Epidermis por Rafael Figueredo

El autor Rafael Figueredo, ha tenido la amabilidad de enviarnos su cuento «Epidermis» ganador del primer lugar en el Concurso Solsticios durante el año 2014.

Epidermis


La tienda estaba ubicada en el tercer nivel, así que Ludovico se dirigió a los ascensores del centro comercial. Adentro del ascensor había una joven pareja. Ludovico se ruborizó al fijarse que ambos jóvenes se encontraban por completo desnudos. La chica acariciaba el pecho de su novio, con la mirada abstraída en la pielpantalla que sus dedos iban recorriendo.

—Buenos días…

Saludó al entrar, sin embargo la pareja ni siquiera se inmutó, lo ignoraron como si fuera invisible. Ludovico no se ofendió, en estos tiempos era algo que ocurría cada vez con mayor frecuencia. Seguro la joven pareja tenía su campo visual y auditivo sintonizados en la realidad aumentada [1]. Como Ludovico no tenía señal de campo cercano [2] no lo vieron entrar —ni lo escucharon hablar—, o quizás sí y simplemente ellos eran de esos chauvinistas tecnológicos, que se creen de una subespecie homo sapiens superior, solo por tener unas cuantas nanomáquinas injertadas en su sistema nervioso. Pero a partir de hoy, luego de la activación de su piel cibernética, Ludovico ya no volvería a ser ignorado de esa forma.

El chico, de rasgos guajiros, de cabello teñido, era de estatura mediana y tenía la pinta de ser el típico narcisista obsesionado. Por los movimientos que hacían sus manos, parecía estar jugando algún simulador de pesca y apenas notaba a la chica que le manoseaba el pecho. Ella era una fascinante morena: piel canela, ojos claros, senos naturales pequeños —pero perfectamente proporcionados—, y un trasero firme y redondo que seguro captaría muchas miradas de interés. Si acaso la forma exagerada de las manos, mostraba a algunos ojos expertos, señales del tratamiento hormonal —de reasignación sexual— en algún momento recibido. La piel de la joven era tersa y hermosa, se notaba el mantenimiento realizado con regularidad, y seguro tenía varios gadgets incorporados. Si Ludovico tuviera una chica así, pasaría horas explorando esa delicada piel sin cansarse, utilizando todos sus accesorios a su máxima capacidad. Para alguien con la formación técnica de Ludovico, acoplarse a una pielpantalla como esa brindaba posibilidades ilimitadas en la red. Pero sin su propia piel cibernética no tenía oportunidades de ni siquiera acercarse a una chica con una piel obsoleta. Eso también cambiaría ese día, a partir del momento en que Ludovico saliera de la tienda con su IBC Síragon Emperador finalmente activado.

De repente, Los glúteos de la chica comenzaron a vibrar. Ella colocó entonces la palma de su mano derecha en el abdomen de su novio, mientras aplicaba presión —para mejorar el acoplamiento— y tecleaba con su otra mano en el pecho de él. Finalmente se despidió de su amiga con alegría muack, muack, besando el pecho del guajiro.

—Era la Afgana, la bicha dice que va a prender rumbita y todo, esta noche en su casa, …que llevemos buen hielo y cuadremos par de cajitas de spray corporal.

El chico, le respondió a través de la pielpantalla, acariciándole suavemente la mejilla con el dorso de la mano mientras sonreía. En realidad, era completamente innecesario hablar en voz alta pero muchos usuarios lo seguían haciendo por costumbre.

Ludovico llegó a su nivel y dejó a la pareja en el ascensor. Ya conocía bien la ubicación de la tienda, así que no tardó en llegar. Sobre la entrada había un letrero que decía:

COMPUBODY C.A.

Los mejores implantes cibernéticos en un solo lugar

Se dirigió al mostrador donde tomaron sus datos, se sentó en la recepción a esperar, y en cuestión de minutos, la recepcionista —una chica de pelo color chicle— lo hizo pasar al consultorio dermatológico.

El consultorio era un sitio acogedor, con una decoración minimalista y cierto aire de feng shui. En una de las paredes destacaba un gigantesco monitor; en el extremo opuesto una camilla, y en el centro, un escritorio detrás del cual se sentaba una impresionante mujer. Tendría unos 35 años, era alta, de piel oliva, labios carnosos, y debajo de la bata, mostraba un pronunciado escote que era difícil de ignorar.

—Buenos días Doctora García…

—¿Cómo has estado caramelito? Así que hoy es el gran día. ¡Felicitaciones! Me alegro mucho por ti. Por favor, toma asiento. Veremos cómo estás reaccionando al tratamiento.

La doctora le colocó un parche transdérmico —Si todo iba bien era la última vez que necesitaría uno de esos— y suavemente deslizó sus dedos por encima como si estuviera leyendo braille o algo por el estilo. Permaneció concentrada por unos segundos viendo el parche. Cuando finalizó le hizo subir la barbilla y le alumbró los ojos con una luz rojiza.

—Parece que todo va bien. Tu organismo se adaptó muy bien al tratamiento. Procederemos con la activación de tu IBC. Utilizaremos un thread dorado. Puedes dirigirte a la sala de implementación.

Sin duda alguna Ludovico tenía buena suerte, el thread dorado era el más avanzado, pero solamente unos pocos usuarios resultaban compatibles con él. Ahora tenía algo de lo que alardear.

