El escritor Ernesto Mendez regresa a nuestro Desafío del Nexus con una nueva historia. Las historias con las que Ernesto está colaborando tienen un detalle curioso, todas ocurren dentro del mismo universo literario y muchos de los personajes se repiten una y otra vez.

¿No es ese un detalle genial?

Malos Entendidos

Si existía una vida normal y aburrida de un salary man en Boston, esa era la de Roberto Ramos que vivía solo, y solo se había enamorado una vez en toda su vida. Hasta ahí una historia triste más. Todas las mañanas se levantaba casi dos horas antes de entrar a su trabajo, solía desayunar primero. Una de sus pocas habilidades destacables del hombre era la cocinar y uno de los pocos placeres de los que disfrutaba en la vida que le tocaba transitar. El departamento en un edificio de pequeños departamentos para solteros tenia una pequeña cocina con un gran ventanal en un piso 17, desde ahí podía ver mientras comía, las últimas luces de neón de los letreros apagarse. Para luego dedicarse a su higiene personal.
Vivía solo, no tenía mascota y no tenía más conocidos que sus compañeros de trabajo. Siempre había tenido problemas para socializar con las personas, una cuestión que jamás había podido superar. Trabajaba en el edificio de una vieja fábrica que había sido comprada por la corporación Boucher, que la había remodelado sin transformar mucho su exterior a un edificio de oficinas.
La corporación Boucher en sus comienzos se había dedicado al diseño de juegos de video en línea, diseño de entretenimiento digital, simulaciones y fabricación de diversas consolas. Después se dedico al diseño de todo tipo de software y con eso fue que la empresa se expandió a otros rubros y termino convirtiéndose en una corporación de tamaño medio.
Roberto tenía talento para el diseño digital, desde los veinte años que trabajaba en la empresa. Aun así varios de sus compañeros pronunciaban mal su nombre o lo confundían, era una tipo difícil de recordar. Más de una década diseñando lugares, copiando estructuras, amueblando simulaciones y planteando escenarios. Ramos era un hombre solo de más de treinta años que solía llegar a horario a su puesto de trabajo e irse siempre un poco más tarde de su horario de salida. Jamás había recibido un ascenso o una recomendación de sus superiores, ellos habían sabido usar su talento para gestionarse mejores puestos y asegurarse que Roberto siguiera siendo un ignoto genio de la compañía. Le habían robado sus proyectos, pero jamás se había quejado. Era demasiado tímido para entablar una discusión o una queja.
La corporación Boucher solía tener la tradición de aun poseer un comedor donde toda la compañía podía comer. Desde el directorio, gerentes de áreas, oficinistas hasta el personal de limpieza. Un lugar de dialogo, para evitar que las nuevas tecnologías les quitaran la vieja costumbre humana de socializar. Roberto Ramos evitaba eso, socializar, así que siempre tenía una excusa para no ir al comedor. Trabajo atrasado, que en realidad nunca era tal, siempre estaba adelantado.
La empresa estaba acostumbrándose a los cambios, el poderoso señor Boucher había muerto en un accidente la última primavera. Ahora sus herederos se habían hecho cargo de la corporación. Se comentaba en los pasillos que la comida del comedor había mejorado al igual que los bonos a las empleadas embarazadas. Eran cosas que Roberto se enteraba cuando iba hasta la cafetera por una taza de café, el lugar de encuentro de los otros empleados para charlar. Se esperaba que el bono navideño aumentara al igual que lo hacia la felicidad de los empleados.
Una vida simple, despertar, cocinar algo, bañarse, tomar el tren, trabajar, volver caminando a casa, hacer las compras en el camino, llegar a su departamento, cocinar, ver algo de televisión y luego dormir. Una rutina que cumplía hacia ya casi más de una década después de terminar sus estudios, día tras día.
Todo cambiaria un día que al principio pareció uno más, en la vida de Roberto Ramos, como siempre había llegado al trabajo a horario. Esta vez se detuvo a ver más de lo habitual el fondo de pantalla de su monitor de trabajo. Era una ilustración hecha por un artista que había conocido durante su adolescencia, Carlos Sandoval. El dibujo pertenecía a la representación de siete personajes de un juego en línea de fantasía medieval, llamado Erase una vez 42 que Roberto supo jugar durante años con un grupo de amigos. Su único grupo de amigos.
Ese día, en su bandeja de entrada tenía varios e—mail y uno de ellos venía de la inteligencia artificial que controlaba parte de Erase una vez 42 que decía:

“Querido usuario diamante extra, queremos avisarle que la base de datos del servidor ha sido hackeada y robada a pesar de la seguridad de última generación que las protege. Pero también queremos avisarle que sus datos y personajes están a salvo, y solo se llevaron la información de las cuentas gold, plate, bronze y las gratuitas”

