Los Cielos de Júpiter: “Realmente Discreta”

Todos observaban la operación del traslado de los cristales hasta el nuevo reactor, aunque Sheila confiaba plenamente en Louis, por alguna razón sudaba a mares y temblaba un poco ¿sería miedo a perder la nave que le había servido fielmente durante tantos años? O ¿sería la excitación de todas las posibilidades que se le presentaban a futuro?

Mientras tanto en el taller cubiertos por sendos trajes antiradiación, Rackham y Pasternack se movía con delicadeza insertando los cristales en posiciones específicas dentro del ardiente líquido del interior del reactor y realizando mediciones y corroboraciones una y otra vez.

A Sheila le llamó la atención que a pesar de ser mucho mas joven, parecía ser Louis quien llevaba la batuta en la operación mientras que Roberth le consultaba cada paso.

¿Qué se supone que son esos cristales? —Preguntó Allan.

Cada cristal es una gran molécula de elementos transuránicos, son muy difíciles de producir, pero poseen una cantidad de energía enorme —respondió Diana— sobre todo desde que Louis consiguió un isotopo estable de Livermorio, la cantidad de energía disponible se ha disparado. Para eso era que Louis necesitaba todo aquel plomo que les compró ¿recuerdas?

Allan miró a Sheila con cara de no haber entendido ni una palabra de aquella jerigonza.

Por supuesto que lo recordamos Diana querida, no recuerdo a nadie comprando tanto plomo en mi vida. Allan, tú conformate con saber que esos cristales son los que nos permitirán tener la energía necesaria para sobrevivir en el interior de la atmósfera de Júpiter.

Rackham y Pasternack habían terminado y se sentaron en el suelo agotados. Louis se quitó el casco protector, sonrió a quienes observaban detrás del cristal y les gritó:

¡Está lista! Tenemos que sacarla de paseo.

La nueva Discreta tomó algún tiempo en subir al hangar en el centro del orbital, pero cuando lo hizo ya estaban todos allí esperando.

¿Usted también vendrá Profesor?

¿Volar dentro de Júpiter? No me lo perdería por nada del mundo Capitana.

¿Vamos a entrar en Júpiter en el primer vuelo?

No te preocupes Allan —le dijo Louis apretándole un brazo— este diseño ha volado dentro de Júpiter millones de veces en el simulador.

En el simulador…

Tenemos que tener un poco de fe en nuestro buen amigo. —Intervino Sheila.

Diana abrazó a Louis y con voz emocionada le dijo:

¡Vamos a volar en Júpiter!

Pero Louis fingió un bostezo y con ojos adormilados le respondió:

Nada nuevo para mi…

Eres tan odioso —Diana fingió que le daba un golpe al hígado.

Riendo entraron todos en la cabina de la nave.

Cuando la Discreta salió de la Estación las dos manchas rojas de Júpiter, “Los ojos” como gustaba decir la gente, los miraban como desafiándolos.

Es la primera vez que salgo de la universidad en meses —dijo Pasternack.

Y lo estás haciendo para volar en Júpiter, nada mal ¿eh?

Nada mal mi querida Diana.

La cantidad de energía que produce este reactor es absurda. —exclamó la Capitana.

Y vas a necesitar cada julio —le dijo Louis quien estaba junto a ella como copiloto.

Comenzaron el suave descenso hacia el colosal planeta, por alguna razón que ni ellos mismos entendían, bajaron el tono de voz mientras intercambiaban comentarios graciosos para darse animo.

No creo que tenga que explicártelo, pero mantén tus ojos en el altímetro, se supone que podemos descender unos cinco mil metros en la atmósfera, pero mantengámonos en los primeros dos mil metros durante este primer vuelo.

De acuerdo.

Pronto los alcanzaron las primeras trazas de la atmósfera y el casco de la nave respondió con un sonoro “JOOOMMMM” todos intercambiaron miradas pero Rackham los tranquilizó.

No se preocupen amigos, estamos mas que preparados —y dirigiéndose a Sheila— pero sería buena idea comenzar a crear las alas, los nanites consumirían demasiada energía si lo hiciéramos mas abajo.

Debajo de la humilde estructura de la nave, había mas de lo que aparentaba, el casco sólido unos minutos atrás comenzó a fluir como un líquido cuando los nanites empezaron a crear las alas de la nave; con cada nuevo centímetro de fuselaje, Sheila iba sintiendo como el viento se iba apoderando de la nave, aún siendo tan débil a esta altura. Se agarró con fuerza a los controles que parecían querer salir de sus manos. Miró a Louis con ojos desorbitados.

No podemos permanecer aquí —le explicó él mientras se ajustaba los cinturones del asiento— el viento es muy tenue, pero muy inestable, tenemos que entrar mas profundamente, zambúllenos.

Ni tonta ni perezosa la D’Aramitz inclinó los controles y la nave cayó rápidamente hacia el planeta, Rackham disimuló su sonrisa al ver la cara de miedo de todos al enfrentarse a las sulfurosas nubes.

Estabilízala a unos mil metros.

Pero en cuanto Sheila enderezó el aparato la nave comenzó a sacudirse con mayor fuerza que antes.

—¿Rackham?

El viento Capitana, no luches contra él, aprovéchalo.

Sheila nunca en toda su vida había mirado la dirección ni la velocidad del viento porque nunca había volado en un atmósfera planetaria. Pero en cuanto orientó la nave en la dirección correcta los fuertes sacudones de la nave fueron sustituidos por una ligera vibración.

Solo entonces los tripulantes volvieron a respirar con tranquilidad.

Amigos, estamos volando en Júpiter —anunció Louis.

Iuppiter optimus maximus —susurró el Profesor Pasternack.

—¡Iuppiter optimus maximus! —repitieron los otros.

Todos se mantuvieron en silencio por largo rato, como disfrutando la magia del momento. Pero algunos minutos después un pitido en los instrumentos les indicó que el radar había detectado una nave mas adelante.

Es uno de los cruceros de la flota —indicó Allan.

¿Podrá detectarnos? —Preguntó la Capitana.

No tienen ni idea de que podríamos estar aquí abajo —respondió Rackham cruzándose de brazos— la radiación que sale del planeta es demasiado fuerte como para que puedan sacar una lectura clara.

Como si el sonido pudiese atravesar el vacío del espacio, todos guardaron silencio mientras pasaban por debajo del enorme crucero.

Vas a convertirme en una mujer muy rica Louis, muy pero muy rica —dijo Sheila a medida que el crucero iba quedando atrás apaciblemente.

No solo eso Sheila, también voy a hacerte una mujer libre, a ti y a todo Júpiter.

 

Los Cielos de Júpiter continuarán el Lunes 17 de Febrero de 2014

En su publicación original quizá. Pero en esta nueva edición el siguiente episodio saldrá el próximo Miércoles 31 de Octubre de 2018.

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo. Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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