Olvidense de las grandes implosiones, los japoneses ahora reemplazan las columnas de los edificios con una suerte de columnas roboticas, una vez se han retirado todas las columnas del primer piso, las columnas roboticas se contraen y se comienza con el mismo trabajo con el siguiente piso, y se repite una y otra vez. Sin polvo, sin ruido, y con mucho menos riesgo.

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