Solía recibir e—mails de los administradores del servidor, al igual de los que enviaba automáticamente la IA que administraba en banco de cuentas. Había pagado en su momento una cuenta diamante extra, durante 5 años había abonado una suma de dinero importante que al termino le aseguro ciertos beneficios. Eso incluía guardar sus personajes durante 100 años, algo que Roberto a los 15 años considero una buena idea.
A pesar de que ese mail lo distrajo, después pudo enfocarse en el trabajo y avanzar en ese proyecto que tenia a mal traer a sus compañeros. Suponía que terminaría asistiendo a sus compañeros y trabajando extra.
Mientras trabajaba en el diseño de un auto para una simulación a medida para un millonario que estaba en silla de ruedas, hasta que pudieran operarlo y ponerle una nueva columna vertebral en un año. El hombre pudiente supuso que pasaría mejor la espera en un mundo virtual.
Un icono apareció en su pantalla, una llamada entrante. Siempre tenía la cámara que lo enfocaba cuando recibía una llamada bloqueada al viejo estilo, un trozo de cinta tapaba el lente. No apareció un rostro, sino un avatar apenas animado que gesticulaba dando la impresión que hablaba y la voz que escucho lo hizo rejuvenecer 15 años.
— ¿Erik eres tú? – la voz de mujer era aniñada e insegura —.
— Iris – balbuceo atropellado Roberto —.
Solo había amado a una mujer, lo triste o patético de la historia era que había sido una mujer que había conocido virtualmente. Que jamás había visto, de la que únicamente conocía su voz y no había vuelvo a hablar con ella desde ese fatídico día en que ella lo rechazo.
— Erik tengo que hablar contigo, es importante – comenzó ella —.
— Te escucho – Ramos era un flojo, se le había encogido el corazón y sentía vergüenza de sí mismo. Aun sentía algo por ella, una desconocida que había compartido noches de juego y que había conocido en un MMORPG —.
El servidor, el más antiguo aun en funcionamiento del juego Erase una vez 42 había sido hackeado para robarse la información de los jugadores que usaban el mismo sistema para jugar que era utilizado por los cowboys para sumergirse a la RED. En la época de Roberto Ramos alias Erik existía un prohibición de ese sistema por una gran ola de muertes de jóvenes jugadores que habían pasado demasiadas horas consecutivas jugando. El problema ahora era que los jugadores dentro del juego y los que ingresaban no podían salir.
— ¿Qué puedo hacer yo? – Ramos no entendía como encajaba en el asunto —.
— La gente tiene miedo de que una desconexión forzada, que les fría el cerebro como a los cowboys que mueren por sobrecarga. Los jugadores tienen miedo. Recuerdo que una vez dijiste que conocías a alguien en la Sección PKD y quería saber si puedes…
— Hace meses que no sé nada de él – interrumpió Roberto —. Intentare ir a verlo.
Corto la comunicación sin despedirse, algo que segundos después considero un error y se avergonzó. Tampoco pensó en pedir permiso para salir de la empresa, se levanto como si fuera a buscar un café. Pero en el camino al ascensor tomo un abrigo.
Al salir del edificio tomo un taxi, un moderno móvil flotante de última generación de la Ford, al que le dio la dirección del edificio de la central de sección PKD. El conductor era un hombre de mediana edad, por los adornos en la cabina supuso que venía de Jamaica, siempre había sido bueno reconociendo colores.
La Sección PKD había sido creada hacía mucho tiempo, nacida de la necesidad de resolver el uso de las nuevas tecnologías para hechos ilegales. Se formo con una plantilla de operación de hombres y mujeres sacados de diferentes agencias.
El edificio central estaba en Boston, Roberto había ido un par de veces a ver a un amigo que trabajaba ahí. Era un edificio con una entrada vidriada, donde un control de seguridad escaneo a Ramos antes de abrirle la puerta. Un androide de recepción lo recibió al que le dio el nombre de la persona que venía a ver.
Morgan había tenido una noche larga, su esposa estaba otra vez en el hospital esperando a ser intervenida quirúrgicamente. Dormitaba en su silla, había sido una semana tranquila en el trabajo y eso era poco habitual en la Sección PKD. Cuando el androide golpeo con su mano metálica la puerta lo despertó, desenfundo su arma apuntando su arma directo a la cabeza del autómata.
— Da un solo paso dentro de mi oficina y hare estallar tu cabeza de lata – advirtió el oficial desde su silla casi sin moverse —.
— Mi protocolo de programación me advierte de que tome todas sus declaraciones hacia mi u otro androide como una orden señor. Jamás entrare a su oficina sin su autorización – la voz del androide era metálica, aun no había logrado hacer un software de voz que le quitara la falta de vida a sus palabras a los modelos estándar—. Tiene visitas, el señor Roberto Ramos.
Roberto entro a la oficina y Morgan guardo su arma, se conocían hacia tiempo y tenían amigos en común. El salary man no supo cómo empezar y antes de pensarlo había empezado a contar la historia, desde el principio del día, desde aquel correo electrónico que había recibido esa mañana. Morgan lo escuchaba atentamente, solo lo interrumpió para hacer una llamada a la división de informática y cibernética para que cotejaran los datos que su amigo le estaba informando. Unos minutos más tarde el Director Crammer estaba en su oficina.
— ¿Qué tienes Morgan? – el director Crammer entro caminando rápido, como siempre exhibía orgulloso la prótesis mecánica de su brazo derecho reluciente —.
— Estoy esperando confirmación de la división de los sabiondos sobre lo que me cuenta mi amigo – Morgan se sentó de forma correcta, Crammer le inspiraba respeto —.
— No la esperes, ya me confirmaron el problema a mí.
Los siguientes minutos Roberto tuvo que repetir su historia, esta vez al director Crammer que rápidamente emitió una alarma de no desconexión de usuarios que estuviesen jugando Erase una vez 42. Aunque fue tarde, en varias casas de juego desconectaron usuarios que estaban usando las instalaciones y no les quedaba crédito. Murieron automáticamente. Rápidamente se envió una circular para evitar que siguiera pasando mientras la Sección PKD reunía un comité de expertos. Necesitaban descubrir como sacar a los jugadores del juego sin que sus cerebros quedaran rostizados.
En unos minutos Roberto Ramos se vio atrapado en una reunión donde gran parte de los disertantes estaban en ella de forma virtual. Los hologramas estaban ahí, el sonido salía por los parlantes de sonido envolvente de la habitación de reuniones. La discusión era en teoría como sacar a los jugadores, pero ninguno tenía a ciencia cierta cómo hacerlo. Ni siquiera la empresa que había creado el juego tenía un plan de contingencia, jamás se imagino un escenario como el actual.
Roberto dudó, se pregunto si debía hablar. En esa reunión donde discutían personas importantes él era un invitado que observaba como gente importante discutía un plan a seguir.
— Si reiniciamos el juego desconectamos a todos los jugadores.
— Eso mataría a todos en teoría, es una desconexión forzada. Las ultimas 19 desconexiones mataron al usuario – grito uno de los hologramas —.
— No tenemos tiempo de recuperar el sistema, podría tardar días o semanas. Los usuarios no podrían aguantarlo.
— ¿No tenemos tiempo?
El director Crammer observaba a los hologramas gritarse unos a los otros, preguntas y re preguntas. Morgan miraba a Roberto que ansioso empezaba a transpirar.
— Hay una forma de reiniciar el juego desde dentro – lanzo Roberto —.
— Eso es un pregunta – lanzo un holograma —.
— No señor, lo estoy afirmando. Se puede reiniciar el juego desde dentro.
— ¿Usted quién es? – lanzo un holograma —.
— Roberto Ramos, soy un ex jugador – Roberto se sintió pequeño y observado —.
— Es uno de los mejores jugadores que Erase una vez ha tenido, es el fundador del gremio “la hermandad de la bandera negra” y su única oportunidad de salvarlos – Morgan defendió a su amigo de las miradas —.
— Soy el administrador en jefe y jamás escuche de ese gremio – dijo el holograma de un joven que apenas tenía veinte años —. ¿Explica tu teoría?
— Si se consiguen las 5 llaves del destino y se derrota al Dios Dragón, el servidor se reiniciara automáticamente y volverá a todos los jugadores que no sean usuarios diamante extra a nivel 1. El juego se reinicia a su programación original, básica dejando que los usuarios se puedan desconectar normalmente – Roberto gesticulo un poco —.
— La aventura legendaria – lanzo un holograma —. La pusimos cuando yo era programador para vender las membrecías diamante extra hace más de diez años. Hay que conseguir las 5 llaves en menos de una hora, abrir la puerta del destino y luchar contra los esbirros y el Dios Dragón. Es imposible muchacho.
— Mis amigos y yo la hicimos 2 veces – lanzo inflando el pecho de orgullo Roberto —.
— ¿Quién eres? – lanzo el joven administrador —. Dime tu número de membrecía.
Morgan se sintió feliz al ver al hombre derrotado que hace una hora había entrado a su oficina cobrar nueva vida. Le brillaban los ojos, ya no tenía esa mirada opaca por la rutina. Roberto disfruto al decir cada digito del numero de su membrecía y valió cada centavo que había gastado en ser un jugador diamante extra.
— Eres Erik “el que jamás será derrotado” usuario diamante extra – el joven administrador no disimulo su rostro de confusión —. Un gremio de 6 jugadores con la misma membrecía y tres clases…
— Es una idea que tuvimos para promocionar la venta – lanzo otro holograma —. Pero notamos que los jugadores se le hacía tan difícil subir de nivel que se aburrían y dejaban al juego.
— Los seis jugadores son nivel máximo en las tres clases.
El director Crammer solo entendió que el muchacho era la clave, si estaba ahí había que usarla y resolver el asunto lo antes posible. Morgan, el tipo parco que disfrutaba de desconectar androides y robots de formas no ortodoxas estaba emocionado como un niño. Eso era raro para el director y los hologramas dejaron de gritar para charlar entre sí.
— ¿Puedes reunir a tus amigos y encargarte de esto? – lanzo Crammer en tono de desafío —.
— Puedo intentarlo – Roberto miro su reloj —. Ya me escape del trabajo y sería importante salvar a toda esa gente. Conmigo en la ciudad somos dos, otro está en New York en el Soho y los otros tres nadie sabe donde están.
— Hay que encontrarlos – sentencio Crammer golpeando la mesa con su prótesis mecánica —. Tengo a toda la Sección lista para trabajar en esa búsqueda.
Uno de los hologramas se distorsiono, comenzó a tener ondas y parecía mal sintonizado al pasar a blanco y negro. Algo apareció por un segundo, pero volvió a la normalidad. Cuando volvió a ocurrir una figura extraña para algunos apareció.
— Disculpen la intromisión, escuche que está ahí Roberto – el audio pareció cortarse un segundo —. Yo soy parte de su gremio en Erase un vez.
Un agente entro a la sala, se acerco con cuidado al director Crammer, venía a informarle algo que su jefe ya sabía. Alguien había hackeado su sistema de seguridad, eso le iba a costar a alguien unos cuantos gritos. No era alguien cualquiera, sino un viejo conocido Jack Kraken.
— Contigo Jack ya serian cuatro los jugadores disponibles y solo nos faltarían dos – Crammer empezo a tener fe en la misión con Jack como uno de los encargados —.
— Ya le avise a Boris, está esperando el llamado de Morgan para sincronizar la entrada y las comunicaciones. Shun no atiende el teléfono, hace un largo rato que tengo a un Bot llamándolo automáticamente. Así que iré a buscarlo a su casa, supongo que en una hora estaré allí.
— Perfecto – Crammer dudo, sabia a donde se dirigía, podía arrestarlo por fin, mandarlo preso o que regrese a trabajar a la Sección —.
— Solo falta que Morgan y Roberto contacten a Sandro y estamos completos.
— Excelente, esto empieza a funcionar – Crammer marco una pausa para aclarar su garganta —. Ingresar al sistema de la Sección es un delito grave y voy a tener que agregarlo a tu prontuario.
— Una mancha mas a esta pantera no hace diferencia, ¿o si Chuck?
La comunicación se corto, en cierta forma que varios hombres de la Sección estuvieran en la misión tranquilizo al director Crammer. Se estimaba que había un poco más de un millón de usuarios conectados al juego, en los últimos meses había recuperado jugadores gracias a una nueva expansión y varios curiosos, cientos de ellos se habían conectado para saber si la noticia era verdad o un truco publicitario.
Cuando un grupo de policías y agentes de la Sección entraron al atelier de Sandro Sandoval, este pensó que se trataba de un error. Pero no era así, debían llevarlo a Boston lo antes posible. Cosa que el artista no entendió y nadie le explico que estaba sucediendo.
— Están trayendo a Sandro en helicóptero – informo Morgan al director —. En unos cuarenta minutos estará aquí – Morgan miro a Roberto —. En el subsuelo esta la división de informática y cibernética de la Sección. Hay unas terminales que podemos usar para entrar a Erase una vez.
A Crammer le sorprendió, estaban felices de tener que hacer esa misión. Era raro en Morgan que solía ser un gruñón y más raro en Jack Kraken que siempre estaba reacio a colaborar. Disfrutaban algo, que de salir mal les costaría la vida a ellos y a muchas personas más. Le clavo la mirada a Morgan.
— Vamos Roberto – Morgan sintió clavada la mirada de su superior —. Los chicos de la división informática lo jugaban, éramos jóvenes y bueno, mi hermano lo jugaba – fueron las excusas improvisadas —. Que odie a los robots y androides no quiere decir que no pueda disfrutar de un juego en línea.

