El Sueño de una Golondrina

El sistema solar está gobernado por un sistema político-religioso único. Desde milenios de historia dos poderosas familias formaron una coalición con acuerdos respaldados por sus escrituras sagradas para mantener el dominio sobre miles de millones de personas.

Los Mecánicos se encargan de las tareas pesadas tanto en lo físico como en lo intelectual y la humanidad vive bajo la Sagrada Paz Perfecta desde tanto tiempo atrás que la Tierra cambió su geografía y los seres humanos su aspecto.

Una sacerdotisa fue despertada de su hibernación milenaria para confirmar la pureza de la futura esposa del Emperador Sagrado, pero un desconocido criminal la asesina y la princesa es la principal sospechosa. En la investigación se presenta el único testigo del crimen, un ser Mecánico, antiguo guerrero. La posibilidad de ser desnudada y apedreada por bruja está entre las amenazas que la sospechosa enfrenta.

¿Por qué una persona aun viviendo en un mundo ideal querría destruirlo?

¿Es que acaso el Mundo Ideal está en un lugar imposible de compartir con nuestros congéneres?

Un Duende en el Espejo de Agua

Desde que los seres humanos tomaron conciencia de su individualidad les llamó la atención su propia imagen en la superficie del agua, después crearon los espejos.
Mirar al mundo dentro del espejo les transportó la mente a lugares misteriosos que todavía existen en la cultura global.
La enfermiza necesidad de una compañía subordinada a nuestros caprichos ha creado toda clase de fantasías.
Tal vez no somos los únicos en mirar los reflejos y allí también están ocultas las fantasías de personajes no humanos.
Con la evolución de la humanidad y convencidos que somos superiores a cualquier otro ser vivo, en cuanto a inteligencia, nos ha sido fácil encontrar innumerables explicaciones para nuestro entorno y defenderlas aunque sea necesario matar a nuestros hermanos.
¿Existe algún fenómeno natural para el cual la humanidad no haya inventado una explicación en el transcurso de la historia?

De Nube en Nube

¿Qué necesita un ser inteligente para ser feliz?
¿Dinero? ¿Compañía? ¿Poder? ¿Pareja? ¿Larga vida? ¿Qué más?
¿Tal vez un cuerpo material?
¿Un cuerpo material desarrolla inteligencia?
¿Una inteligencia puede posesionarse de un cuerpo material?
¿Varias inteligencias pueden coexistir en el mismo cuerpo material?
¿Un planeta se puede considerar como “un” cuerpo material?

Juventud Eterna No 82

Un insignificante detective tiene nueve años fracasando con un caso de múltiples desapariciones misteriosas. Sin haberlo deseado logra la juventud, tal beneficio trae aparejada una muerte horrible porque un asombroso azar lo designó como carnada en una cacería sorprendente. El escenario de su batalla es un súper edificio en una mega metrópoli sobreviviente a la guerra y otro lugar donde habita quien él nunca imaginó.

UN VERDE NAVIO

¿Es el viaje más alucinante aquel del cual no conocemos su destino?

¿Y será posible hacer en grupo tal tipo de viaje maravilloso?

¿Y qué pasaría si ese grupo de viajeros pertenece a diferentes épocas?

¿Cuál sería el factor común en ese grupo de viajeros?

¿Y la invitación? ¿Cómo nos llega o cómo la enviamos?

¿Y el factor tiempo? ¿O tal vez el tiempo no exista en esa clase de viaje?

Cuando en la vida se nos presenta la necesidad de alejarnos de una cruda circunstancia, la opción de un viaje donde podamos ver y vivir lo que hasta el momento no ha sido posible parece una agradable perspectiva.

RUSLA @FPW

¿Existe el amor a primera vista? ¿O más bien, al primer olfato?

Al buscar pareja, ¿tendremos alguna idea de qué pretendemos encontrar?

Cuando nada se sabía del ADN, ¿Qué pensaban los intelectuales respecto al parentesco entre las llamadas razas?

¿Por qué de repente nos parece que hay gente “repetida” y sentimos la misma atracción o rechazo contra la copia que tenemos enfrente?

¿Y los fenómenos paranormales? ¿Por qué han sido tan perseguidos como “asunto de gente inferior”, a pesar de su gran atracción sobre tantos?

¿Y los brujos y brujas? ¿Por qué la humanidad parece conservar una relación amor odio con ellos?

Un Corto Vuelo

¿Por qué damos tan poca importancia a los seres vivos de corta vida?

¿Y por qué nos impresiona tanto la longevidad?

¿Por qué los objetos antiguos nos causan admiración?

¿Por qué entre más antiguo es el pasado más nos intriga?

¿Sin la presión del tiempo puede alguien embarcarse en cualquier proyecto? ¿Comenzar de nuevo para él no es un problema?

¿Un ser inmortal puede aburrirse de vivir?

¿Y el equilibrio emocional? ¿Siempre la longevidad mejora a las personas?

¿Entonces, un ser inmortal se convertirá en un gigante de sabiduría?

Desafío del Nexus Marzo 2014

Connor MacLeod

Comenzamos un nuevo mes y con él un nuevo Desafío del Nexus, el ganador de este mes fue nuestro amigo Joseín Moros con su narración Gilgamek.

Gilgamek

Gilgamek

¿Puede el destino de la raza humana depender de una bala disparada desde la distancia?
¿Para resguardar la humanidad de la autodestrucción, es todo válido?
¿Protegemos nuestros descendientes para que continúen viviendo…y para qué?
¿Y si el único sentido de vivir sea proteger la especie…para nada en especial?
Un grupo de fugitivos, que hasta ya han olvidado porqué huyen, se encuentran con su destino.

El Misterio de Mariestrella

El misterio de Mariestrella

Este mes los lectores de La Cueva del Lobo y del Desafío del Nexus hemos estado de plácemes porque los relatos de este mes han estado geniales. Y Joseín Moros, también responde al reto con uno de los mejores cuentos que le he leído hasta la fecha, una historia que me ha dejado sorprendido y que estoy seguro todos disfrutarán muchísimo:

El Misterio de Mariestrella

Autor: Joseín Moros

Una escena del crimen congelada por diez siglos,‭ ‬en la soledad del vacío espacial.
Un arma asesina‭ ‬difícil de identificar.
Un modus operandi‭ ‬imposible de imaginar por las autoridades.
Un sistema policial corrupto.
Un régimen político totalitario.
Un sospechoso,‭ ‬quien murió en algún lugar del planeta,‭ ‬hace casi mil años.
Una persona conoce qué ocurrió,‭ ‬pero sería la última en revelar el secreto.

El misterio de Mariestrella ocupó los titulares de noticias.

