Ningún hombre viviente

-¡No te interpongas entre el Nazgul y su presa! No es tu vida  lo que arriesgas perder si te atreves a desafiarme;a ti no te mataré: te llevaré conmigo muy lejos a las casas de los lamentos, mas allá de todas las tinieblas, y te devorarán la carne y te desnudarán la mente, expuesta a la mirada del Ojo sin Párpado.

Se oyó el ruido metálico de una espada que salía de la vaina.

-Haz lo que quieras; mas yo lo impediré, si está en mis manos.

-¡Impedírmelo! ¿A mi? Estás loco. ¡Ningún hombre viviente puede impedirme nada!

Lo que Merry oyó entonces no podía ser mas insólito para esa hora: le pareció que Dernhelm se reía y que la voz límpida vibraba como el acero.

-¡Es que no soy ningún hombre viviente! Lo que tus ojos ven es una mujer.

Citado de “El Señor de los Anillos” de J. R. R. Tolkien.

En el capítulo “La Batalla de los Campos del Pelennor”.

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