Feliz comienzo de semana para todos los amigos de La Cueva del Lobo, que gusto tenerlos por aquí.

Como siempre entregando mi relato a finales de mes, pero es que en esta ocasión se me complicó la existencia. Me puse a escribir con mucho fundamento desde principios de mes, pero me gustó tanto lo que estaba escribiendo que decidí dejarlo para una narración mas larga que terminaré de escribir después.

El problema era que no tenía nada para este mes del Desafío del Nexus; pero me hice caso a mi mismo con todos los consejos para escribir que he publicado por aquí y conseguí sacar una historia bastante mas corta, pero que también me gustó mucho:

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Serendipia

Autor: Vladimir Vasquez F.

Oscar, el favorito para ganar el campeonato es vencido por una misteriosa y atractiva joven que parece conocerlo de toda la vida, pero él no la recuerda…

Si existen infinitos universos paralelos, entonces al menos en uno de esos universos paralelos alguien tiene que haber descubierto la forma de viajar a los otros universos paralelos.

No, lo estoy interpretando mal, si existen infinitos universos paralelos, entonces deben haber infinitos universos paralelos en donde alguien ha descubierto como viajar a los otros universos paralelos.

Pero entonces ¿dónde están? ¿Por qué no estamos cubiertos de turistas venidos de otros universos paralelos? ¿Es que acaso nuestro universo es tan aburrido que ha nadie le ha interesado llegar hasta aquí? O quizá los turistas caminan entre nosotros a escondidas…

O tal vez ellos están aquí y ni cuenta se dan, quizá cuando vagamos en nuestros sueños por esos mundos tan extraños y al mismo tiempo tan similares al nuestro, estamos viendo un universo paralelo a través de los ojos de nuestros dobles en ese universo…

¿Donde estaba? Había estado disparándome desde algún escondite entre los ruinosos edificios, si me había salvado hasta ahora era pura suerte. Me arrastré lentamente en una azotea mientras a lo lejos las balas continuaban silbando. Un brillo entre las ventanas descubrió al tirador, apunté mi rifle con la rapidez del rayo…

Era una chica, me sonreía mientras me apuntaba a través de la mira, me disparó.

—El equipo rojo gana 20 a 19. —La voz del anunciador era directa y sin ningún dejo de emoción, pero aquel resultado me arrebataba el campeonato de las manos…

—Vámonos campeón —la mano de Armando, sobre mi hombro fue lo que terminó de despertarme— esa era nuestra última oportunidad, ahora tendremos que esperar hasta el año que viene, otra vez…

Armando, siempre una palabra amable, el año que viene no tendría que venir conmigo, ya contrataría otro ayudante en el ínterin.

Busqué a la chica que me acababa de arrebatar el campeonato mundial de entre las manos. Estaba sentada justo frente a mí, sosteniendo su neurocasco sobre su rodilla y mirándome con la misma sonrisilla maldita con la que me había disparado apenas minutos antes. Me apuntó simulando un rifle con sus brazos y disparó una bala inexistente.

“BANG!” Leí en sus labios silenciosos desde el otro extremo de la habitación. Me incliné de forma respetuosa reconociendo su victoria, pero por dentro estaba ardiendo de rabia.

¡Yo era el campeón carajo! Yo era Oscar Giménez ¡Yo debía ser el campeón! La culpa no era mía. Todas las estadísticas lo decían, todos los comentaristas habían asegurado mi victoria una y otra vez, nadie ponía eso en duda, eran los soñadores de mi equipo quienes no habían dado la talla, ¡la culpa no era mía! Todo el mundo sabía que yo era el mejor ¡la culpa no era mía!

Las cámaras de la prensa no dejaban de apuntarme, eso es, no pierdan ni un segundo del campeón derrotado, enfoquen el rostro del sujeto que acaba de morder el polvo, ¡buitres malditos!

—¿Quieres la revancha? —La dulce voz de la muchachita me llegó con fuerza a pesar del escándalo de la música y la gente gritándome obscenidades.

Tenía agallas la niña esta, de pié allí frente a mi con su cinturita, su cadera inclinada y la misma sonrisa.

—Felicidades, ahora tú y tu equipo son los campeones, felicitaciones para ellos también —mis labios pronunciaban una frase de respeto a mi oponente, una barata fórmula social, pero por dentro quería ahorcar a aquella maldita.

—¿Me odias porque te arrebaté todo ese dinero? —Me preguntó mientras pasaba su brazo alrededor de mi… ¿cuello?

La desgraciada estaba posando para las cámaras mientras fingía que me ahorcaba. ¡Ella me estaba ahorcando a mi! ¡Aquella maldita! Tenía un aroma delicioso…

—Sabes bien que el dinero es lo de menos, igual voy a obtener el premio de segundo lugar, pero…

—El prestigio… —Remató ella mientras acercaba sus labios a mi… ¿cuello?