‭    ‬“Apareció Mariestrella,‭ ‬la estación viajera perdida el‭ ‬11‭ ‬de Noviembre del‭ ‬2211.‭ ‬Hoy se cumplen mil años de su desaparición‭”
Manoa‭ ‬Orinokia‭ ‬miró la palabra‭ “‬Mariestrella‭” ‬y su memoria se agitó‭ ‬con los recuerdos de la infancia.‭ ‬En su familia ese nombre siempre fue pronunciado en voz baja.
El texto de la noticia estaba en la pared de su cocina,‭ ‬cuyo aspecto habría‭ ‬decepcionado a muchos autores de literatura de anticipación en los inicios de la era espacial.‭ ‬La única evidencia de alta‭ ‬tecnología‭ ‬es la ausencia de focos luminosos.‭ ‬Las paredes y pisos emiten suave luz y la ropa de Manoa‭ —‬una bata larga poco ajustada en la‭ ‬cintura‭— ‬tiene propiedades de control térmico,‭ ‬al igual sus zapatillas de peluche rosado,‭ ‬y‭ ‬ellas‭ ‬combinan con el rojo de su cabellera.
La‭ ‬mujer pronunció órdenes y el texto la siguió por las paredes,‭ ‬mientras‭ ‬caminó hacia su oficina al otro extremo de la vivienda.
Manoa estuvo concentrada mirando las escenas y oyendo declaraciones de los navegantes protagonistas del hallazgo,‭ ‬quienes tuvieron una falla‭ ‬técnica‭ ‬y se tropezaron con‭ ‬la Mariestrella,‭ ‬en un peligroso‭ ‬sector del cinturón de asteroides.
Las manos de‭ ‬Manoa temblaron,‭ ‬los recuerdos infantiles volvían,‭ ‬hizo otro esfuerzo,‭ ‬alisó su cabello rojo,‭ ‬inspiró profundo y continuó mirando la pared frente‭ ‬al escritorio.
‭—‬Hay cuarenta cadáveres congelados en diferentes sectores y pasillos de la estación‭—‬,‭ ‬decían los comentaristas sin mostrar imágenes perturbadoras‭—; ‬cada uno de‭ ‬ellos‭ ‬con un agujero‭ ‬en el cuerpo,‭ ‬de‭ ‬8,8‭ ‬centímetros de diámetro.‭ ‬El orificio es perfecto,‭ ‬con poca hemorragia sanguínea.
El descubrimiento de la estación espacial viajera,‭ ‬Mariestrella,‭ ‬se convirtió en un caso‭ ‬policial con una escena del crimen congelada por diez siglos.
Los informes continuaron durante semanas,‭ ‬agregando poca información‭ ‬adicional.‭ ‬Durante mil años el misterio‭ ‬fue la repentina desaparición de una estación espacial viajera,‭ ‬con cuarenta tripulantes,‭ ‬cuya misión había sido transportar millones de toneladas de maquinaria hacia una súper estación,‭ ‬la‭ ‬Santaguerrera,‭ ‬en las afueras del sistema solar.‭ ‬Hoy en día‭ ‬—año‭ ‬3211‭—‬,‭ ‬la‭ ‬Santaguerrera alberga quinientos millones de habitantes.‭ ‬El sueño de llegar a planetas similares a la Tierra está muy lejano y la raza humana se contentó con imitaciones metálicas‭ ‬de su mundo,‭ ‬mientras gana terreno en el vacío espacial.
La‭ ‬vieja incógnita‭ ‬de la‭ ‬Mariestrella‭ ‬se‭ ‬oscureció.‭ ‬No hay evidencia de lucha,‭ ‬desconocen el tipo de arma utilizada y‭ ‬lo más complicado:‭ ‬los registros audiovisuales‭ ‬fueron‭ ‬destruidos y las compuertas muestran que su último momento de‭ ‬clausura fue al partir de la‭ ‬órbita terrestre.‭ ‬El móvil al parecer no fue el robo,‭ ‬porque nada falta de acuerdo a los antiguos registros conservados en la Tierra.
Total:‭ ‬la policía tiene un gran reto flotando en el vacío.

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Los investigadores,‭ ‬ahora con la certeza de estar buscando un delito,‭ ‬centraron sus analíticos cerebros en los antecedentes de‭ ‬cada individuo de la‭ ‬tripulación asesinada:‭ ‬todos del llamado‭ “‬sexo‭ ‬fuerte‭”‬.‭ ‬Para‭ ‬la remota fecha del evento,‭ ‬año‭ ‬2211,‭ ‬y a raíz de la‭ ‬reciente dominación masculina en las empresas espaciales,‭ ‬la selección de personal no‭ ‬pudo ser exigente por falta de mano de obra calificada.‭ ‬En esa‭ ‬época el‭ ‬cuarenta por ciento de la fuerza laboral se‭ ‬quedó‭ ‬en casa,‭ ‬efectuando‭ “‬trabajos del hogar‭»‬ o rindiendo labor en los escalafones más bajos de las diferentes profesiones de aquella remota fecha.
Por fortuna,‭ ‬luego de un milenio de opresión‭ ‬extrema,‭ ‬las mujeres‭ ‬comenzaban a recuperar terreno.‭ ‬Muchas de ellas,‭ ‬ahora en el‭ ‬año‭ ‬3211,‭ ‬podían‭ ‬permanecer solteras y sin hijos,‭ ‬poseer propiedades,‭ ‬e incluso tenían derecho a viajar solas dentro del planeta Tierra.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬sólo podían votar las casadas con al menos un hijo y los cargos‭ ‬gubernamentales estaban vedados para‭ ‬todas‭ ‬ellas.
El equipo policial,‭ ‬incrustado en las entrañas de la Mariestrella,‭ ‬escarbando evidencias‭ —‬y ocultando cualquier asunto‭ ‬comprometedor para el régimen de‭ ‬gobierno‭—‬,‭ ‬dijo haber encontrado en los camarotes la fotografía tridimensional de siete jóvenes mujeres,‭ ‬un grave acto delictivo.‭ ‬Fotos‭ ‬femeninas no debían conservarse en las naves‭ ‬de carga,‭ ‬incluso en la actualidad.‭ ‬Aunque los antiguos archivos en la Tierra estaban en obsoletos formatos,‭ ‬pudieron descubrir el nombre de una de ellas:‭ ‬Yajira Orikono‭ ‬y‭ ‬se sospechó‭ ‬fue del‭ ‬equipo de limpieza‭ ‬en los hangares.
Manoa Orinokia se puso de pie cuando oyó el nombre en la voz del narrador de noticieros.‭
<< No deben haber encontrado sólo una fotografía‭ ‬3D‭ >>
Si las autoridades policiales lograban conectar aquel lejano acontecimiento‭ ‬—de diez siglos‭ ‬atrás‭—‬ con‭ ‬la familia de Manoa,‭ ‬la pena de muerte para las mujeres‭ ‬y hombres‭ ‬de su estirpe caería como una tormenta de sangre.
A continuación en la pantalla vio imágenes del interior de la Mariestrella,‭ ‬sin embargo en ningún momento apareció un cadáver.
‭<< ‬Siento como si hubiese caminado por esos pasillos‭ ‬>>
Luego,‭ ‬los noticieros intercalaron escenas de violencia en ciudades del planeta.‭ ‬Multitudes enfurecidas lanzaban piedras contra la fotografía de Yajira Orikono‭ —‬aunque su muerte debió ocurrir‭ ‬cerca de‭ ‬diez siglos atrás‭—‬,‭ ‬acusándola‭ ‬de terrorista y enarbolaban pancartas enalteciendo el liderazgo masculino.‭ ‬A Manoa no le sorprendió,‭ ‬las‭ ‬personas más‭ ‬iracundas pertenecían a su propio sexo.
‭<< ‬Las madres son‭ ‬férreas defensoras del dominio de sus hijos varones sobre las mujeres,‭ ‬esto nunca terminará‭ >> ‬y suspiró con desaliento.
Entonces‭ ‬recordó a su propio padre,‭ ‬fallecido‭ ‬un año‭ ‬atrás.
‭<< ‬Me enseñó a leer y escribir cuando todavía era‭ ‬un asunto‭ ‬casi ilegal y me entregó‭ ‬los cuadernos secretos de Yajira Orikono.‭ ‬Pero‭ ‬él tenía otro punto de vista.‭ ‬Nunca nos pusimos de acuerdo y discutimos durante noches enteras,‭ ‬mientras releíamos el manuscrito‭ >>
Manoa‭ ‬salió‭ ‬de la casa,‭ ‬parte de‭ ‬una granja‭ ‬industrial‭ ‬en un poblado a‭ ‬quince horas‭ ‬de tren de la ciudad capital,‭ ‬donde su‭ ‬explotación de cultivos hidropónicos‭ ‬producía suficiente para vivir en la‭ ‬tranquilidad que ella y sus tres hermanas menores‭ ‬deseaban.‭ ‬La única compañía‭ ‬de Manoa‭ ‬era la permitida para las mujeres‭ ‬solteras‭ ‬al viajar,‭ ‬si podían pagarlo:‭ ‬guardianes robot.‭ ‬Tenían el tamaño de un pastor alemán,‭ ‬incluso un poco de‭ ‬su apariencia,‭ ‬pero desde lejos se evidenciaba su poderosa estructura artificial y el‭ ‬exagerado sexo masculino del‭ ‬artefacto.‭ ‬No existían versiones femeninas de estas máquinas.‭ ‬Sólo la policía contaba con la capacidad‭ ‬técnica‭ ‬para inmovilizarlos a distancia.‭ ‬La posesión de esta herramienta‭ ‬fue un logro a raíz de crecientes agresiones masivas a damas de alta posición social,‭ ‬en los últimos doscientos años.

