Manzanaro desde Bilbao España nos envía una historia para participar en el Desafío del Nexus de Enero:

CryogenicChamber

Viaje al futuro

Fascinado por aquel futuro de estrambóticas torres de cristal, serviciales robots y ciudadanos vestidos de papel de plata, decidió viajar a verlo. Pero aquel futuro no llegaba….

Juan ansiaba vivir en el futuro. Desde muy crío, se había dedicado a recopilar textos e imágenes que anticipaban cómo sería el futuro. Especialmente, le fascinaban aquellos dibujos de ciudades futuristas, con edificios de cristal de formas estrambóticas, e inmaculadas calles por las que pasean individuos embutidos en trajes de papel de plata, acompañados de serviciales robots.

Pero, según fue pasando el tiempo, la frustración se instaló en el ánimo de Juan. Aquel ansiado futuro no llegaba, y las urbes eran casi idénticas a cómo eran cuando vivían sus padres.

Por eso, cuando recibió la noticia de que le había tocado una enorme cantidad de dinero en un sorteo, tomó una decisión. Era una persona poco sociable, y que pasaba la mayor parte del tiempo sola. Por tanto tenía escasos vínculos afectivos con el presente, y enormes vínculos ansiosos con el futuro. Y ahora había un método para “viajar” al futuro: la hibernación

Meses antes se difundió la noticia de que se había logrado un avance muy significativo en dicha técnica. En aquel momento, el rostro de Juan expresó un gesto de ilusión, porque veía que había una posible vía para alcanzar el futuro. El problema era que el coste de aquel nuevo procedimiento de conservación era carísimo. Pero ahora, tras aquella avalancha de millones recibida, se había convertido en accesible.

Transcurrieron varios meses hasta que pudo tener el descomunal armatoste para la hibernación en un sótano de su nueva vivienda. Con emoción, Juan, tumbado dentro de un cilindro de cristal, pulso el botón para que primero recibiera la anestesia y luego se iniciase el largo y complejo proceso para terminar hibernado. “Futuro, voy para allí” pensó Juan, antes de perder el conocimiento.

 

Para él había transcurrido un segundo, durante el cual se habían sucedido años, unos tras otros, hasta completar la cifra de 87. Juan despertó con escaso amodorramiento, para haber pasado tanto tiempo en “standby”, y, al ver la fecha que marcaba el calendario, 2100, se movilizó con rapidez para salir de la cámara de hibernación y contemplar el futuro. Había colocado unas mini-cámaras en el exterior de la vivienda, que le permitieran ver qué pinta tenía el exterior, y así prepararse para lo que  esperaba (no fuera a resultar que estaba en donde se libraba una guerra). Juan se lanzó a encender el monitor para contemplar que pinta tenía ese futuro. 

Un rato después el desconcierto y la frustración componían un rostro de desilusión en Juan. Todo seguía igual. Las imágenes que transmitían las cámaras reflejaban un barrio idéntico del que partió hace casi un siglo. La gente vestía igual. Los coches eran prácticamente idénticos a los que él conocía. Y casi todos los edificios que delimitaban las calles ya estaban cuando él se introdujo en la cámara. No se había avanzado nada.

Decidió continuar su viaje sin retorno. Se volvió a introducir en el cilindro y marcó una nueva cifra: 2200

 

Cien años y unos minutos después el semblante de confusión en el rostro de Juan era más notorio. Todo igual. La misma ciudad. La misma ropa. Ningún invento nuevo. Ningún coche volador. Ningún robot. ¿Por que? ¿Que había ocasionado ese larguísimo parón tecnológico? ¿Una dictadura inmovilista? ¿Una sociedad anti-científica, neo-medieval?

Poco después, Juan tecleaba una cifra aún más lejana: 2400

 

Completamente desquiciado, tras ver que las cámaras, 200 años después, mostraban la misma ciudad de siempre, Juan decidió salir al exterior, para descubrir qué ocurría.

Un par de minutos después, Juan se daba un suave palmada en la frente, mientras sonreía, tras ver un gran cartel que presidía la calle: “Ciudad-museo del siglo XXI. Viva igual que cómo vivían hace 400 años”  

FIN

Para seguir en contacto con Ricardo, revisen su Blog: http://notcf.blogspot.com.es/

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