Los Cielos de Júpiter: Oscuro como el Cristal

Cuatro impactos, la nave se sacudió con cada uno de ellos.

Louis intentó devolverles el fuego con los cañones traseros pero las pequeñas naves que los atacaban eran sencillamente demasiado ágiles y rápidas.

Habían escapado de Ciudad Sagan por los pelos, cuando ya habían abordado “La Discreta,” la nave de la Capitana Sheila, les llegaron informes de que el lugar donde habían estado reunidos había sido asaltado por un grupo de mercenarios armados hasta los dientes. Salieron del puerto saltándose la mitad de los procedimientos y pocos minutos después tenían pisándoles los talones a un grupo de caza bombarderos que pretendían destrozar la corbeta.

Sheila realizó una peligrosa maniobra para evadir una nueva andanada de disparos, todos los tripulantes de la nave se golpearon por el sacudón producido por la inercia.

—Debo recordarte que necesito llegar completo si es que realmente quieres que modifique tu nave.

—¡NO ES MOMENTO PARA BROMAS RACKHAM!

El grito de la Capitana destrozó el tímpano de todos los tripulantes de la nave sin necesidad de dispositivo de comunicación de ningún tipo.

Mientras tanto afuera los diminutos caza bombarderos continuaban su danza macabra, por mas que Louis, Allan, y el otro artillero, se empeñaban era bastante poco lo que conseguían.

—Intenta enfocarte en uno solo —sugirió Allán a través de la Radio.

—Sí pero ¿en cual?

Justo entonces a pesar de las maniobras de la Capitana, fueron alcanzados por otro disparo. Louis sabía que la armadura de la nave no resistiría mucho mas.

—Diana, inténtalo tú, yo voy a probar otra cosa.

—¿A donde vas? —Preguntó ella poniéndose al mando del cañón.

—Al hangar.

—¡Ni se te ocurra salir! Sería un suicidio, el Jet no tiene ni armas ni armaduras.

—Claro que no, voy a intentar otra cosa, pero no tengo tiempo para explicártelo.

Rackham se fue dejando a Diana mordiéndose los labios.

Cuando llegó al hangar, Louis subió de inmediato a la cabina y se puso el traje, pero en lugar de activar el Jet, abrió el reactor nuclear, en su interior, bañado en diversos líquidos se encontraba un oscuro cristal, pero Rackham sabía que aunque a la luz visible estaba oscuro, en otras longitudes de onda brillaba ardientemente.

Introdujo su mano en aquellos líquidos viscosos, a pesar de la protección que le proveían las varias capas de aerogel que formaban el guante pudo sentir el calcinante calor, pero igual tomó el cristal en su mano y lo sacó.

Pasándolo de una mano a la otra cada pocos segundos, llegó al cuarto de máquinas, abrió el enorme reactor nuclear de La Discreta e introdujo su cristal en la sopa de líquidos radiactivos.

—Sheila, ¿puedes darle un ojo a la cantidad de energía que está produciendo el reactor de la nave ahora? —Preguntó Rackham a través de la radio mientras cerraba el reactor.

—¿Qué has hecho Louis? El reactor no resistirá esa temperatura.

—Resistirá unos minutos, haz que cuenten ¡huyamos!

La Capitana no necesitó que se lo dijeran dos veces, aceleró la nave tanto que Louis quedó pegado a una de las paredes y comenzó a sentir que le faltaba el aire.

—Los hemos perdido Rackham, ahora devuelve el reactor a la normalidad, si mi reactor estalla te mataré.

Si tu reactor estalla —Louis se levantó del piso a donde había caído tras perder el impulso— todos estaremos muertos.

Pero Rackham volvió a repetir todo el procedimiento a la inversa sin mayores inconvenientes.


—Es un sujeto lleno de recursos al parecer, consiguió evadir dos grupos diferentes de mercenarios.

—Es un Profeta Gómez, te enfrentas a un poder sobrenatural.

—¡Respira Roland! Si fuese un Profeta estaríamos muertos hace tiempo.

—No puedes continuar actuando independientemente, el consejo de Almirantes tiene que saber lo que estás haciendo.

—Yo no estoy haciendo nada Roland, pero Rackham se ha ganado los enemigos que tiene, un hombre que habla en contra de la Religión de la Inteligencia no puede ser un sujeto popular.

