Un nuevo relato para nuestro Concurso, en esta ocasión es Alejandro Rincones desde Caracas Venezuela:
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Tritón

Autor: Alejandro Rincones

Ismael aprieta la tuerca con cuidado, lo hace de forma lenta, asegurándose que quede perfecto; cuando termina se quita el sudor de la cara con el dorso de la mano. En el lugar donde se encuentra Ismael ha tenido que aprender a reparar casi todo, cuando necesita pedir algo el envío puede tardar semanas. Está trabajando en un pequeño taller, rodeado de herramientas, tornillos y artefactos a medio terminar, cruzando el pasillo está la oficina donde en días normales pasa las primeras horas de la mañana. El pasillo termina en una puerta de metal que da hacia el establo. Con sus 1000 metros cuadrados, cuenta con la capacidad de albergar hasta 400 vacas.
Ismael sale del taller con un equipo pequeño en sus manos, recorre el pasillo y la puerta se abre automáticamente cuando detecta su proximidad. Al entrar siente como sus viejas botas hacen crujir la tierra bajo sus pies. En el establo las vacas están ordenadas en columnas, siendo 20 en total, aunque la 19 y 20 están actualmente vacías. Cuando pasa  por la columna 12, Ismael cruza y  se acerca a la vaca número 7 de la fila. Ismael la examina con la mirada, antes de acariciarle el costado.
-Tranquila Mónica querida -dice, al tiempo que le pasa la mano sobre su frente. -Ya ponemos esto a funcionar.
Ismael se pone de rodillas y empieza a instalar el equipo que estaba reparando, termina luego de unos minutos y se sienta en el suelo. Ceñida a la muñeca izquierda lleva un una banda negra con cuatro botones y en el medio un pequeño círculo de vidrio, es un dispositivo Viper. Ismael toca el primer botón y un plano es proyectado en el aire. Con los dedos mueve las imágenes, luego de estudiarlas por unos segundos parece que todo anda bien. Enciende el equipo y desde su interior se extiende un brazo mecánico que se conecta a la ubre de Mónica, empieza un lento movimiento de ordeño, Mónica no parece inmutarse.
Cuando sale del establo, una ráfaga de aire frío le golpea el rostro. Es el final de la tarde y el sol empieza a ocultarse. Al levantar la vista al firmamento puede ver como algunas estrellas comienzan a desvelarse; más grande que cualquier cosa sobre el cielo, de un color verde esmeralda y cubierto en buena parte con nubes se encuentra Aurora, el planeta acuático sobre el cual orbita Tritón, la pequeña luna donde vive Ismael. Ambos mantienen una relación de dependencia: del lecho submarino de Aurora se extraen diversos hidrocarburos de valor considerable, además se trasporta el agua necesaria para la subsistencia de Tritón. El satélite a su vez, tiene la bondad de poseer el clima y temperatura adecuados para la siembra y la cría de animales, buena parte de estos alimentos son enviados a Aurora.
El ambiente que rodea a Ismael es desértico, excepto por las plantas introducidas por el hombre. Un sexto de la superficie de Tritón está ocupado por un bosque, sembrado artificialmente cuando se planeó habitar Tritón, que produce el oxígeno necesario para la vida. La tierra es negra y fértil cuando hay algo que pueda germinar. A la derecha de Ismael y hasta donde alcanza la vista se extienden plantaciones de maíz, tomate, papa y otras verduras. A su izquierda a  unos 50 metros está la casa donde duerme y al frente conectado por un sendero de asfalto está un gigantesco tanque donde se almacena el agua.
Al lado del tanque está construida una estructura cúbica mucho más pequeña, la fábrica. Es una estructura gris y sucia, sin ventanas y con varias antenas sobre el techo.
A sus 54 años Ismael ha pasado casi un tercio de su vida en Tritón. Sin embargo los últimos 5 años, desde que murió Bianca su esposa, no han sido fáciles. Él y Bernardo su hijo de 12 años han tenido que acostumbrarse a su ausencia.
La oscuridad ya ha caído completamente cuando Ismael vuelve en sí y deja de navegar por sus recuerdos. Toca el tercer botón del Viper y hace una selección en una lista de nombres que se proyecta en el aire. Se escucha repicar un tono varias veces, nadie contesta…. Ismael mira el horizonte preocupado, teme por la suerte de sus compañeros de la otra granja con quienes comparte a Tritón.