Era una nave gigante, una de cultivo. Eran una especie de plataforma controlada que flotaba con rumbos preestablecido para el cultivo buscando el clima perfecto. Así se hacia un cultivo eficiente para la población, que cada vez era mayor, hasta la próxima pandemia. Jack Kraken usaba estas naves como refugio, quien lo buscaría ahí y a su vez nunca estaban estaticas. Cada una de estas maquinas estaba vigilada por una tripulación de cuatro o cinco navegantes, una batallón de androides granjeros, un equipo de biólogos y un equipo técnico. Uno de estos últimos era Jack Kraken y se dedicaba a que todos los sistemas estuvieran en línea.
Terminada su intervención en los sistemas de comunicación de la Sección, gracias a que SAM trabajaba para él sería imposible que lo pudieran rastrear su localización. Lo había enlazado por varios satélites, varios de algunos de gobiernos y otros de corporaciones. Cuando pudieran descifrar la maraña de cruces de líneas, la nave de cultivo no estaría ahí. Era lo bueno de ellas, siempre estaban en movimiento.
El capitán Heishi era el encargado de la nave de cultivo y hacia su camarote fue que se dirigió Jack Kraken. El café humeaba en la taza de cerámica, había varios papeles sobre el escritorio y el capitán estaba sentado ojeándolos.
— Capitán tengo que bajar – asi logro una rápida mirada de Heishi —. Es un asunto que tengo que atender de urgencia, disculpe.
— Me imagino – respondió el japonés y acomodos su anteojos —. Pareces decidido y me pides disculpas por tu resolución. No necesitas mi permiso Jack, has hecho un buen trabajo por esta unidad de cultivo. Nunca hemos tenido tanto éxito con los tubérculos y las verduras de hoja verde como esta vez. El trigo esta maravilloso, así que unos días sin ti no nos harán daño.
— Serán unas horas – respondió rápido el muchacho —. Volveré rápido.
El respeto que sentía el cowboy por el capitán de la nave de cultivo se debía a que ese hombre sabía quien era el joven. Conocía parte de su pasado y cuando Jack había pedido trabajar en esa nave de cultivo con falsas referencias y documentos adulteraros, el capitán al verlo no develo su identidad. Heishi Ohba estuvo destinado a ser un gran cowboy en su juventud, pero una descarga en una inmersión a la red había dañado permanentemente sus nervios y eso acabo con su carrera. Entonces fue cuando Toshiro Yokohama se convirtió en el siguiente Shogun.
El taxi aéreo dejo a Jack cerca de la ciudad de Tokio, así que tomando un tren podría estar en unos cuarenta minutos en la estación de Yakusa que era donde estaba viviendo Shun. Durante el viaje intento volver a llamarlo, pero seguía sin contestar. Llegaron mensajes de Morgan y Boris que estaban casi listos para entrar.
Camino rápido desde la estación a la casa de su amigo, las luces estaban encendidas y en el balcón había ropa colgada. Subió con cuidado las escaleras y decidió abrir la puerta sin tocar. La sorpresa a veces era la mejor forma de entrar a ciertos lugares y además no había tiempo que perder.
Ella movió su mano hasta su arma, lista para empuñarla. Mientras que él no entendía que estaba pasando. La cara de confusión de intruso era digna de la risa que desato en su amigo.
— No dispares, soy Jack Kraken.
A los ojos del intruso era bastante extraño, había interrumpido algo. Sobre la mesa había varias latas de cerveza Asashi y resto de comida. Shun estaba tirado en un sillón relajado por el alcohol y Misato estaba sentada en diagonal en otro sillón apuntándole con un arma. Ella tenía el torso descubierto, tenía puesto un brassier negro.
— Perdón, ¿quiere que vaya hasta el conbinii a unas cuadras a comprar golosinas y vuelva más tarde? – Jack despertó de su sorpresa y razono —. No puedo irme tenemos un trabajo urgente.
— Solo estaba mostrándole mis tatuajes – dijo seria la yakuza —.
— Usan una tinta blanca, parece ser muy doloroso – Shun se sonrojo un poco —.
Mientras ella se volvía a poner la camisa y había dejado de apuntar a Jack, este les conto la situación desesperante en la cual debían intervenir para salvar el dia.
Cuando Sandro Sandoval aterrizo en Boston seguía pensando que todo era un error, lo recibió un miembro del departamento de investigación de la Sección. Heinz era alto y aun conservaba su acento natal a pesar de que vivía y trabajaba para la Sección casi veinticinco años. Su acento alemán era inconfundible. Intento explicarle lo más rápido posible la situación a Sandro mientras lo llevaba a las instalaciones de la división informática en el subsuelo del edifico.
Cuando era mucho más jóvenes se jugaba distinto a Erase una vez, teclado y ratón mas una pantalla de entre veinte y cincuenta y dos pulgadas donde mirar la acción en el juego. Ahora los jugadores usaban cascos de realidad virtual, con guantes para tipear los comandos o seleccionar objetos. Algunos llegaban al nivel de compenetración en el juego que gritaban los comandos y el controlador de voz las aprobaba. Mientras que los chats se seguían usando para conversaciones privada entre jugadores o del Gremio.
Cuando vieron Sandro se dibujo una sonrisa en la cara de sus viejos compañeros de aventuras. Era más alto que Morgan, así que superaba el metro setenta y cinco. Tenía los dedos y la ropa manchados con pintura de varios colores. Llevaba puesta ropa deportiva y sandalias.
— ¿Estamos listos para este desafío? – sonrió exultante Roberto —.
— No cuenten conmigo para esto – la voz de Sandro si fuera cantante seria bajo —.
— No seas cobarde Sandro – recrimino Morgan —. Salvemos el día.
Después de una insistencia implacable de parte de Morgan y Roberto, Sandro al ver la gravedad de la situación decidió ignorar por un tiempo su vergüenza y hacerle caso a sus amigos. Junto con ellos estaban en la habitación un equipo de la división de informática y cibernética de la Sección para monitorearlos. Además de un equipo de protección liderado por Comadreja junto a Melgar y Turun. A pesar de que no corrían ningún riesgo físico, era parte del protocolo.

