Desde Cuba, el escritor Humberto García Martín “Hunver”, también nos envía un cuento para participar en nuestro Concurso de Relatos:

Robotic Angel

Omnisciente

Autor: Humberto García Martín ´´Hunver´´

A Elaine Vilar por su inspirador estilo narrativo.

Se hastiaron de Buda, de la Trimurti, de la Pachamama y de Yahvé.

Un dios, cualquiera de ellos era un estorbo.

Sabían que el porvenir solo seria construido por ellos. Además para que habían sido útiles los dioses hasta el momento, sino para enajenar a los hombres con su fantasía. Sus instrumentos jurídicos y legislativos, solo habían servido para maniatar y condenar a la raza humana con absurdas prohibiciones.

Acaso no fueron las religiones y sus templos las embajadas de la ignorancia, el conformismo y la explotación.

Los disímiles credos construyeron con el decursar de siglos murallas para dividir y marginar a los seres humanos, siendo la causa primaria para guerras y odios interminables.

´´Los dioses son los reyes magos de los adultos´´ ´´Dios es el Santa Claus de los hombres´´

Así pensaban, así se manifestaban ellos. No los hijos de Adán, no las criaturas de Dios.

Eso fue en el pasado, ahora eran los hijos de la ciencia y la tecnología.

Los señores del futuro, los amos del universo, ellos serian ahora los nuevos dioses.

Optimizaron gracias a la tecnología las condiciones de vida, erradicaron cientos de enfermedades y dejaron de existir ciegos, tullidos y retrasados mentales.

El coeficiente intelectual y el desarrollo físico mejoraron sin precedentes.

Las guerras, el hambre y la miseria fueron pesadillas olvidadas.

¿Acaso Dios, con cualquiera de sus nombres y representaciones, lo habría hecho mejor?-reflexionaron.

¡No!-respondieron sus consciencias.

Empero los hombres, ahora casi perfectos, aun no eran felices…

Y se proyectaron a la conquista del cosmos buscando una especie afín, pero el silencio con que les respondió el espacio los hizo sentirse muy solos ante la inmensidad.

Y perfeccionaron las instituciones judiciales, pero aun persistían las iniquidades.

Y continuaron edificando sociedades mas justas, pero todas fracasaban agotándose todos los ´´ismos´´ y las ´´cracias´´.

Y determinaron después de mucho tiempo y análisis, que el homo sapiens no debía gobernarse así mismo.

Meditaron, analizaron, investigaron, experimentaron y concluyeron en crear un ser único… mitad humano, mitad maquina.

Al más alto costo financiero y con lo último y avanzado del conocimiento entonces alcanzado fue creado, y se le otorgo…

Todo el saber de la humanidad, sentimientos nobles, principios éticos y sentido de la justicia.

Se le confirió vida eterna y un poder absoluto sobre todo ser que habitara la Tierra y sus colonias en el sistema solar. Sobre el universo real y el virtual regiría.

Algunos dijeron que habían creado a Dios, pero los hombres de ciencias y los gobernantes que ahora se supeditarían a los designios del nuevo ser, respondieron que era un suprahumano que serviría al hombre, para regirlo con justicia y equidad.

Y por algunos años ´´Omnisciente´´ como lo llamaron y los Ultras, sus semiautómatas ayudantes rigieron con imparcialidad sobre un mundo unificado, sin fronteras políticas o económicas, étnicas o culturales.

Y el ser humano fue feliz, al menos en principio.

Desde las decisiones más trascendentales de gobernantes regionales hasta las simples inquietudes personales de cualquier individuo eran solucionadas por el omnímodo rector.

Diariamente y a la hora que se deseara solo tenían que pronunciar su nombre y la suplica precisa y la misma era respondida por el.

Si un chico pedía juguetes nuevos o si alguien era injustamente maltratado por otro, Omnisciente enviaba a sus Ultras y todos recibían su merecido.

No importaban clases sociales o cargos de mayor poder, el todopoderoso regidor era siempre imparcial en sus designios y sus ayudantes cumplían a cabalidad sus cometidos.

Omnisciente era perfecto y así lo eran sus acciones…

Pero con el transcurso de algunos años las cosas comenzaron a marchar no del todo bien…

Hubo cientos de teorías pero nadie sabe con certeza que ocurrió, los científicos y técnicos opinaron sobre fallas en las conexiones, los políticos informaron acerca de un virus virtual, otros comentaron sobre manipulaciones por parte de individuos con ansias de mando, el vulgo sentencio: ´´A este, tanto poder se le subió en verdad para la cabeza´´

Lo cierto fue que atrás quedaron los tiempos de bienaventuranza.

Omnisciente comenzó a gobernar despóticamente y sus ayudantes ha cumplir con inusitada crueldad sus designios. Una nueva tiranía imperaba sobre el mundo y toda la humanidad estaba subyugada bajo esta.

Volvió el fantasma de la desigualdad social y la miseria, la iniquidad y el terror.

Los que intentaron desconectar a Omnisciente fueron ejecutados a manos de los Ultras. El nuevo tirano confino a los hombres en reservas para trabajos forzados con el objetivo de crear una flota de gigantescas naves que lo llevaran al descubrimiento y futura conquista de nuevos mundos, más allá de la galaxia. Las mujeres fueron obligadas ha tener relaciones sexuales con los ultras en busca de una nueva especie, más capacitada para viajes interplanetarios y resistente a atmosferas más hostiles. Las megalópolis quedaron deshabitadas, la orgullosa prosperidad del planeta y sus habitantes eran solo un vago recuerdo.

Algunos tomaron el camino de la rebelión y la guerra fue de nuevo una triste realidad. Muchos otros todavía sometidos comenzaron a rezar, a suplicarles a los desterrados dioses la compasión. Incontables seres en pena imploraron día y noche a Dios por su misericordia, por una nueva oportunidad, por el perdón de haber renegado de el.

Ya ha cursado sobre el cielo cientos de ocasiones el sol y los seres humanos continúan… algunos combatiendo, otros tantos resignados a su suerte, pero todos prosiguen llamando a Dios y hasta ahora el mutismo interminable es la única respuesta…

¿Se habrá olvidado Dios de nosotros?-se preguntan y maldicen a sus ancestros por haber exiliado a los deidades y padecer ahora esta maldición.

Y mientras… Omnisciente los escucha y sonríe desde su trono omnipotente.

FIN

Muchas gracias a Humberto, le desamos la mejor de las suertes.

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