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Los sobrinos y sobrinas de Manoa‭ ‬no podían comprender por qué su tía‭ ‬iba a‭ ‬matrimonios de personas que ninguno de ellos conocía.‭ ‬Pero Manoa‭ ‬—por herencia paterna‭—‬,‭ ‬era el‭ ‬líder comercial de la familia‭ ‬mientras no contrajera matrimonio,‭ ‬y los tres‭ ‬cuñados habían desistido de dominarla,‭ ‬aunque en público‭ ‬todos‭ ‬guardaban las apariencias.‭ ‬La despedida en el andén fue larga con abrazos y palabras hermosas.
‭    ‬El tren era rápido,‭ ‬aunque tenía muchas paradas.‭ ‬Manoa viajaba en un cubículo privado,‭ ‬con un retrete y una ventanilla.‭ ‬Ella y su guardián robot,‭ ‬de nombre Gepa,‭ ‬casi no se podían mover‭; ‬el perro artificial permanecía inmóvil como una piedra,‭ ‬pero todos sabían que esos robots tenían oído y olfato sensibles,‭ ‬podían ver en la oscuridad y hasta‭ ‬comprendían conversaciones amenazadoras contra su dueña.
‭    ‬Con la cara y el cabello cubiertos con un‭ ‬grueso‭ ‬velo,‭ ‬Manoa miraba pasar‭ ‬los‭ ‬kilómetros de paisaje.‭ ‬Durmió sentada y comió‭ ‬de la pequeña caja tibia del dispensador en la pared.‭ ‬También se entretuvo mirando noticieros,‭ ‬en la pantalla portátil que‭ ‬transportaba‭ ‬debajo‭ ‬de‭ ‬las amplias ropas.
‭    ‬Al llegar a su destino,‭ ‬un taxi‭ ‬robot de tres ruedas,‭ ‬avanzando en congestionadas vías elevadas,‭ ‬la llevó hasta la urbanización donde la boda‭ ‬fue‭ ‬programada:‭ ‬una agencia de festejos‭ ‬muy exclusiva.‭ ‬Las construcciones‭ ‬tenían amplios jardines y fuentes de agua cristalina.
A la mañana siguiente Manoa‭ ‬utilizó una‭ ‬indumentaria que la cubría,‭ ‬de pies a cabeza,‭ ‬con tela y oscuridad.‭ ‬Acompañada de Gepa tomó el mismo taxi del día anterior.
Una‭ ‬hora después‭ ‬llegó a un templo,‭ ‬muy antiguo,‭ ‬dedicado a‭ ‬dioses menores del hogar.‭ ‬Se aproximó a una de las guardianas,‭ ‬también vestida de oscuro y con la cara cubierta.‭ ‬En voz baja intercambiaron murmullos.‭ ‬Entonces Manoa siguió a la religiosa.
La caminata fue larga,‭ ‬entre pasillos y escaleras poco iluminadas con olor a humedad y roca envejecida.‭ ‬Descendieron‭ ‬unos diez‭ ‬niveles.
Y entonces llegó al lugar nunca visitado por Manoa,‭ ‬porque‭ ‬siempre se negó a continuar las tareas‭ ‬de la familia‭ ‬para las que su padre la preparó.‭ ‬Su progenitor le había dado‭ ‬las palabras clave para que las religiosas la condujeran y sabía de memoria el camino,‭ ‬pero no lograba imaginar el escenario final.‭ ‬Su guía‭ ‬se perdió en la penumbra de regreso a la superficie.‭ ‬Al lado de Manoa,‭ ‬Gepa giraba su cabeza‭ ‬casi‭ ‬trescientos sesenta grados,‭ ‬como un ave depredadora‭ ‬observando‭ ‬cada rincón.

‭ ‬Manoa ya se había dado cuenta:‭ ‬Gepa lo consideraba un lugar inseguro,‭ ‬tal vez‭ ‬debido a la historia‭ ‬narrada por su olfato.
La mujer y el perro artificial caminaron por una calle estrecha,‭ ‬donde alguna vez,‭ ‬cuando no‭ ‬tenía por encima tantos metros de acero y plástico,‭ ‬crecieron árboles.‭ ‬La soledad le pareció aterradora.
La memoria de Manoa era maravillosa.‭ ‬Las palabras de su padre sonaban calmadas en su cerebro.

‭“‬Catorce puertas‭ ‬dejarás pasar en los primeros‭ ‬cien‭ ‬metros.‭ ‬La número quince es la tuya‭.”