Erik despertó en una ciudad, sabia por informes que le habían pasado que su personaje como el de sus compañeros habían sido utilizados por la empresa que manejaba el juego online como PNJii para las nuevas tramas. No reconocía la ciudad en la que estaba y tampoco la armadura y armas que tenía puestas. Dio unos pasos y vio a rango de vista el cofre donde los jugadores guardaban sus objetos. Al dar los primeros pasos tambaleo, debía acostumbrarse al nuevo sistema de movimiento de los personajes que había cambiado. Pero según el informe que había leído en una hora podría caminar y moverse igual, hasta mejor que en la vida real. Llego al cofre para interactuar con él y tomar sus objetos favoritos.
Esto llamo la atención de algunos jugadores en la zona, mercaderes de objetos y otros que se habían reunido para charlar sobre porque no podían salir del juego.
— Les dije, el juego se volvió loco ahora los PNJ se mueven de formas no habituales.
— Se está cambiando la armadura, ¿Qué armadura es esa? – pregunto uno asombrado —.
— Esta es la armadura del gran dragón rojo, cada vez que lo matas este arroja una pieza al azar del juego – respondió Erik que también selecciono su espada el colmillo que era una espada larga de metal, la empuñadura y el mango eran un colmillo de dragón —.
— Tu voz no es la misma.
— Claro que no, soy el verdadero jugador de este personaje y estoy aquí para reunir a mi gremio y sacarlos a todos cumpliendo una misión muy difícil – Erik miro a su alrededor —. Necesito llegar al punto de reunión en la ciudad capital, ¿Cómo llego?
— ¿Eres de verdad Erik el que jamás será derrotado? – se acerco un jugador de mayor nivel —. ¿El paladín, cruzado y templario de la leyenda?
— Si, ahora vamos a apurarnos y llévenme a la ciudad Capital.

En la cima de la montaña estaba el castillo negro, la última frontera entre el reino y las tierras congeladas de los grandes peligros. Ahí era donde iban a luchar contra monstruos inimaginables los guerreros más fuertes para subir su nivel.
Voris despertó encontrándose en un trono y ataviado con ropas indignas de un guerrero de su nivel. Fue fácil caminar para él, era algo normal para un cowboy. Despendio las escaleras hasta el patio de armas donde otros jugadores estaban haciendo negocios, vendiendo ítems o reuniéndose para charlar sobre el problema actual. No poder desconectarse. El rumor de la llegada de Erik había corrido por el chat global del juego y no hubo mucho asombro en ver a Voris en el cofre cambiando su atuendo.
— ¿Qué espadas son esas? – pregunto un jugador —.
— Son las aplastadoras barbarás vinculadas a elementales de fuego – Voris desenvaino las dos, una en cada mano y sus hojas se prendieron fuego —.
— Usar esas armas a una mano es imposible – grito un jugador —.
— No cuando eres guerrero nivel máximo y tienes la habilidad combate a dos manos, eres bárbaro nivel máximo y la habilidad de usar armas exóticas, y por ultimo berserker nivel máximo y la habilidad usar un arma a dos mano en una – todos imaginaron la sonrisa de Voris —.
— Todos usan esa habilidad berserker para poder usar un arma grande y un escudo.
— Voris, el último señor de la guerra no usa escudo – cayo al joven otro jugador un poco más veterano en el juego —.
— Los que quieran gloria y fama síganme a ciudad Capital – grito Voris antes de marchar al portal transportador —.

