Algunos años atrás, estaba dando unas clases de computación y le explicaba a un joven, como abrir y manejar una cuenta de correo electrónico; en aquel momento me pareció que la mas sencilla de usar era Hotmail, y esa era la que estábamos probando.
Por supuesto, Hotmail tiene una publicidad muy llamativa, y el muchacho empieza a mirar la publicidad y me pregunta: “¿Qué es esto?” -yo le respondo- “Publicidad”, Y continué dando mi clase, pero notaba que los ojos de mi alumno se iban a la publicidad una y otra vez. Durante un momento tuve que dejarlo solo, y cuando volví, le había cliqueado a la publicidad…
“Mira, me gané un premio” me dijo “No, claro que no, es una mentira” El muchacho me miró con aquella cara de sorpresa y de inocencia “¿Cómo? ¿Me pueden mentir en la Internet?…”
Aunque nos parezca gracioso hay muchas personas que tienen esa idea, de que no nos pueden mentir tan públicamente, después de todo, si alguien comete un fraude públicamente es muy posible que vaya a la cárcel, ¿Cuál es la diferencia con Internet?

Anonimato
¿Cómo es posible que nos mientan tan públicamente en la Internet? La respuesta es muy sencilla, por que no hay consecuencias.
Cuando te ofrezcan algo en la Internet que parezca demasiado bueno, pregúntate lo siguiente, ¿Realmente conozco la identidad de esta persona? ¿Qué consecuencias tendría para esta persona engañarme? Entonces descubrirás que muchas veces podrías estar tratando con una identidad falsa, y además que no tienes medios para castigar a una persona que te engaña a través de Internet, es decir, NO HAY CONSECUENCIAS.

Consecuencias
Muchas veces estas empresas fraudulentas están ubicadas en países en donde no pueden ser alcanzadas por las leyes internacionales, o en el mejor de los casos, sería muy difícil.
Pero además, si no conocemos la verdadera identidad de quienes nos engañan ¿cómo vamos a llevarlos ante la ley?

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