Resultó‭ ‬ser‭ ‬un oscuro nicho.‭ ‬Sólo permitía el paso de dos personas hombro con hombro y en la parte superior el número fosforescente era bien visible.
‭—‬Gepa,‭ ‬vigila aquí.
El robot se puso de frente a la calle,‭ ‬a medio camino del zaguán,‭ ‬pero su cabeza giró ciento ochenta grados para olfatear y mirar‭ ‬entre las sombras.‭ ‬Satisfecho,‭ ‬y‭ ‬como una estatua,‭ ‬quedó bloqueando la entrada.
‭<<‬ Primero,‭ ‬palmas‭ ‬de las manos‭ ‬hacia adelante,‭ ‬mientras caminas…segundo,‭ ‬sin parpadear‭ ‬mira los ojos de la máscara,‭ ‬está en la‭ ‬reja interior…tercero,‭ ‬sopla,‭ ‬para que salga humedad de tu boca…cuarto,‭ ‬si no se abre la reja,‭ ‬toca las mejillas de la máscara,‭ ‬sentirás dos aguijones,‭ ‬se abrirá la reja‭…‬quinto,‭ ‬pronuncia tus nombres en voz baja,‭ ‬la‭ ‬siguiente‭ ‬puerta de acero se deslizará a un lado…sexto,‭ ‬avanza…ya estarás dentro.‭ ‬Las puertas‭ ‬volverán a su lugar‭ >>
La oscuridad disminuyó con lentitud,‭ ‬había candelabros en las paredes,‭ ‬imitando velas de cera con llamas artificiales.‭ ‬Los ojos de Manoa se adaptaron al incremento de iluminación y sintió una corriente de aire‭ ‬más respirable,‭ ‬pero‭ ‬ella‭ ‬continuó sintiendo frío.
‭<< ‬El aire viene de un tanque a presión,‭ ‬la habitación es‭ ‬enorme y‭ ‬sellada como una tumba dentro de la roca‭ >>
Había una silla de plástico negro,‭ ‬frente a una‭ ‬descomunal‭ ‬mesa circular,‭ ‬también de material sintético oscuro imitación del mármol.‭ ‬El suelo‭ ‬y las paredes eran de piedra natural.‭ ‬El techo parecía copia de‭ ‬vigas y‭ ‬tablones,‭ ‬el‭ ‬recinto estaba ocupado por escaparates cerrados,‭ ‬recordaban el aspecto de ataúdes verticales amenazando con abrir sus puertas.
‭<< ‬Según mi padre,‭ ‬esta‭ ‬catacumba tiene más de‭ ‬novecientos años con nuestra familia.‭ ‬La compraron‭ ‬por un precio enorme,‭ ‬para garantizar el secreto del cambio de propietario.‭ ‬Él decía:‭ “‬la riqueza vino del negocio‭ ‬disfrazado de Yajira Orikono‭”‬,‭ ‬el mismo que heredé de mi padre y no tiene nada que ver con hidroponía.‭ ‬Las‭ ‬castas más importantes tienen aquí sus santuarios‭ ‬familiares y hay cientos como este en la ciudad,‭ ‬visitados para efectuar peticiones a los ancestros‭ ‬>>
Uno de los ataúdes se abrió.
Manoa dio un pequeño salto de sorpresa.‭ ‬Aunque las instrucciones de su padre‭ ‬mencionaban este evento no esperaba un espectro tan impresionante.
‭<<‬ Otuba,‭ ‬“el sirviente de los muertos‭”‬ >>
Era un hombre de piel‭ ‬pálida y‭ ‬verdosa,‭ ‬desnudo por completo.‭ ‬Tenía‭ ‬la‭ ‬epidermis cubierta de tatuajes,‭ ‬cicatrices,‭ ‬collares de hueso,‭ ‬pulseras de piedra y semillas oscuras.‭ ‬La cabellera‭ ‬gris,‭ ‬tejida con cientos de trenzas diminutas,‭ ‬le llegaba hasta la estrecha cintura de hambriento.‭ ‬Brillaba como si el calor lo agobiara y sobre las mejillas había cortadas verticales,‭ ‬rojizas,‭ ‬con sangre fresca.
‭—‬Bienvenida,‭ ‬mi‭ ‬nueva‭ ‬dueña‭…‬Manoa.‭ ‬Tienes un gran parecido‭ ‬genético‭ ‬con tu abuela Yajira.
Manoa no contestó.‭ ‬Su padre no le había dado importancia‭ ‬a‭ ‬la conversación con el robot Otuba,‭ ‬pero ella‭ ‬intuyó que de su relación con este ser mecánico dependerían cosas importantes.
‭—‬Toma asiento,‭ ‬mi dueña.‭ ‬Veo que reanudaremos el trabajo.‭ ‬¿A quién vamos a asesinar‭? ¿‬O sólo mutilaremos‭ ‬al indeseable de alguna familia‭?

Ahora‭ ‬la‭ ‬mesa‭ ‬circular‭ ‬estaba ocupada‭ ‬por decenas de objetos y entre ellos repartidas otras tantas velas de cera,‭ ‬de color negro.‭ ‬Sus llamas,‭ ‬de fuego verdadero,‭ ‬sustituyeron los candelabros de las paredes en el trabajo de iluminar‭ ‬el recinto.‭ ‬Extraños dibujos‭ ‬fosforescentes‭ ‬brillaban‭ ‬en el material negro de la mesa.
Otuba,‭ “‬el sirviente de los muertos‭”‬,‭ ‬caminó con lentitud y sus manos temblaron un poco‭ ‬mientras‭ ‬extrajo‭ ‬objetos de los ataúdes.
Manoa,‭ ‬en silencio y sentada en la silla negra lo miraba trabajar.
‭<< ‬Es la imitación del legendario‭ ‬hechicero que formó a la joven Yajira Orikono,‭ ‬durante sus inicios‭ >>
Los ojos de la mujer recorrieron una vez más‭ ‬la mesa.‭ ‬De nuevo sintió náuseas.‭ ‬Se contuvo y bebió otro trago de una copa de cristal.‭ ‬El licor‭ ‬rojo oscuro le pareció reconfortante y embriagador.
‭<< ‬El sirviente de los muertos es un buen‭ ‬anfitrión.‭ ‬Imagino a mi padre investigando‭ ‬porqué esto funciona‭ ‬y entrenándolo‭ ‬para barman.‭ ‬Siempre fue un‭ ‬irreverente pero nunca negó la efectividad de los procedimientos‭ >>
Ya no sentía‭ ‬tanto‭ ‬frío a pesar de la total ausencia de ropas‭ —‬se había desnudado sin mirar a Otuba‭— ‬y la cabellera‭ ‬roja hacía esfuerzos para cubrir los senos.
Otuba abrió otro ataúd,‭ ‬más ancho que los restantes.‭ ‬En el interior había un enorme artefacto electrónico,‭ ‬no tenía controles o teclado alguno,‭ ‬Otuba era el control inalámbrico.
‭—‬Tengo los noticieros‭— ‬dijo el brujo artificial.
En una pantalla en el interior del ataúd y sobre el artefacto electrónico,‭ ‬apareció la imagen de‭ ‬la estación espacial‭ ‬viajera‭ ‬Mariestrella,‭ ‬en‭ ‬tiempo real,‭ ‬flotando en la cercanía de asteroides tan grandes como la‭ ‬enorme estructura.
‭—‬Comencemos‭ ‬el rito,‭ ‬Otuba.
‭—‬Sí,‭ ‬mi dueña.
Otro ataúd abrió‭ ‬sus puertas‭ ‬y el sonido de piezas móviles ronroneó.‭ ‬Luego,‭ ‬el repicar de tambores hizo temblar las llamas de los cirios negros y la mesa descendió hasta quedar casi a nivel del suelo.
Manoa‭ ‬y Otuba danzaron sobre‭ ‬la mesa,‭ ‬sin tropezar‭ ‬los objetos ni las velas.‭ ‬Sus voces entonaron una letanía,‭ ‬Manoa la había aprendido del cuaderno‭ ‬escrito por‭ ‬su antepasada Yajira Orikono.
Al‭ ‬cabo de‭ ‬largo rato‭ ‬Manoa‭ ‬regresó a la silla negra y cerró los ojos.‭ ‬Otuba‭ ‬la había estado observando con mucha atención,‭ ‬como evaluando la efectividad de cada paso de danza en el‭ ‬rito secreto.‭ ‬La humedad del vello‭ ‬rojizo‭ ‬de axilas,‭ ‬pubis y piernas de Manoa,‭ ‬emitían reflejos‭; ‬las gotas de sudor habían salpicado‭ ‬la mesa.‭
<< Nunca podré olvidar‭ ‬el momento‭ ‬cuando leí‭ ‬las primeras páginas del cuaderno.‭ ‬Yajira Orikono era una niña,‭ ‬iniciándose en los ritos que le enseñaba su maestro asesino‭ ‬>>
“Habíamos terminado el día de‭ ‬faena.‭ ‬Las siete jovencitas corríamos entre los montacargas del espacio puerto para no perder el tren a casa.‭ ‬Pronto nos quedaríamos sin trabajo porque nuestros puestos se los iban a dar a los hombres.‭ ‬Nos emboscaron,‭ ‬a‭ ‬golpes nos metieron en‭ ‬un transportador.‭ ‬Allí nos violaron.‭ ‬Eran muchos,‭ ‬luchábamos pero fue inútil.‭ ‬Quedamos amarradas pero yo logré soltarme.‭ ‬Cuando comencé a liberar a las otras seis llegó otro grupo.‭ ‬Estaban‭ ‬drogados,‭ ‬horas después‭ ‬uno de ellos soltó mis ataduras,‭ ‬puso ropas sobre mi cuerpo y‭ ‬me llevó hasta una compuerta para la basura,‭ ‬me lanzó por allí.‭ ‬Con el frío reaccioné.‭ ‬Corrí en la oscuridad.‭ ‬Un‭ ‬celador del espacio puerto me vio,‭ ‬un hombre viejo‭;‬ comprendió qué había pasado.‭ ‬En su triciclo me ocultó y al‭ ‬día‭ ‬siguiente llegamos a‭ ‬su casa en un barrio de gente extraña y violenta:‭ ‬los despreciados por todas las castas.‭”
“Entonces dijo:‭ ‬Yajira,‭ ‬no puedes volver a tu hogar,‭ ‬te rechazarán por haber‭ ‬sido violada,‭ ‬dirán‭ ‬que provocaste a los hombres.‭ ‬Sí quieres vengar la muerte de tus amigas y lo que te pasó,‭ ‬te‭ ‬llevaré donde puedes aprender cómo.‭ ‬Ellas están vivas,‭ ‬le contesté.‭ ‬Él se carcajeó y dijo:‭ ‬se las llevarán en su viaje por el espacio,‭ ‬sí alguna‭ ‬sobrevive hasta el final la arrojarán al vacío.‭ ‬Eso ocurrió con mis tres hijas,‭ ‬no pude salvarlas de ellos,‭ ‬pero los estuve esperando y‭ ‬tú serás mi vengadora.‭ ‬Y lloró‭”‬.