El piso a sus pies era de madera, el sol lo iluminaba y parecía ser un patio de duelos. Unos coloridos arboles de cerezo desprendían los pétalos de sus flores que volaban por el escenario.
El Shogun se levanto y camino hasta la puerta del castillo, salió y fue directo al cofre a cambiarse. Llevaba un traje ceremonial, así que rápidamente se puso su armadura de samurái demonio hecha de madera y metal mágico. Mientras algunos jugadores se acercaron, el rumor del regreso de la hermandad de la bandera negra era el tópico del chat global. Muchos jugadores marchaban a la ciudad Capital a saber que iba a ocurrir.
— Ese tipo de espadas nunca las vi – dijo un jugador que se acerco —.
— Ni las tendras, son especiales. Me dieron a mi por derrotar a todos los Duelistas del juego hace años – el Shogun se voltio para mirarlos —. La cazadora y la revanadora, para obtenerla deberías derrotar a todos los duelista y a mí. Algo que esta fuera de tu alcance.
— Las leyendas dicen que El Shogun cazador de cabezas era un temible samurái y aun mas temible duelista.
— No olvides que también soy un implacable cazador de recompensas. Pero ahora vamos a la ciudad capital, tenemos trabajo que hacer.

El templo de piedra blanca estaba en la cima de la montaña sagrada rodeado por los viejos bosques elficos. Donde eran entrenados los mejores curadores de todo Erase una vez, allí despertó Sandro y al darse cuenta que su personaje estaba vestido de forma incorrecta busco el cofre donde se atavió a su gusto. Tomo su báculo sagrado de la sagrada tierra madre de todo y sanadora. Antes de buscar el portal hacia la ciudad Capital.

El templo de la ascensión estaba en la cima de una meseta rodeada por unas montañas nevadas. Cuando Mor Han despertó estaba en una especie de sala de meditación vestido como un monje. Se incorporo, ya había una muchedumbre esperándolo. Camino entre ellos hasta el cofre y se cambio las ropas por su armadura divina y de coloco los guanteletes de la justicia implacable.
— ¿Eres Mor Han los puños vengadores de la implacable justicia?
— No, soy Elvis Presley y voy a dar un concierto aunque soy un monje, un luchador de todas las artes marciales y estilos, además de un cazador de demonios. Síganme, vamos a la ciudad Capital.

La academia de magia estaba invadida por la oscuridad de la noche, las campanas sonaban indicando a los jugadores que ladrones podían estar sueltos atacando. Además que la guardia de la ciudad estaba patrullando.
El más odiado de todo el juego despertó con una sonrisa, aunque estaba vestido como un viejo archimago, estaba en una torre en la cima de la academia. Bajo buscando el cofre para cambiarse mientras arrojaba las piezas de vestimenta que le parecían un insulto a su reputación.
— ¿A dónde vas? – lo interrumpió un jugador, un guerrero que estaba ahí solo para cazar ladrones y ganar experiencia —.
— ¿Donde está el cofre?
— Te llevare, sígueme.
El guerrero lo llevo hasta el cofre que estaba fuera de la academia y en frente a la iglesia donde revivían los jugadores que perdían todos sus puntos de vitalidad.
— Dame algo – dijo el guerrero —. Te traje hasta el cofre.
— ¿Estas mendigando? – otros jugadores se acercaron y Hack solo se había puesto ropa interior —. Voy a matarte.
— No creo que puedas matarme, soy un guerrero de alto nivel.
Con un movimiento de su mano un rayo cayó sobre el guerrero aniquilándolo. En la iglesia despertó así que corrió rápidamente a la puerta, quería ver como los guardianes de la ciudad lo mataban por ser un asesino de personajes jugadores. Pero para su sorpresa los guardias de grandes armaduras, armas encantadas e invencibles caían como moscas cuando golpeaban al mago en ropa interior que tenia la particularidad mágica de reflejar el daño y multiplicarlo.
— Es Hack el arrogante dueño de la magia, dicen que la hermandad de la bandera negra se reunirá en ciudad Capital para sacarnos de aquí – grito un jugador, un bardo que hacía sonar su laúd mientras Hack reía —.