-Una hora o menos -se dice así mismo, un escalofrío cruza su cuerpo, tiene que apresurarse. Selecciona otro nombre de la lista del Viper, al segundo repique alguien contesta.
-Aló, Gustavo, es hora de iniciar evacuación.
-¿Sin respuesta todavía jefe? – responde una voz agitada en el Viper.
-Ninguna…. -Ismael tarda unos segundos en continuar -vamos Gustavo no hay tiempo que perder….
-¡Tiene que venir usted también jefe! -responde Gustavo desesperado –No tiene nada que hacer…
-¡Está decidido Gustavo!- lo interrumpe -¡y no te olvides de Bernardo! -toca el botón del Viper y la llamada termina. Ismael no acostumbra a gritar pero no tiene ganas de discutir. Lo que más quiere es huir de aquella maldita luna con su hijo, pero sus años en el ejército le infundieron el cumplimiento del deber en lo más profundo de su ser, no podría vivir así, además ¿Qué pensaría Bianca al verlo huir como un cobarde?
En la evacuación se incluyen además de Gustavo y Bernardo, el total de los trabajadores de la granja, siete personas más, cuyos puestos son de carácter temporal: un médico, un veterinario, un contador, dos ingenieros agrónomos y dos mecánicos; quienes pasan una temporada de tres meses en Tritón. Cumplido este lapso de tiempo un nuevo contingente de trabajadores es enviado para sustituir al viejo. Gustavo, en cambio, es su más leal colaborador, ha ayudado en el manejo administrativo de la granja los últimos 10 años.
El segundo botón del Viper emite un destello rojo y un leve sonido. Al activarlo, un plano se proyecta en el aire. Ismael ve con recelo una serie de puntos en movimiento, tenía razón, la hora está cerca.
Ismael trota con rapidez hacia la fábrica, la puerta se abre automáticamente. La luz está  encendida, lo ha estado desde los últimos cuatro días. Sobre el suelo de concreto pulido se encuentran desperdigados montones de cables, tornillos y equipos irreconocibles haciendo parecer que allí hubo una colisión de múltiples vehículos.
-Cada día te veo mejor Rosita- dice Ismael en voz alta. En el centro de la sala, conectado a varias fuentes de poder, y sujetado con cadenas y poleas, un monstruo de metal de por lo menos ocho metros de altura se impone sobre él. Ismael observa como un brazo mecánico la da el toque final a Rosita, soldando una placa ovalada de metal sobre su brazo izquierdo, la cual servirá de escudo.
Rosita tiene forma humanoide, dos piernas que terminan en tres grandes dedos y dos brazos con tenazas al final, entre los hombros, en el centro, está la cabina de conducción, una franja de vidrio súper reforzado le permite al piloto ver hacia el exterior. Es un robot de infantería clase A del ejército, el mejor de su tipo…. hace unos 15 años. Ismael la obtuvo cuando dejó el ejército, con el grado de capitán, luego de infinitos trámites y pagando un precio considerable, además de convencer a su superior que le sería útil en Tritón. A Bianca nunca le gustó la idea de tener una máquina de guerra a menos de 100 metros de su casa, sin embargo como en realidad Ismael nunca la utilizó mucho, salvo en los casos en que le hacía mantenimiento y actualizaba los sistemas, no le dio mucha importancia.
Ismael toca el primer botón del Viper y un plano de la fábrica es proyectado, con unos pocos movimientos de sus dedos la fuente de poder se desconecta de Rosita y las cadenas sueltan sus brazos. Ismael se acerca por la parte trasera y no sin poco esfuerzo escala por una de las piernas; cuando un detector reconoce su huella dactilar la compuerta trasera se abre y se introduce en la cabina de conducción. El espacio es bastante pequeño pero el asiento es cómodo. Ismael pone sus manos sobre las dos palancas de mando, los sistemas de Rosita se encienden. Los recuerdos inundan de golpe la memoria de Ismael. El cansancio acumulado por no dormir  en los últimos tres días, de pronto se esfuma; sabe que después de la batalla tendrá suficiente tiempo para descansar ya sea vivo o muerto.
Ismael mueve las palancas hacia adelante y Rosita empieza una lenta caminata.
-“Como en los viejos tiempos” –piensa Ismael mientras ajusta unos interruptores en el techo de la cabina, a ambos lados de la misma se proyectan imágenes que muestran el estado de los sistemas. La puerta de la fábrica se abre y Rosita sale al exterior. Ismael toca el segundo botón del Viper y puede ver como el radar muestra la posición de los invasores, 7 en total avanzado sin formación. Ismael espera que los bloqueadores de señal que instaló estén funcionando bien de manera que Rosita no pueda ser detectada.