‭“‬Fue así como ingresé en la secta asesina‭”

Otuba situó con cuidado un enorme objeto sobre‭ ‬la mesa circular,‭ ‬luego de haberlo sacado del ataúd que había ronroneado con sus mecanismos ocultos.‭ ‬Manoa se maravilló‭ ‬con‭ ‬la escultura de‭ ‬cera,‭ ‬fiel reproducción de la estación espacial Mariestrella.
‭<< ‬Esta cera es casi incorruptible,‭ ‬aquí en la catacumba se mantendrá igual por eones‭ >>
La mujer miró la pantalla de los noticieros.‭ ‬Un personaje importante,‭ ‬con barba y uniforme,‭ ‬hablaba frente a las cámaras en transmisión directa desde el cinturón de asteroides.‭ ‬A su espalda Manoa reconoció el interior de la Mariestrella.
‭—‬Aquí en mis manos‭ —‬decía el‭ ‬hombre,‭ ‬mostrando un pequeño objeto negro,‭ ‬con aspecto de aceituna‭—‬,‭ ‬tengo los registros perdidos.‭ ‬No pudieron‭ ‬destruirlos‭ ‬todos.‭ ‬Vamos a descifrarlos y en las próximas horas procederemos a mostrar las caras de las personas que‭ ‬hace mil años‭ ‬estuvieron en el interior del Mariestrella y cometieron el asesinato de los cuarenta héroes.‭ ‬Rastrearemos sus descendientes,‭ ‬tan culpables como ellos de este crimen y pondremos final a la continuidad de tan despreciable línea genética de terroristas.‭ ‬Los ejecutaremos en las plazas públicas y los buitres comerán sus carnes pecadoras.
Manoa se levantó de la silla y caminó hasta la proximidad de la pantalla.‭ ‬Otuba tomó la bata de la mujer y arropó sus hombros y espalda,‭ ‬ella no se dio cuenta del amable gesto.
‭<< ‬En una de las últimas páginas del cuaderno,‭ ‬Yajira Orikono dijo así:‭ ‬yo había agotado mis fuerzas y ya no podía seguir buscando.‭ ‬Tal vez algún registro se me escapó y aunque vuelva no sabré dónde buscar.‭ ‬Esa es la misión de ustedes,‭ ‬mis descendientes,‭ ‬vigilar por siempre para evitar la‭ ‬hecatombe‭ >>
Manoa regresó al sillón.‭ ‬El ruido de los mecanismos la hizo mirar a Otuba.
‭—‬Estoy fabricando los nuevos objetivos‭…‬mi dueña.‭ ‬Hay poco tiempo.‭ ‬Tenemos que destruir ese‭ ‬hombre y el‭ ‬registro antes que lo descifren.
Ella se estremeció y miró‭ ‬la mesa,‭ ‬todavía casi a nivel del suelo.‭ ‬Las velas negras se quemaban con‭ ‬mucha lentitud.‭ ‬Los tétricos objetos,‭ ‬que desde antes había alineado Otuba,‭ ‬estaban allí y parecían mirarla con terror.
‭<< ‬Mi padre,‭ ‬en su lejana juventud,‭ ‬casi enloqueció cuando pudo comprobar a qué estirpe de asesinos pertenecemos.‭ ‬Tal vez por eso decidió encontrar una explicación‭ ‬y estudió criminología.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬cuando me‭ ‬vio crecer,‭ ‬decidió prepararme para la eventualidad que‭ ‬Yajira Orikono había anticipado‭ >>
—No es necesario,‭ ‬Otuba.‭ ‬Creo tener la fuerza para hacer desaparecer los registros ocultos.
Y se quitó la tela de los hombros,‭ ‬bebió una copa de licor y saltó a la mesa.‭ ‬La luz de las velas hizo relumbrar‭ ‬el vello de‭ ‬su cuerpo.
Otuba sonrió y su gruesa voz acompañó la letanía.‭ ‬Los tambores repicaban más y más.

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Cubierta de sudor y escupiendo espuma,‭ ‬Manoa se revolcaba en la mesa.‭ ‬Otuba había alejado las velas y los demás objetos,‭ ‬con‭ ‬igual‭ ‬rapidez‭ ‬también‭ ‬había sacado de uno de los ataúdes las piedras que Manoa pidió.
‭<<‬ Mi abuela‭ ‬Yajira estuvo allí dentro‭…‬casi una niña…haciendo estallar consolas de vigilancia…deben haber otros todavía en buen estado…no tengo tiempo para entrar y buscar,‭ ‬la policía en minutos transmitirá la información hacia la Tierra‭ >>
Luego de‭ ‬otra contorsión,‭ ‬la mujer se levantó con una piedra en cada mano y comenzó a golpear la reproducción en cera de la estación espacial Mariestrella,‭ ‬hasta que la figura perdió su forma y se fragmentó.
En la pantalla,‭ ‬donde mostraban escenas desde el cinturón de asteroides,‭ ‬todo se tornó negro.