En la ciudad Capital, en la plaza principal destinada al comercio ahora había más jugadores que nunca esperando la llegada del rumor que había corrido por los chats. A medida que los portales se encendían comenzaba a llegar una marejada de jugadores siguiendo a miembros de la hermandad de la bandera negra.
El primero en llegar fue Erik seguido por Morhan, un rato después llego Hack y Voris. Los cuatro se pararon en el centro de la plaza principal rodeados de otros jugadores. Un administrador se acerco a ellos, era una especie de ángel que portaba un gran arco que respondía al nombre de Rafael.
Un ladrón se acerco a ellos, era un jugador de nivel inicial. Se paro junto a Hack y al mirarlo Mor Han vio su nombre de jugador, Mullen.
— Johnny ¿Qué haces aquí? – Mor Han miro al ladronzuelo —.
— Sabía que estaban acá y estaba aburrido, así que decidí unirme.
— Vos entendes que te podes morir si todo sale mal – Mor Han hizo aparecer un emoticon enojado en su rostro para llamar su atención —.
— Creo que lo entiende – Hack hizo un emoticon de rascarse la cabeza —.
— Me agrada tiene lo que hay que tener – Voris hizo aparecer un emoticon de un brazo flexionado mostrando sus músculos —.
— Llegamos – la voz de bajo de Sandro dejo a todos perplejos —. ¿Qué me miran así?
Todas las miradas se posaron en una niña curandera de nombre Zandrina que las leyendas mencionaban como la mejor curandera del juego en combate. Era común en la vieja época del juego que hombres que interpretaban personajes femeninos o mujeres que interpretaban personajes masculinos. Con la aparición del nuevo sistema y controles de voz eso se había perdido.
Los seis héroes estaban en el centro, uno de los administradores estaba ahí esperando que le dijeran que iban a hacer. Erik estuvo cómodo hasta que llego Iris, un arquera elfica exploradora de cabello blanco. Aquellos recuerdos estuvieron ahí, ese amor y ese rechazo. Decidieron hablar por el chat global ya que todos estaban involucrados en ese asunto.
— Gracias por venir Hermandad de la bandera negra – soltó la joven arquera —.
— El que nos trajo fue Erik, el es el culpable – lanzo Mor Han —.
— ¿Cuál es el plan? – se impaciento Rafael —.
— Simple, conseguimos las 5 llaves del destino y derrotamos al Dios Dragón. Terminar esa misión hará reiniciar el servidor y todo volverá a la normalidad dejándonos salir del juego – explico Erik —.
— Eso es imposible – Rafael descreyó y soltó un emoticon de duda —.
— Ya lo hemos hecho dos veces – el Shogun soltó un emoticon de una cara sacando la lengua —. Ahora que tenemos tantos hombres dispuestos a cooperar sera aun más fácil.
— Bueno vamos a repartir el asunto, si no nos sincronizamos podríamos fallar – lanzo Erik sin mirar a Iris —. Las cinco misiones y las cinco llaves.
— Voy por la llave que tiene el rey Demonio a las cuevas oscuras del sur – Mor Han tomo la iniciativa —. Me llevare unos cuantos hombres.
— Yo voy por la llave que tiene la Lider del conclave de brujas negras en el bosque oscuro – Lanzo Zandrina —. Me llevare muchos magos para igualar las fuerzas y disipar magia negra – después miro a Hack —.
— Bueno entonces yo voy por la llave que tiene el archimago oscuro – Hack miro a su alrededor —. Me llevare a Mullen y a todo aquel que quiera pelear.
— Si te llevas al pequeño ladrón, dale un arma – sugirió Erik con voz de comando —. Dale la daga que lanzo el Dios Dragón la primera vez que lo matamos.
— ¿A mí me queda ir por el rey fantasma al desierto incandescente entonces?
— Ve por el Shogun y yo me encargo de conseguir la llave que tiene el rey de los gigantes acorazados en la ciudad flotante en las nubes – Voris lanzo nuevamente el emoticon del brazo flexionado mostrando los músculos —.
— ¿A quién conviene que acompañe y asista en batalla?
Sus compañeros se miraron, todos ellos conocían la historia y a Roberto Ramos mejor que el mismo se conocía. Esas palabras preguntando a quien acompañar era nada más y nada menos que un intento por escapar de tener que hablar con Iris. Escapar de ese niño casi hombre que jugaba a Erase una vez y estaba enamorado de alguien que jamás conoció en persona. Que no le conocía la mirada.
— Creo que hablo por todos – Mor Han se adelanto a Hack —. En que deberías quedarte aquí listo para guiar a todos los que vuelvan.
— Que esperes a los que nos acompañan y mueran. Cuando estén listos y tengamos las llaves nos encontramos en la puerta del destino – agrego Hack —.
Así que el gran líder tuvo que quedarse a enfrentar a su peor demonio, una conversación pendiente con un viejo amor. Su único amor, más de diez años sin hablar hasta esa conversación esta mañana en la que ella le pedía ayuda.
— Gracias por venir – Iris se acerco y comenzó un chat privado con Erik —.
— No pensaba venir hasta que se insinuó la reunión de La Hermandad de la bandera negra – Erik no quería mentirle, pudo evadir la respuesta pero le pareció innecesario —.
— Deberíamos ataca de forma sincronizada para obtener las llaves al mismo tiempo así no perder el tiempo para abrir la puerta – tecleo Morhan por el chat global —.
— ¿Por qué me contactaste a mi? – pregunto Erik —.
— Antes siempre hablábamos mientras jugábamos, algunas veces intente escribirte para saber cómo estabas – Iris hizo una pausa —. Todo se cortó tan de repente, al principio me enoje porque me hiciste a un lado Erik.
— Solo éramos dos niños encerrados en una realidad alterna intentando ser amigos, ni siquiera sabes cómo soy, donde vivo, que estudie o donde trabajo – Erik no la entendía y no quería hacerlo prefería vivir con la idea del rechazo que volver a ser amigos —.
— Hablamos durante mucho tiempo, durante horas de juego compartimos charlas – Iris se sentía herida por su alejamiento —. Comencé a escuchar esa banda antigua de metal, Nightwish porque me la recomendaste.
— Yo leí libros de Jane Austin porque vos me los recomendaste – la charla se había vuelto una competencia adolescente —.
— En posición, avisen cuando empecemos a atacar – tecleo en el chat global Voris —.
— Sigues sin responder mi pregunta ¿Por qué recurriste a mí?
— Porque sentía que no me ibas a abandonar – la respuesta de Iris fue una daga en el corazón para Erik que comenzó a teclear varias respuestas pero borro todas —. Eres un cobarde Erik, te fuiste sin saber si yo tenía algo para decirte.
— No soy un cobarde, tenía el corazón roto. Cuando te propuse casamiento en el juego, era más que eso para mí. Era una declaración de amor sincera – Erik estaba enojado —. Me costó meses elaborar y tener el valor para hacerlo. Tu solo me dijiste que no podías.
— No me dejaste explicarte, recuerdo muy bien que te dije que no podía. Pero que después de desocuparme te iba a explicar porque no podía casarme contigo en el juego.
— No iba a quedarme a escuchar, mejor dicho a leer en el chat que me querías como un amigo, que solo sentías una simpatía por mí o que estabas enamorada de otro — Erik intento escribir algo mas pero borro y espero una respuesta —.
— Eres un idiota – lanzo Iris —.
Erik no respondió, era terco y él había decidido ya como todo terminaría. Matarían al Dios Dragón, no había venido a arreglar las cosas con Iris. Ya se había acostumbrado a estar solo y en cierta forma también que esa sensación que creía que era amor no correspondido. Ella era una desconocida.
— Comencemos el ataque – escribió Mor Han por el chat de la hermandad de la bandera negra —. Ya tengo ganas de salir de aquí.