El proceso de instalación de una piel cibernética, requería varias sesiones. Dependiendo de las características del usuario y del equipo a instalar, se podía tardar desde unas cuantas semanas hasta algunos años. En el caso de Ludovico las sesiones semanales duraron cinco meses. Primero se recibía un tratamiento dermatológico, lleno de nutrientes, para darle la flexibilidad y humectación necesaria a la piel. Se inyectaban en la epidermis pequeñas dosis de sales cadmio en solución, hasta llegar a un valor crítico de saturación. Se administraban un suero antitóxico especial, cortisona, esteroides, sales minerales y vitaminas. En el proceso de detoxificación se formaban pequeñas aglomeraciones de nanocristales de Sulfuro de Cadmio [3] recubiertos con cadenas de péptidos. Estos iban a ser los centros de nucleación alrededor del cual se formaría el circuito epitaxial. Se realizaba el implante visual en la córnea, para luego ir colocando progresivamente los transductores del oído, la lengua y por último el olfato. Estos transductores comenzarían a funcionar una vez realizada la activación del sistema. Se realizaban varias sesiones de litografía electrónica de baja intensidad, ultrasonido y cámaras UV en las cuales se armaba el circuito epitaxial. Se administraban los fármacos que iniciaban los procesos bioquímicos que permitirían el autoensamblaje de las nanomáquinas. Se formaban las conexiones con el sistema nervioso —lo cual era un procedimiento bastante doloroso— y por último, cuando todo el sistema estaba listo, se procedía a la activación por medio de una señal RF. Ya el sistema venía con una configuración preinstalada escogida por el usuario.

—Mantenga los ojos cerrados durante el procedimiento —le dijo el técnico a Ludovico.

Al principio una sensación de hormigueo le recorría toda la piel, sintió algo de nauseas, pero en pocos minutos se sentía de nuevo completamente normal.

—Ya puede abrirlos. El procedimiento ha concluido con éxito.
A Ludovico le esperaba un mundo nuevo. En su cabeza escuchaba a una voz femenina que le ofrecía una amable bienvenida: “Usted no es solamente un usuario. Usted forma parte de nuestra comunidad.

Bienvenido a la experiencia IBC. Bienvenido a la familia Síragon.”

Ludovico contempló su propia piel de alta tecnología. Las sensaciones eran increíbles. Recorrió con la punta del dedo la piel de su brazo izquierdo, exploró algunas aplicaciones. Comenzó a desnudarse por completo, mientras escuchaba en su cabeza su música favorita. Ya no eran necesarios esos andrajos primitivos hechos de tela, descargó por Internet la ropa virtual que quería y como la quería. Ludovico se sentía finalmente libre y con una gran energía. Sentía un poder que nunca antes había tenido. Terminó de configurar su ropa.

—Recuerde que en COMPUBODY estamos para servirle.

Dijo el técnico sin pronunciar palabras, mientras le estrechaba la mano. Como ahora podía interactuar con la realidad 2.0, veía que el técnico también llevaba sistema IBC. Sobre la pielpantalla del otro hombre, podía ver tatuajes virtuales que cubrían ambos brazos y otros gadgets visuales que permanecían ejecutándose.

Fue a la recepción, la piel de la chica de “pelo chicle”, era ahora de un profundo azul eléctrico. La chica le extendió una mano esperando la cancelación de la factura. Ludovico impulsivamente decidió besarla, pero ella apenas le prestó atención. En el segundo cuando sus labios rozaron la piel azul, se realizó la transferencia. Preguntó por la doctora García, pero le informaron que estaba ocupada atendiendo a nuevos clientes. Ludovico, luego de despedirse en voz alta, se dirigió a la salida del local. Hacia la nueva vida que lo esperaba…

— ¡Ese señor va desnudo! ¿Mamá por qué ese hombre no tiene ropa?
Dijo un niño, al ver a Ludovico salir de la tienda. Parecía ser el único en notarlo. Y la primera reacción de Ludovico fue cubrirse con las manos, avergonzado. Pero cuando recordó que llevaba encima su ropa virtual, se tranquilizó. Aquel niño era un ignorante. Ludovico solo podía sentir lástima por él.

Nadie más pareció prestarle atención a Ludovico, mientras caminaba hasta el ascensor del centro comercial.

Fin

[1] La realidad 2.0, o realidad aumentada de segunda generación, no se debe confundir con la Realidad Virtual (VR). La realidad 2.0 es una manera interactiva de relacionarse con el mundo real, donde elementos virtuales formados por datos informáticos se superponen al mundo real. Mientras que VR es una simulación de la realidad actual o de una realidad alternativa pero que sustituye al mundo físico.

[2] Electromagnetic Near Field Signal, o señal Electromagnética de Campo Cercano. La mayoría de las tecnologías de piel cibernética basadas en Intra Body Communication (IBC) utilizan esta señal que además de hacer posible la comunicación inalámbrica con objetos cercanos, permite darle al usuario una signatura única vinculada a su huella digital y otros parámetros biométricos.

[3] Otra alternativa es utilizar cristales de CdSe, sin embargo no se ha conseguido implementarlos con éxito ni en animales, ni en seres humanos.

Autor: Rafael E. Figueredo O. (Refo)

Muchas gracias a Rafael por compartir con nosotros esta genial historia.

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Lobo7922

Creador de La Cueva del Lobo. Desde muy joven me sentí fascinado por la Ciencia Ficción y la Fantasía en todas sus vertientes, bien sea en literatura, videojuegos, cómics, cine, etc. Por eso es que he dedicado este blog a la creación y promoción de esos dos géneros en todas sus formas.

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