-Daños estructurales en el sector 3 –informa la computadora con una voz seca y mecánica.
-“Los silos” -piensa Ismael, trata de mantener la calma, su corazón late acelerado, la única oportunidad que tiene es seguir el plan al pie de la letra pero tiene que apresurarse.
Por los pocos datos que ha podido obtener, Ismael sabe que el jefe de los mercenarios es el coronel Ramos. Ismael lo recuerda escasamente de la academia, de baja estatura, moreno y de bigote recortado; un ser autoritario y cruel con sus subordinados según los comentarios de sus compañeros. Los últimos informes sugerían que estando de guardia en Aurora, el coronel Ramos se habría rebelado, tomando por asalto varios de los pozos de extracción y asesinando a cualquier trabajador que se rehusara a ser explotado. Ahora le tocaba el turno a Tritón. Cuando se enteró de lo sucedido Ismael lanzo una llamada de auxilio al ejército, pero hasta ahora no había obtenido respuesta.
Ismael coloca a Rosita  sobre una lanzadera. Esta es la encargada de lanzar los transportes fuera de la atmósfera, con ayuda de sistemas hidráulicos y de bandas elásticas. Sin embargo, Ismael modificó la lanzadera permitiendo que disparara en cualquier dirección.  
Utilizando el Viper, Ismael activa el cañón de iones que está sobre el tanque de agua, su función principal es la de destruir los meteoritos que sobrevivan a la atmósfera. Hoy, su función es otra, sin dudarlo Ismael escoge el blanco más cercano.
-¡Fuego! -grita con fuerza, un rugido que empieza en la base del cañón se desplaza hacia su boca, luego una esfera de luz se empieza a formar, y en menos de dos segundos el pulso de energía sale disparado. Ismael sigue su trayectoria y puede ver como uno de los puntos en el radar desaparece. Una gota de sudor resbala por su frente, Ismael ve el contador, 30 segundos para que pueda disparar nuevamente, se imagina la confusión que deben estar experimentando los mercenarios.
Los seis puntos en el radar empiezan a moverse velozmente hacia donde se encuentra, han determinado la posición de Ismael. El fuego a discreción empieza pero muy lejos del blanco, uno golpea contra el establo destruyendo una pared. El contador llega cero, Ismael hace el segundo disparo, apunta al robot más grande, el coronel Ramos probablemente. La carga de iones tiene una velocidad increíble, pero en el último momento Ramos logra esquivarla lanzándose al suelo, y termina impactando a otro que estaba situado detrás, un punto desaparece.
Pero el grupo de mercenarios se acerca peligrosamente. Ismael no puede esperar otra carga. Es hora de comenzar la parte más peligrosa del plan, Ismael activa la lanzadera.
Un silbido raja el aire, Rosita es lanzada hacia adelante, con los brazos extendidos y el escudo colocado al frente. En ese momento, Ismael toca el cuarto botón del Viper, los invasores están atravesando el campo de maíz. Los dispersores de agua emergen de los cultivos, pero en vez del vital líquido, varias ráfagas de metralla hieren el aire impactando a todos los robots cercanos. Uno de ellos cae al suelo, inutilizado por completo.
Rosita va a 250 km/h cuando impacta contra el robot, se produce una explosión de partes de metal, tuercas y polvo; ambos robots terminan arrastrados por el suelo.
Ismael se recupera rápido, la cabeza le da vueltas, pero logra hacer que Rosita se ponga de pie, el escudo está abollado pero ha absorbido la mayor parte de la fuerza del golpe, no se puede decir lo mismo de su adversario, que quedó partido a la mitad.
En sus viejos tiempos Ismael era uno de los mejores pilotos de robots. Con un poco de esfuerzo y movimientos rápidos logra evadir dos ráfagas de balas calibre 0.5, Ismael activa uno de los interruptores superiores de la cabina y de un compartimiento de la pierna derecha sale un rifle Wellingo también de calibre 0.5. Lo toma con la tenaza derecha, pero antes de disparar tiene que protegerse con el escudo. Casi pierde el equilibrio cuando dos cohetes golpean y explotan. Luego aparta el escudo y apunta rápidamente.