‭▲

De nuevo‭ ‬Manoa estaba en la silla.‭ ‬Otuba permanecía de pie frente a ella y al otro lado de la mesa circular,‭ ‬con su cuerpo desnudo brillando a la luz de las‭ ‬velas.‭ ‬Los minutos transcurrían con lentitud.‭ ‬Ambos se mantenían callados y de vez en cuando sus‭ ‬miradas se cruzaban.
‭    ‬El audio volvió a la pantalla y después de varios intentos fallidos una imagen se mantuvo estable.‭ ‬Era un oficial de la policía,‭ ‬después de identificarse explicó que se encontraba en un navío a varios miles de kilómetros de la Mariestrella.‭ ‬Su voz temblaba de terror medio controlado.
‭    —‬Parecía un remolino en el mar.‭ ‬Los asteroides giraban alrededor de la Mariestrella y la golpeaban una y otra vez,‭ ‬las‭ ‬explosiones y más rocas la convirtieron en fragmentos.‭ ‬Fue un milagro que lográramos alejarnos.‭ ‬El alto mando policial,‭ ‬los investigadores científicos,‭ ‬todos,‭ ‬todos murieron.‭ ‬Eran doscientos hombres,‭ ‬sólo‭ ‬ocho nos‭ ‬salvamos‭ ‬porque‭ ‬lejos‭ ‬esperábamos‭ ‬en esta fragata.
‭    ‬Se oyeron las preguntas de los reporteros y la respuesta del oficial.
‭    —‬No.‭ ‬Toda la información‭ ‬de los registros‭ ‬encontrados‭ ‬estaba en la Mariestrella.‭ ‬Somos personal‭ ‬subalterno y no estábamos autorizados a entrar allí,‭ ‬ni a‭ ‬conocer información de los adelantos en el trabajo de investigación.
‭    ‬Manoa terminó otra copa,‭ ‬unas cuantas gotas rodaron por su cuello hasta el vientre desnudo.‭ ‬Otuba‭ ‬le sirvió más,‭ ‬fingiendo que no oía el llanto de la mujer.
‭    ‬El sirviente de los muertos sonrió.‭ ‬En su cerebro electrónico los‭ ‬pensamientos no llegaron a convertirse en palabras sonoras.
‭<< ‬Igual que su padre.‭ ‬Primero lloró‭ ‬unas cuantas horas,‭ ‬pero‭ ‬al poco tiempo lo estaba disfrutando‭ ‬>>
Otuba paseó su mirada sobre los objetos regados en la mesa redonda.
Eran cuarenta estatuillas de cera,‭ ‬representando los cuarenta hombres muertos un milenio atrás en el Mariestrella.‭ ‬Las toscas reproducciones,‭ ‬hechas a mano,‭ ‬estaban empaladas en largas agujas de acero.
Otuba las miró una a una.
‭<< ‬Yajira Orikono titubeó durante noches enteras.‭ ‬Todavía yo estaba en mi cuerpo de carne y hueso y esperé con paciencia,‭ ‬hasta que empaló al primero.‭ ‬Entonces su mente viajó hasta el Mariestrella y terminó el trabajo.‭ ‬Hubo uno al cual trató con piedad y lo mató con rapidez,‭ ‬le atravesó el corazón.‭ ‬A los demás los hizo sufrir durante horas,‭ ‬enterrando la aguja caliente muy poco cada vez,‭ ‬por fin les brotó por los hombros,‭ ‬la espalda o el abdomen‭ >>
Manoa levantó la cabeza.‭ ‬El cabello rojo estaba enmarañado.
‭—‬Otuba,‭ ‬mañana tengo que llamar los clientes de mi padre.‭ ‬Hay trabajos pendientes desde que murió.
Y se tendió sobre la mesa.
Otuba se acuclilló muy cerca de ella y le acarició la cabellera.

 

Fin

Vaya, ese final, creo que le deja los pelos de punta a cualquiera ¿qué hará ahora la protagonista con semejante poder en sus manos?

Felicitaciones a Joseín por un relato tan bueno e interesante. Y a ustedes amigos, recordarles que Joseín está participando en El Desafío del Nexus con este relato, así que recuerden, si disfrutaron leyéndolo, voten pulsando el botón “Me Gusta” de facebook.

Kalinov

Josein Moros no nos abandona en el mes de Diciembre en nuestro Desafío del Nexus, y se convierte así en el único autor que participó durante todos los meses del año, ¡muchas gracias Joseín!:

Kalinov 

Kalinov

Autor: Joseín Moros

Al fin un planeta con vida inteligente.
La búsqueda llevó decenas de milenios a la próspera humanidad dispersa en la galaxia,‭ ‬la gente‭ ‬se decía:‭ ‬“los seres humanos estamos‭ ‬solos en el‭ ‬universo,‭ ‬y‭ ‬es un pasatiempo costoso mantener tanta gente y recursos en ese‭ ‬proyecto‭”
Cuando llegó,‭ ‬la noticia despertó expectativas desmesuradas,‭ ‬y‭ ‬las imágenes televisivas en‭ ‬3D las aumentaron.
Había ciudades colgando de riscos‭ ‬y‭ ‬llegaban hasta las nubes,‭ ‬otras en el mar,‭ ‬desiertos y llanuras.‭ ‬La gravedad era apenas menor que en la Tierra y los días duraban un par de horas más.‭ ‬El clima‭ ‬parecía benigno,‭ ‬la fauna no era peligrosa en extremo pero,‭ ‬un gran pero,‭ ‬los habitantes eran‭ ‬extraños,‭ ‬muy‭ ‬extraños.

Lo llamaron Kalinov.‭ ‬Tenía cuatro lunas y la mayor se parecía a la de la Tierra.‭ ‬Las otras eran piedras informes,‭ ‬estrujadas por la gigantesca garra de un demonio.‭ ‬Y los Terrestres llamaron a‭ ‬sus habitantes:‭ ‬Los Oni.

‭    ‬Al fin‭ ‬se había encontrado‭ ‬un planeta con vida inteligente.‭ ‬La búsqueda llevó‭ ‬decenas de‭ ‬milenios y enormes gastos,‭ ‬aunque siempre proporcionaron fabulosos beneficios con la apropiación de nuevos‭ ‬mundos.‭ ‬La gente ya convencida que los seres humanos estaban solos en el universo,‭ ‬recibieron un impacto emocional de consecuencias imposibles de medir en los pocos días transcurridos desde el hallazgo.

En muchos planetas y en la Tierra,‭ ‬a través de imágenes transmitidas utilizando el atajo instantáneo del hiperespacio,‭ ‬las multitudes miraban con asombro las similitudes y las diferencias de clima,‭ ‬paisaje y fuerza de gravedad.‭ ‬El mismo atajo no podía ser empleado para viajar a los confines de la galaxia,‭ ‬de lo contrario millones de Terrestres ya estarían allí,‭ ‬para ver los‭ ‬horribles‭ ‬Oni de Kalinov,‭ ‬sin importarles el costo del viaje.

En el hemisferio,‭ ‬al cual decidieron llamar Sur,‭ ‬existía un solitario continente triangular,‭ ‬como la silueta de una calavera de cabra con cuernos retorcidos‭; ‬por extraña casualidad,‭ ‬había dos volcanes en constante erupción en el lugar correspondiente a los ojos.‭ ‬Las innumerables islas,‭ ‬microscópicas comparadas con el continente,‭ ‬se encontraban repartidas por el acuoso globo como el resultado de una granizada,‭ ‬sin embargo en ellas no‭ ‬existía rastros de vida inteligente.