—Si el Gran Almirante Apostolos se entera que estás provocando la ira de un profeta, nadie va a querer estar en tus zapatos.

—Roland, si ese sujeto realmente es un Profeta, mi última preocupación sería la ira de Apostolos.


Se aproximaban a un orbital semi abandonado, Rackham no podía evitar mirar aquello y recordar diez años atrás cuando estaba lleno de actividad, aquel orbital era la otrora gloriosa Universidad de Ganimedes, en el pasado siempre seguía la órbita de ese satélite, pero en el presente se arrastraba perezosamente en órbitas erráticas que solo unos pocos conocían.

La Discreta penetró el orbital por el puerto central en donde no había gravedad. Salieron de la nave flotando libremente, Louis se puso a asegurarla para comenzar el trabajo de inmediato.

—¿No vas a descansar? —Le preguntó Diana flotando a su lado.

—Sí, en un momento, primero necesito prepararla para el traslado, no puedo trabajar aquí y moverla tomará algún tiempo.

—Así que esta es tu base secreta Rackham, oculto a plena vista, a nadie se le ocurriría buscarte aquí.

—Para ser sinceros Sheila, no había pensado en la Universidad como mi base secreta, es simplemente el lugar en donde he trabajado casi toda mi vida y no creo que deba dejar de hacerlo porque la flota me lo ordene.

—Pero te aseguro que los Almirantes no comparten tu opinión, es una suerte que este lugar haya pasado desapercibido hasta la fecha.

—Hasta la fecha —repitió Diana— tú lo has dicho, ¿y hasta cuando será eso?

—Apostaría que no mucho, ¿cuanto tiempo vas a necesitar para realizar las modificaciones?

—Una semana cuando mucho —Louis continuaba asegurando la nave a una plataforma de transporte— pero espero que en un par de días todo esté listo.

Allan quien flotaba cerca de una de las esclusas les hizo señales que guardaran silencio; la esclusa fue abierta por alguien desde el otro lado, un hombre viejo y gordo entró flotando al hangar, Allan le puso el cañón de la pistola en la sien.

—¿Doctor Rackham? —Preguntó el hombre subiendo las manos.

—Déjalo Allan, es el Profesor Pasternack, otro de los residentes de la Universidad. —Aclaró Diana.

—Solía ser un Profesor, pero ¿de qué vale un Profesor sin alumnado?

—Usted disculpe Profesor —Allan retiró el arma— puede entender que nunca se es lo suficientemente precavido.

—Vivimos en tiempos violentos amigo…

—Allan Lee, un placer.

—El placer es mío, Roberth Pasternack. Los estaba esperando —anunció dirigiéndose a todos— si me siguen les serviré la cena.

—Yo he terminado —Louis activó la plataforma que comenzó a bajar la nave a la zona de gravedad artificial— Es un gusto volver a verle Profesor.

—El gusto es mío Doctor.

—Le presento a Sheila D’Aramitz.

—Su fama la precede Capitana.

—Puedo asegurarle que no soy tan terrible como dicen.

—Pues espero que sí lo sea, porque en estos tiempos terribles, lo que necesitamos son mujeres y hombres terribles.

Subieron al ascensor y a medida que iban descendiendo a la zona de gravedad artificial generada por la rotación del orbital, se iban sintiendo mas pesados.

Cuando salieron al área principal, Sheila y Allan se sorprendieron de ver la forma en que las plantas lo habían invadido todo.

—Era imposible mantener el ecosistema estable, —explicó Pasternack— así que en lugar de dejar que muriera preferimos estimularlo para que creciera en exceso. Ahora sufrimos de carencia de carbono, así que respiren amigos, lo necesitamos.

Evadiendo enredaderas y saltando raíces llegaron finalmente a una cocina en las afueras de lo que una vez había sido un edificio de oficinas, se sentaron a la mesa que ya estaba servida. Pasternack levantó una copa y dijo:

—A la salud de esta alianza, que la Universidad y los Piratas consigan realizar muchos negocios juntos ¡Salud!

—¡Salud! —Brindaron todos.

Los Cielos de Júpiter continúa el Viernes 14 de Febrero de 2014

Eso fue durante su publicación original. En esta nueva edición el próximo capítulo saldrá el Miércoles 24 de Octubre de 2018.

Comparte este artículo con tus amigos

Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo. Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

9 thoughts on “Los Cielos de Júpiter: Oscuro como el Cristal

Deja tu comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.