— Solo vinimos a salvar el día y que Roberto arregle su problema con Iris de una vez – escribió el Shogun —.
— Acabo de discutir con Iris, me dijo idiota por no querer escuchar porque me rechazo.
— Claramente sos un idiota Roberto – tipio Voris —. No escucharla es una tontería, tiene derecho a decirte que no y a decirte porque esa es su respuesta.
— Yo no quiero arruinar el momento, pero a pesar de que estas brujas se están poniendo difíciles – Zandrina hizo una pausa en su tipeo —. O es muy cínica y te reclama algo de hace más de diez años porque en realidad le gustabas. Seguro sigue enamorada.
— Tal vez después se dio cuenta que estaba enamorada de Roberto – escribió Hack —.
— No lo sé, no la entiendo – sentencio Erik y puso el emoticon de frustración —.
— Yo creo que le gustas, debe tener una buena razón para haberte dicho que no – escribió Zandrina mientras curaba a sus hombres que estaban tanqueando a los monstruos que enviaban las brujas a atacarlos.
— Yo creo que deberías escucharla – tipeó Voris —.
— Agrego al chat a Mullen que tiene una teoría bastante interesante – escribió Hack —.
— ¿Le contaste al nuevo sobre mi relación amorosa?
— Ustedes nunca se confesaron su amor – tipeo el Shogun —. Es una amistad.
— Hola – escribió Mullen acompañado de un emoticon de carita feliz —.
— ¿Cuál es tu teoría Mullen? – pregunto Voris —.
— Bueno creo que según lo que me explico Jack, esto es una deducción aclaro. La única razón por la cual ella se comunicara con él en una situación límite como esta es porque tiene una fe ciega en Erik – Mullen no sabía el verdadero nombre de Roberto —. Estaba segura de que no le fallaría. Sabia como contactarlo, ¿Por qué no lo hizo antes? Claramente estaba enojada y es demasiado orgullosa. Tú eres un idiota, porque te quería explicar que no se podía casar contigo EN EL JUEGO. En ningún momento te rechazo en la vida real, lo que me dice que no podía por una cuestión de poder que solo se da por una razón…
— Claro ella jamás hacia grupo con nosotros para matar monstruos – tipio Zandrina —.
— Suena muy lógico el plateo de Mullen – agrego Voris —.
— Ya vengo – Erik cerro el chat de la hermandad y abrió en privado con Iris —.
— Hola – escribió Erik junto a una carita sonrojada —. ¿Eres administradora del juego?
— Sí
— Soy un idiota – Erik cerró el chat con Iris y abrió el de la hermandad —.
— Tenía razón Mullen, Iris es administradora.
Todos empezaron a tipiar, Erik supo inmediatamente que era y tenían razón se había dejado llevar por la sangre hirviente de su juventud. Un mal entendido que había básicamente arruinado en principio una amistad que tal pudo haber sido una relación. Por un segundo fantaseo con todo lo que pudo ocurrir si no cometía ese error. ¿Cómo hubiera cambiado su vida? Vivir juntos, tal vez un bebe…
— Los administradores no se pueden casar con los jugadores, seria trampa para el resto porque podrías pedirme que te teleporte a lugares del mapa o conseguirte objetos mágico – escribió rabiosa Iris —. Pero no me quisiste escuchar. Vos no entendes como me sentí.
— ¿Cómo te sentiste? – escribió Erik y espero —.
— ¿Enserio queres saber? – repregunto ella —.
— Si, aun queda tiempo hasta que consigan las 5 llaves.
— Empecé a pensar que lo único que te importaba era el juego, después pensé si te había pasado algo – hizo una pausa en su escritura —. Después pensé que habías conseguido novia y por eso me dejaste de lado, entonces me deprimí. Me sentía una tonta y cuando intente hablarte ya no jugabas más…
— Si deje de jugar porque ya no era divertido, teníamos todos en el juego así que decidimos reiniciar el servidor y dejarlo. Además teníamos trabajo y que estudiar – Erik dudo en decirlo, pero si no lo decía se iba a sentir como un idiota —. A veces creo que en parte jugaba para poder hablar con vos.
— Idiota y cursi – tipeo ella y Erik lanzo una carita feliz al chat —. Un día use mi poder como administradora para ver tu ficha de registro de juego. Así supe tu nombre y tuve una foto donde darle forma al rostro de la persona que odiaba. Después te busque en las redes sociales y comencé a seguirte.
— ¿Me stalkeaste? Eso es raro – Lanzo Erik —.
— Raro es un tipo que se enoja porque no quise casarme con él en un juego y desaparece durante años y jamás me dejo decirle que no podía porque era administradora del juego.
— Los dos somos raros – Erik tipio una decisión salomónica —.
— Un día nos cruzamos – escribió Iris —. No sabías que era yo, tenía ganas de gritarte, pero después de un rato ya no quería hacerlo.
— ¿Por qué?
— Te esforzas por ser idiota – tipeo con sarcasmo Iris —.
— Me parece que hice todo mal con Iris – lanzo Erik al chat de la hermandad —.
— Que sacaras esa conclusión es señal de que hay esperanza – tipeo Hack —. Capas ahora empezas a hacer las cosas bien.
— Te conozco hace años y no entiendo como un tipo como vos que puede diseñar en una computadora palacios y escenarios tan reales, incluso animales no pueda manejar esta situación – escribió Voris —. Enserio despabílate porque ya casi consigo mi llave.
— Voy a quedar como un idiota si le digo ahora diez años después que siempre me gusto y que estoy enamorado de ella hasta ahora – después de presionar la tecla enter Erik se dio cuenta en la vorágine le había respondido a Voris en el chat global.
En ese momento sintió que se le aceleraba el corazón, sentía el rostro incandescente y espera una reacción de ella. El silencio de Iris se puso incomodo para ambos, ella no sabía que decirle tenía una mezcla de sensaciones. Quería zamarrearlo por lo tonto que había sido y a su vez quería abrazarlo para siempre.
— Tengo la llave – Hack había saltado invocando fuego infernal y hecho que un rayo cayera sobre el archimago oscuro que lanzo la llave mientras caía derrotado —.
— Segunda llave – tecleo Zandrina después de que sus hombres acabaran con la líder de las brujas del bosque oscuro —.
— Tengo la mía – escribió Voris después de partir al medio al rey de los gigantes acorazados con sus espadas llameantes —.
— Tengo la cuarta – Mor Han había golpeado con su técnica secreta al rey Demonio para rematarlo y conseguir la llave —.
— El rey fantasma no era tan duro como recordaba – escribió el Shogun —. Lo mate hace un rato y ya estoy en la puerta del destino.
Erik camino al frente de las filas de guerreros hasta el portal donde uso la piedra del camino, un objeto mágico que direccionaba el final de la puerta mágica a donde se encontrara algún miembro de su Gremio. Como el Shogun ya estaba ahí se hizo aun más fácil. Se quedo parado junto a la puerta mientras todos esos aventurados pasaban, los últimos eran los que habían caído en las misiones para obtener las llaves que habían revivido en las iglesias más cercanas y desde ahí habían vuelto a la ciudad Capital.
Después de que Iris cruzara, Erik la siguió, del otro lado sus compañeros ya habrían abierto la puerta. Mientras en el chat global se preparaba la estrategia Erik estaba en otro lado, pensando en que hacer. Ella como administradora no podía entrar o ayudarlos, se quedaría ahí esperando si su plan sirve o no.
— Vos sabes quién soy entonces – escribió en el chat privado —. Búscame y empecemos de cero.