– ¡Maldito imbécil! – grita Ismael y la ráfaga de balas impacta por completo sobre la cabina del robot atravesándolo, el robot cae al suelo.
Un segundo después unas detonaciones hacen que Ismael se sacuda sobre su asiento, el factor sorpresa se ha esfumado. Un misil explota cerca del brazo izquierdo de Rosita haciendo que el escudo vuele por los aires, otro impacta sobre su pecho, Rosita sale despedida hacia atrás y cae de espaldas al suelo.
Cuando Ismael intenta poner de pie a Rosita una ráfaga de metralla de los dos mercenarios restantes cae sin piedad sobre su estructura, Ismael interpone los brazos tratando de protegerse, las alarmas se activan, los sistemas fallarán en cualquier momento.
Ismael aprieta los dientes, sabe que el final está cerca. Empieza a recordar a Bianca, lo injusto que de su muerte prematura y lo injusto que estos invasores destruyan su hogar. Una nueva explosión hace a Rosita saltar por los aires. Ismael siente como sus últimas fuerzas lo abandonan, los brazos le duelen, cierra los ojos. Tal vez es tiempo de reunirse con Bianca, de que vuelvan a estar juntos…. pero no, ella nunca le hubiera permitido rendirse.
Ismael abre los ojos, con su mano izquierda activa una palanca que está a sus espaldas.
-“Atención fusión de núcleo del reactor activada, descarga de energía inminente” -Los contadores de energía de Rosita empiezan a llenarse.
Justo antes de caer al suelo Ismael retoma el control y Rosita cae de pie. Ismael acciona varios interruptores y toca un par de botones, redireccionando el exceso de energía.
-Boost activado- dice sin emoción la computadora y Rosita sale disparada hacia el robot más cercano movida por los propulsores traseros que expulsan un humo negro. Los dos mercenarios disparan contra Rosita pero esto no evita que choque contra uno de ellos, Rosita sujeta al robot con la tenaza izquierda, el exceso de energía hace que apriete con tanta fuerza que la tenaza empieza a deformarse.
-¡Muere! -grita Ismael al tiempo que lanza un puñetazo con la tenaza derecha cerrada perforando la cabina del robot junto con su piloto. La sangre salpica la cabina de Ismael. Rosita suelta a su enemigo y cuando voltea, puede ver al coronel Ramos apuntándolo con el rifle Wellingo, Ismael solo ve una luz brillante antes de perder la conciencia.
Cuando Ismael abre los ojos se encuentra rodeado de destrucción, cables sueltos, proyectores arruinados, chispas que caen sobre su cabeza, el vidrio de la cabina está roto y siente como la sangre caliente corre por su cara. Sin embargo, una calma tremenda inunda su cuerpo, sabe que ha hecho su mejor esfuerzo.
– “Si me hubiera rendido Bianca no habría sido más que una amiga”.
– “Si me hubiera rendido Bernardo nunca habría nacido”.
-“Ella estará orgullosa de mi” –piensa Ismael, a través de  la cabina rota puede ver de nuevo al coronel Ramos apuntándolo, intenta mover a Rosita pero los controles no responden.
– Lo hiciste bien hijo de puta…. pero no suficiente…. Adiós –dice Ramos con voz burlona y una sonrisa dibujada en el rostro.
-Sobrecarga inminente, explosión en diez segundos -alcanza a oír Ismael.
-“Por lo menos me llevaré conmigo a este idiota” –piensa Ismael resignado.
Ismael escucha el disparo final… pero no del rifle de Ramos sino del cañón de iones, puede ver como el robot del coronel Ramos se hace pedazos a unos escasos metros de distancia.
-“5, 4, 3…” -Antes de perder el conocimiento Ismael toca un botón de emergencia bajo su asiento. Es eyectado de la cabina, Ismael alcanza a ver como las llamas lo rodean pero cuando choca y rueda por el suelo junto con su asiento se encuentra a salvo a unos 100 metros de la explosión.
En la consola de control del cañón de iones está Bernardo; nunca lo había utilizado antes y no estuvo mal para su primer intento. Se escabulló de la nave justo antes de la evacuación. Ríe nervioso y siente una alegría inmensa al ver a su padre a salvo.

FIN
Alejandro parece conocer el slogan de nuestro blog, “¡Todo es mejor con Mechs!” ;D
Muchas gracias a Alejandro por su relato y le deseo mucha suerte 🙂
La imagen es: M3AM1 Heavy Assault Mech por ProgV.

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