Por contraste,‭ ‬en el continente‭ —‬al cual denominaron Averno‭—‬,‭ ‬había‭ ‬poblaciones colgando de riscos y llegaban hasta las nubes,‭ ‬otras‭ ‬invadían el mar,‭ ‬como apéndices serpenteantes partiendo de las costas.‭ ‬Desiertos y llanuras también ostentaban extensas metrópolis‭; ‬todas las construcciones eran de poca altura,‭ ‬aunque bajo tierra debía haber profundas colonizaciones,‭ ‬lo evidenciaba la multitud de altos respiraderos,‭ ‬emitiendo la música hipnótica de enormes ventiladores,‭ ‬el‭ ‬mecánico‭ ‬zumbido hacía erizar la piel,‭ ‬porque‭ ‬la mente humana‭ ‬veía‭ ‬la imagen de un nido de avispas.

‭¿‬Cuántos habitantes habría‭? ‬Era casi imposible de calcular con precisión,‭ ‬los exploradores‭ ‬hablaron de más de mil millones.‭ ‬Aun así no‭ ‬se apreciaba hacinamiento,‭ ‬el continente era más grande que África y las asombrosas irregularidades geográficas proporcionaban mucha superficie para las‭ ‬aparentes‭ ‬necesidades de espacio‭ ‬por parte‭ ‬de‭ ‬Los Oni.

El descenso‭ ‬de los‭ ‬Terrestres‭ ‬ocurrió solo cuatro días atrás.‭ ‬La nave, Diosa Viajera,‭ ‬con una docena de tripulantes en hibernación‭ —‬mezcla de‭ ‬idealistas científicos,‭ ‬aventureros,‭ ‬morbosos adictos a la adrenalina y suicidas en potencia‭—‬,‭ ‬después de cuatrocientos ochenta y cinco años de viaje,‭ ‬había llegado al sistema solar ubicado en las afueras de la galaxia.‭ ‬El fabuloso‭ ‬navío‭ ‬se mantuvo durante cuarenta y ocho horas efectuando exploraciones a distancia,‭ ‬con instrumentos de tecnología probada por milenios.‭ ‬La‭ ‬Diosa Viajera había sido construida para durar veinte mil años más en viaje‭ ‬continuo,‭ ‬era de esperar que por el momento tuviera algún descanso.

Los exploradores ya habían sobrevolado‭ ‬muchos poblados del planeta y‭ ‬consumaron‭ ‬cientos de‭ ‬pruebas con instrumentos robot.‭ ‬La conclusión seguía siendo la misma,‭ ‬repetida en cada‭ ‬video enviado a la Tierra y‭ ‬centenas de‭ ‬sistemas solares conquistados por los seres humanos:

‭“‬Los demonios Oni no responden a nuestros intentos de contacto.‭”

 

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Un hombre alto y flaco,‭ ‬envuelto con un traje espacial‭ ‬blindado y‭ ‬ligero,‭ ‬cuyo casco era una esfera transparente,‭ ‬la cual podía cambiar de aspecto de acuerdo a las necesidades,‭ ‬caminaba al lado de una mujer,‭ ‬con equivalente indumentaria.‭ ‬Ella era casi tan alta como él,‭ ‬pero mucho más joven.‭ ‬La pareja portaba armamento:‭ ‬pistolas eléctricas y rifles rompe blindaje.‭ ‬Bajaron de un transbordador de dos puestos,‭ ‬en una plaza octogonal perteneciente a una metrópoli plana y extensa.‭ ‬Luego del corto viaje desde Diosa Viajera,‭ ‬el navío estaba a la vista,‭ ‬a unos cincuenta kilómetros en la llanura verde esmeralda bajo un cielo matutino,‭ ‬azul en lo alto y rosado hacia un lado del horizonte.‭ ‬La brillante estructura metálica,‭ ‬con tres kilómetros de altura,‭ ‬parecía un cirio plateado a punto de ser encendida en honor a todos los dioses de la Vía Láctea.‭

 
    —Estoy cansada de lo mismo.‭ ‬Ya veo esos animales saliendo de sus cuchitriles,‭ ‬fingiendo que no nos ven.‭ ¿‬Por qué lo hacen,‭ ‬Yvan‭?

    —No lo sé,‭ ‬Kikono.‭ ‬Los instrumentos analizadores de vida dicen que nos oyen y nos ven,‭ ‬pero nadie se explica cómo tantos miles de ellos pueden fingir con tal naturalidad.‭ ‬Observa:‭ ‬ya están saliendo esos demonios.

‭    ‬La pareja preparó sus armas.

‭    ‬De las‭ ‬grises‭ ‬viviendas‭ ‬fabricadas‭ ‬con‭ ‬una masa,‭ ‬dura como el acero,‭ ‬surgían los primeros seres vivos inteligentes que después de una búsqueda milenaria,‭ ‬los seres humanos habían encontrado en su galaxia.‭ ‬Por los agujeros,‭ ‬sin puerta,‭ ‬los aborígenes‭ ‬salían‭ ‬encogidos,‭ ‬al erguirse su estatura era de casi tres metros cada uno.‭ ‬“Hay machos y hembras y crías de variada edad‭”‬ habían descrito los‭ ‬exploradores Kikono e Yvan,‭ ‬hasta el momento los únicos autorizados para un contacto directo,‭ ‬por su probada experiencia en combate.

‭    ‬En un momento hubo miles de ellos en las calles y en la plaza,‭ ‬sin embargo alrededor de la pareja y del transbordador,‭ ‬el área se mantuvo vacía de extraterrestres.‭ ‬Hablaban entre ellos,‭ ‬con‭ ‬graznidos y chillidos.‭ ‬Si hubiese sido posible cambiarlos de aspecto‭ —‬asunto muy difícil de imaginar‭—‬,‭ ‬por el de seres humanos,‭ ‬parecerían una multitud de gente donde muchos se conocían y saludaban,‭ ‬mientras caminaban por las calles,‭ ‬o se reunían para continuar camino en grupo.‭ ‬En ningún momento voltearon sus‭ ‬órganos visuales‭ —‬de maligna apariencia‭—‬,‭ ‬en dirección a la nave Diosa Viajera,‭ ‬hacia‭ ‬el transbordador,‭ ‬o‭ ‬a la pareja que giraba en posición de alerta‭ ‬mientras‭ ‬observaba la multitud.

‭    —‬Me hierve la sangre tanto desprecio.‭ ‬Ya es la novena ciudad que visitamos,‭ ‬y todo se repite.‭ ‬¿Nos consideraran inofensivos‭?‬ —dijo la mujer.

‭    —‬Tengo mis dudas,‭ ‬Kikono.‭ ‬Me he dedicado a observar los más jóvenes,‭ ‬esos que parecen‭ ‬infantes‭; ‬nos ignoran de igual manera.

‭    —‬Tal vez son telepatas y sus padres los controlan a fondo.

‭    —‬No lo creo.‭ ‬Mira como‭ ‬los niños juegan a gritos.

‭    —‬No les digas niños a esas bestias‭ ‬asquerosas‭ ‬—gritó Kikono y después habló en voz baja dentro del casco‭—‬ ¿Y en verdad serán inteligentes‭? ‬Su aspecto es demoníaco,‭ ‬siento ganas de comenzar a disparar.‭ ¿‬Crees que así nos tomarían en cuenta‭?