Iris no contesto, comenzaron a entrar la horda de guerreros a la cueva listos para enfrentar a la gran bestia negra de cinco cabezas. La acción la abrió Voris que a gran distancia lanzo sus dos grandes espadas llameantes que golpearon a la bestia que lanzo una llamarada que acabo con una línea completa de guerreros. Las cadenas fantasma que iban de las muñequeras mágicas de Voris a sus espadas hicieron que vuelvieran y se preparo para soportar el golpe del Dios Dragón.
— La penitencia del guerrero – Voris uso un comando de voz y su personaje clavo sus dos espadas y una rodilla en suelo para ser inamovible —.
El golpe elimino a varios cruzados que estaban parados cerca a pesar de intentar defenderse con sus escudos. Erik, el Shogun y Mor Han corrieron hacia Voris los dos primeros saltaron sobre sus hombros y usaron sus ataques de salto.
— La magia no afecta al Dios Dragón – lanzo por el chat global Hack —. Encanten con sus hechizos las armas de los guerreros para que hagan más daño.
Voris se paro y volteó listo para usar un uno de sus poderes más básicos, asistir a un compañero en batalla invocando ira barbará para él y quienes lo rodeaban. Mor Han lo uso para salta y golpear el pecho del descomunal Dragón con la técnica del tigre refulgente. El Shogun saltaba entre sus cabezas lanzando golpes mientras Erik golpeaba su espalda con el colmillo. Así estuvieron largo rato. Hasta que estuvieron listos para lanzar cada uno su técnica más poderosa; Mor Han realizo de forma encadenada la técnica de los cinco animales sagrados; Voris desato en infierno de espadas bárbaro; el Shogun uso su decapitación del rey oscuro; Hack invoco al Golem de elementos y Erik uso todo en la espada que lo corta todo. Ahí fue cuando el colmillo se rompió.
— No reparaste tu equipo antes de venir – lo regaño Mor Han por el chat —.
— Tenia la mente en otra cosa – intento disculparse Erik tecleando con furia —.
El Dios Dragon estaba en un punto de vida, pero solo se le podía quitar si se lo golpeaba en el punto justo. Algo que cambiaba aleatoriamente, la estocada final siempre la daba Erik. El chat privado con Iris empezó a brillar, Hack avanzo contra el Dios Dragón que al golpearlo y gracias al daño reflejado y multiplicado de sus calzones mágicos lo seguía manteniendo en uno.
— ¿Me estas pidiendo que sea tu príncipe azul? – pregunto Iris —.
Mullen llego junto a Erik y le transfirió la daga que golpeaba por un daño o por diez mil. Erik miro a la bestia, Hack no aguantaría mucho más aunque Zandriana y varios otros curanderos lo estuvieran energizando. El era diseñador, sabía que había un punto más claro en este caso una escama y ahí debía golpear. Debía salvarlos a todos, a sus amigos y a Iris. Salto golpeo con la daga y la bestia cayó derrotada.
Mientras todos se felicitaban por el chat global el intentaba escribir antes que el servidor reiniciara y eso no le garantizaba que su plan sirviera. Que todos salieran bien de esta. En otra ocasión le diría solo que si a Iris y se sentiría un idiota el resto del mes. Pero esto podía ser una despedida.
— Siempre te amare, desconocida.
No supo si ella pudo leerlo antes que el servidor se reiniciara y recuperara sus valores habituales. Dejaron a todos los jugadores afuera hasta tener garantizado que no pasaría nuevamente. Así que no podría intentar contactarla por unos días o semanas. Terminado el trabajo los doctores de la Sección lo examinaron mientras Morgan hablaba con los técnicos de la división de informática y cibernética. Hizo una llamada apurada.
— Jack tengo un dato que es mejor que sepas – Morgan sonó preocupado —.
— Estoy escapando de tus hombres, espero que esto no sea para distraerme o localizarme. Así lograr de una vez encarcelarme o hacerme volver a la Sección.
— Lo que robaron del servido que causo la anomalía en el juego, eran los datos del uso motriz de los jugadores. Básicamente se robaron los datos de movimiento y el rastro de que lo hizo es compatible con un viejo conocido…
— ¿Dios? – pregunto Jack conociendo la respuesta —.
— Exacto.
Después de la revisación a Roberto lo alcanzo Morgan a su casa, donde lo primero que hizo fue arrojarse en la cama y pensar en todo lo que había ocurrido mientras miraba el techo antes de dormir.
Al día siguiente se levanto como siempre, se preparo el desayuno y miro a través del ventanal las últimas luces de neón, el cielo plomizo y el asomar anaranjado del sol. Pensó que había vuelto a su mediocridad. Después se preparo y fue al trabajo. Pero para su sorpresa, al parecer su ausencia del día anterior había sido notada y el Señor Boucher quería verlo en su oficina. Así que como cordero al matadero se dirigió a su juicio.
El Señor Boucher era el hermano menor del anterior director que había fallecido hacia unos meses en un accidente de tránsito.
Era una oficina enorme, mucha madera con ostentosos acabados y libros de toda clase. El Señor Boucher esperaba sentado y al verlo entrar con la mano le indico que se sentara.
— Ramos, usted me trae problemas – sentencio y cuando Roberto quiso hablar con la mano le indico que se callara —. Ha trabajado diez años en la empresa y ninguno de los jefes de sección o gerentes saben quién es usted.
— Señor yo jamás le falle a la empresa.
— Ramos tuve que ir a buscar su expediente – lanzo los papeles sobre la mesa —. Lo leí y no me gusto nada lo que encontré. Ni tampoco lo que está pasando.
— Señor Boucher solo me fui un poco antes ayer sin permiso y tengo trabajo adelantado.
— Ramos, no hablo de ayer. ¿Usted sabe que están prohibidas las relaciones personales entre empleados de la empresa?
— Si, Señor Boucher. Pero yo no tengo una relación con nadie de la empresa.
— No sea cobarde Ramos – Boucher se paro y lo miro a los ojos —. Emma de contabilidad acaba de renunciar y argumenta para ello que sale con usted.
— No la conozco
— Comprendo que tenga miedo porque es mi sobrina – Boucher se sentó —. Después de ver su expediente note que fue muy poco valorado por sus superiores. Creo que es muy importante para la empresa, así que le voy a dar un ascenso importante. Jefe del departamento de diseño.
— Gracias Señor.
— No me las de Ramos, usted ha estado metido en nuestros proyectos más exitosos. En cuanto a la regla de no salir con gente de la empresa, puedo mirar hacia otro lado por mi sobrina y note que usted jamás se ha tomado vacaciones en diez años. Si me cae una inspección voy a tener una multa.
— Lo siento.
— No lo sienta, tómese vacaciones Ramos. Sabe que, ya está de vacaciones así que vaya a descansar y lo espero en dos semanas para que se haga cargo del departamento de diseño.
Cuando Roberto empezó a entender algo de todo lo que había pasado estaba saliendo de la empresa. Al bajar de las escaleras del frente vio que en un auto caro estaba apoyada un hermosa mujer de cabello platinado y ojos almendra que lo miraba. No acercarse a ella hubiera sido en pecado, era muy linda, camino hasta ella.
— Si alguna vez hubieras ido al comedor nos habríamos conocido – ella sonrió y le guiño un ojo dejándolo perplejo —. Mi nombre es Emma – extendió su mano —.
— Mi nombres es Roberto Ramos – le tomo la mano con suavidad —. Pero creo que eso ya lo sabías.
— Idiota.

Fin

Ernesto Mendez

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ii Personaje No Jugador, suelen ser personajes que usan los guionistas de los juegos en línea para ayudar al desarrollo de la historia del juego en donde se enredan los jugadores.

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