Recuerdo que un día, fui al C.C. Arca y me compré un libro llamado “Nuestra Señora de las Tinieblas” de Fritz Leiber. Imagínense, cuando todavía se podían comprar libros de fantasía y de ciencia ficción en las librerías de Barquisimeto, por supuesto era caro, no tanto como en la actualidad, pero si, pagar el precio, me dolió en el bolsillo.
Llegué a mi casa y me puse a leer el libro en cuanto pude; creo que como a eso de la media noche lo había terminado.
Muy bueno, excelente libro, creo que uno de los pocos libros que ha conseguido hacerme sentir asustado, pero, miré el libro y pensé, todo ese dinero, y me duró solo un día…

El caso es que en estos días mucha gente se ha puesto a discutir este asunto, ¿debemos leer rápido o lento?
Yo pienso que depende de la situación.
Por ejemplo cuando tengo un montón de libros prestados que comienzan a acumularse, es mejor leer rápido, por otro lado cuando sé que no voy a tener acceso a nuevos libros en mucho tiempo, mas vale tomarse las cosas con calma.
También está el caso de la relectura, ¿vale la pena volver a leer un libro? Solamente si nos gustó mucho la primera vez, digo yo, y siempre y cuando no tengamos nuevos libros pendientes.
Por ejemplo yo tenía la costumbre de leer El Señor de los Anillos, por lo menos una vez al año, sin embargo ya tengo bastante tiempo sin retomarlo, es como que ya me lo sé de memoria 🙂

Otra serie de novelas que vale la pena releer es la de Dune, tiene tantos detalles ocultos en la trama, que cada vez que vuelvo a leerlo siento que descubro un detalle o significado nuevo.
Y en estos días he estado releyendo las novelas de una Canción de Hielo y Fuego; y verdaderamente he descubierto un montón de detalles que durante la primera lectura se me habían escapado; cosa que no es de extrañar pues con el montón de personajes, lugares, y hechos que aparecen en la novela, hasta al lector mas cuidadoso se le va alguno.
Entonces, ¿leer despacio o rápido? Pues en mi opinión, depende.

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