Ahora estaba fingiendo que me mordía y se bebía mi sangre, aquellas fotos iban a cubrir toda prensa de mañana…

La hermosa, y joven campeona, y el viejo campeón derrotado, los fotógrafos se iban a hacer millonarios a mi costa, y esta estúpida les estaba haciendo el juego.

Sin soltar su presa alrededor de mi cuello simuló una pistola con su otra mano apuntando a mi sien.

—Bang —susurró en mi oído —su aliento era una delicia.

Armando y los otros se habían ido, tenía que alcanzarlos o eran muy capaces de dejarme.

—Felicitaciones de nuevo —le dije dándole unas palmaditas en la espalda— pero tengo que irme antes que mis compañeros me abandonen.

—¿Al igual que te abandonaron en el sueño? ¡Vamos campeón te estoy ofreciendo la revancha!

Puso un puño en mis labios simulando que me daba un knock-out, los fotógrafos estaban adorando a esta chica.

—Sabes tan bien como yo que eso no sería legal, no tendría ninguna validez.

—Yo no estaba hablando de nada legal, estaba hablando de prestigio, te quiero dar la oportunidad de recuperar tu orgullo, algo privado entre tú y yo —me miró a los ojos con aquel rostro de muñeca— ¿entonces? ¿Tú habitación o la mía?

Las intenciones de soñar otra partida se esfumaron en cuanto estuvimos a solas en el ascensor, se me lanzó encima y me comió a besos, tenía unos labios divinos la condenada. Me abrazaba con tanta fuerza como si tuviese miedo de que yo la rechazara o como si temiera que yo me desaparecería en cualquier momento.

Apenas nos soltamos un momento para correr a mi habitación y tirarnos a la cama; hicimos el amor como posesos, nos amamos como quienes se han conocido durante años, ella bebió de mi como alguien que ha sufrido de sed durante mucho tiempo, y yo descubrí en su piel una delicia como no había conocido nunca antes.

Cuando al final terminamos exhaustos el sol ya se levantaba en el horizonte, ella permanecía acostada sobre mi con sus brazos alrededor de mi cintura, como asegurándose que no me fuera a escapar.

—¿Nos conocemos de antes?

Sin soltarme y con su rostro aún enterrado en mi abdomen ella asintió. Yo busqué entre los recuerdos de mis novias y amantes anteriores, pero no había conocido tantas mujeres en mi vida como para olvidar una belleza como aquella.

—Me vas a perdonar, pero no te recuerdo, creo que ni siquiera sé tu nombre.

—Me llamo Liliana, creo que en este mundo soy una oficial de policía en Miami, pero no estoy segura.

—¿En este mundo?

—En mi mundo soy una soñadora igual que tú, pero nuestra tecnología es más avanzada que la de ustedes, mientras que su tecnología solamente les permite mirar las diferentes alternativas de sus decisiones; nosotros podemos viajar entre los sueños.

—¿Quieres decir que vienes de otro mundo?

—Nos conocimos en un sueño hace mucho tiempo, creo que tú me olvidaste, los sueños no son muy importantes en la vida de ustedes, solo son un juego, pero para mi, fuiste especial…— Abrió los ojos y se volteó a mirar al sol que se asomaba por la ventana— No quiero despertar, no quiero perderte otra vez, te he buscado durante tanto tiempo…

—Pero ya sabes donde estoy ¿no puedes encontrarme de nuevo?

—No, el Multiverso es infinito, es prácticamente imposible.

—Por favor no despiertes —esta vez fui yo el que la abrazó con fuerza a ella.

—Pero dicen que el Multiverso tiene un centro —me explicó mirándome con sus profundos ojos— una inmensa biblioteca llamada el Nexus, en donde cada libro es un portal a otro universo; también dicen que la biblioteca es tan gigantesca que nunca nadie ha encontrado el libro que busca. Pero quizá podamos encontrarnos allí.

Liliana me enseñó como funcionaba su tecnología del sueño, pero eventualmente despertó y desapareció ante mis ojos dejando solo su aroma.

Yo también aprendí como viajar a través de los sueños al igual que lo hace ella; descubrí también que hay una colosal guerra en el centro del Multiverso, pero al final encontré la Biblioteca, todavía sigo buscando a Liliana

FIN

Espero que hayan disfrutado leyéndolo tanto como yo disfruté escribiéndolo.

No olviden que yo también estoy participando en el Desafío del Nexus de Octubre con esta historia, si te gustó recuerda votar con el botón “Me Gusta” de facebook.

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