Ciertamente existen descubrimientos científicos que requieren de un genio, una mente genial y particular, capaz de traspasar el velo del misterio de las leyes de la naturaleza y presentarlo al público de una forma comprensible. Pero también es cierto que existen muchos otros descubrimientos que necesitan de una repetitiva y tediosa experimentación, clasificación, verificación, etc.

Evidentemente nuestra tecnología actual no está en posición de crear un robot genio, pero si es posible crear robots que realicen experimentos tediosos y repetitivos.

Esta semana aparecen no solo una, si no tres noticias que señalan precisamente esto:

El primero de estos robots científicos es Adam, un robot que automáticamente generó sus propias hipótesis sobre el hongo “Saccharomyces cerevisiae” luego diseñó y realizó una serie de experimentos para comprobar o refutar estas hipótesis.
http://www.sciencemag.org/cgi/content/abstract/324/5923/85

La segunda noticia viene de la Universidad de Cornwell, donde un grupo de investigadores han desarrollado un algoritmo que es capaz de derivar muchas de las leyes de la física (sin tener conocimiento previo de ellas) a partir de una serie de datos experimentales.
http://www.sciencemag.org/cgi/content/abstract/324/5923/81

WolframAlpha es una suerte de motor de búsqueda, similar a google, pero a diferencia de este; WolframAlpha no se limita a mostrarnos una serie de vínculos a páginas webs, WolframAlpha, nos responderá las preguntas que le hagamos a partir de la información que encuentre en la web.

http://www.hplusmagazine.com/articles/ai/wolframalpha-searching-truth

http://www.wolframalpha.com/

Así pues nos encontramos que ya ha comenzado la automatización de la ciencia.

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