    Yvan la miró un instante,‭ ‬sonrió,‭ ‬pero al ver las manos de la mujer manipulando el rifle habló con rapidez.

‭    —‬Estamos cansados y decepcionados,‭ ‬Kikono.‭ ‬Abandonamos todo,‭ ‬fue una muerte muy real.‭ ‬Ya mi familia no existe,‭ ‬pero recibieron los beneficios que de otra manera yo nunca habría podido darles.‭ ‬Y ahora‭ ‬nos encontramos con‭ ‬esto.‭ ‬Pero puedes consolarte:‭ ‬ha habido cientos de misiones similares,‭ ‬nada encontraron,‭ ‬y otras tantas en camino a planetas que con toda probabilidad‭ ‬sólo servirán para ser habitados.

‭    ‬Mientras así hablaban,‭ ‬se fueron adentrando por las calles,‭ ‬la altura de las casas les permitía mantener a la vista a‭ ‬Diosa Viajera,‭ ‬donde el resto de la tripulación esperaba en estado de alerta.‭ ‬Los Oni‭ —‬ya sabían los exploradores‭—‬,‭ ‬conocían la electricidad,‭ ‬las armas químicas de bajo poder letal,‭ ‬técnicas de construcción asombrosas y se comunicaban por radio,‭ ‬en la primitiva Amplitud Modulada.‭ ‬Su complicado lenguaje de gestos,‭ ‬sonidos y feromonas,‭ ‬no había sido posible comprenderlo‭;‬ “se‭ ‬necesita más tiempo‭”‬,‭ ‬dijeron las autoridades desde la Tierra.

‭    —‬Lo que más me molesta,‭ ‬y al resto de la tripulación‭ —‬gruñó Kikono—es que por esa actitud están frustrando nuestra oportunidad de enriquecernos.‭ ¿‬Cómo podemos vender tecnología a estos catatónicos monstruos‭? ‬Deberíamos tomarlos a la fuerza y confiscar el planeta,‭ ‬me conformo con los minerales de las islas pequeñas,‭ ‬hay de todo.

‭    ‬Los dedos,‭ ‬índice y corazón de su mano derecha,‭ ‬apretaron un poco más el gatillo,‭ ‬pero todavía el pulgar se mantuvo relajado.‭ ‬Yvan,‭ ‬mientras giraba casi espalda con espalda,‭ ‬lanzó rápidas miradas a ese dedo.
‭    —‬No parecen dispuestos a un ataque.‭ ‬Espera un poco‭ —‬casi ordenó a la mujer.

‭    ‬— ¿Qué sabemos de ellos‭? ‬No contestan nuestras transmisiones en AM,‭ ‬fingen todo el tiempo.‭ ‬Odio la hipocresía.‭ ‬Estas balas pueden atravesar‭ ‬dos mil‭ ‬de sus covachas,‭ ‬unas tras otras‭;‬ con una ráfaga puedo eliminar muchos.‭ ¿‬Seguirían fingiendo,‭ ‬como si todo fuera un extraño evento atmosférico‭?

    El hombre detuvo su giro.

‭    —‬ ¿Como si todo fuera un extraño evento atmosférico‭?‬ ¿Te das cuenta‭?

    — ¿De qué‭?

    — ¡Es eso o algo parecido‭! ‬No nos ven como en realidad somos.‭ ‬Sus cerebros reciben las señales de‭ ‬los sentidos,‭ ‬pero lo interpretan de otra manera.

‭    ‬La mujer también se detuvo y miró a Yvan,‭ ‬luego a los demonios.

‭    — ¿‬Yo soy un remolino de viento a algo así‭? ¿‬Nuestras transmisiones son tan solo estática de curiosa secuencia‭? ¿‬La Diosa Viajera tal vez la perciben como una acumulación de niebla y polvo‭?

    —Son buenos ejemplos para nuestros sentidos de humanos,‭ ‬pero en el caso de ellos,‭ ‬debe ser muy diferente.

‭    —‬Mataré uno,‭ ‬sólo uno,‭ ‬y veremos.

‭    —‬Espera Kikono.‭ ¿‬Y si lo consideran muerto por un rayo‭? ¿‬O tienen una explicación religiosa‭? ‬Puedes machacarlos en conjunto,‭ ‬pero seguirá igual,‭ ‬ahora estoy seguro.

‭    — ¿‬Por‭ ‬qué‭ ‬“ahora‭”‬ estás seguro‭?

    —Porque se me acaba de ocurrir una idea extraña.‭ ¿‬Y si esa luna,‭ ‬y la nuestra,‭ ‬son seres de una cultura superior a‭ ‬nosotros los Terrestres,‭ ‬y desde siempre nos observan‭?

    — ¡Tú estás loco‭!

    La mano de la mujer apretó con fuerza el mecanismo disparador.‭ ‬Pero nada ocurrió.‭ ‬Lo intentó varias veces.‭ ‬Dejó colgando el rifle y sacó la pistola eléctrica.‭ ‬Apuntó a la multitud y con las dos manos intentó hacer funcionar el arma.

‭    ‬En silencio Yvan le entregó su rifle y su pistola.‭ ‬Tampoco funcionaron.

‭    ‬Es inútil Kikono.‭ ‬Mira a tu alrededor.‭ ‬No aquí,‭ ‬sino en toda la galaxia.‭ ‬Cuánto de lo que ven tus sentidos y tus instrumentos,‭ ‬creados por nosotros,‭ ‬no podría tener otra interpretación.

‭    ‬La mujer se‭ ‬derrumbó en el suelo.‭ ‬Aunque se había dedicado a la guerra,‭ ‬era poseedora de una gran inteligencia y se‭ ‬encontró arrastrada por‭ ‬un‭ ‬conflicto de ideas.‭ ‬La secta guerrera,‭ ‬a la cual pertenecía,‭ ‬no soportaba‭ ‬una existencia en la duda.‭ ‬Con‭ ‬movimientos pausados extrajo de la bota derecha un puñal largo y delgado,‭ ‬lo apoyó sobre la zona del corazón y habló,‭ ‬mirando a la multitud de horripilantes seres,‭ ‬que al parecer ignorarían también su muerte.

‭    —‬Mi vida es una ilusión,‭ ‬dentro de otra ilusión.‭ ‬No quiero vivir así.

‭    ‬En el mismo‭ ‬instante,‭ ‬en el interior de sus cascos,‭ ‬estalló‭ ‬una‭ ‬alarma,‭ ‬proveniente de la Diosa Viajera.‭ ‬Uno de sus compañeros,‭ ‬ingeniero de navegación,‭ ‬habló atropellando las palabras.

‭    ‬— ¡Kikono,‭ ‬Yvan‭!‬ Recibimos órdenes de abandonar el planeta ahora mismo‭ ‬y‭ ‬sólo‭ ‬dejar instalados satélites de observación.‭ ‬Hace unos segundos ocurrieron tres inexplicables interrupciones totales en las redes de comunicación galáctica,‭ ‬como si el hiperespacio hubiese desaparecido y las armas quedaron inoperativas‭ ¡‬En toda la galaxia‭!‬ Los comandantes lo interpretaron como un aviso.‭ ‬¿No sienten como si alguien nos observa‭?

    — ¿Lo ves,‭ ‬Kikono‭? ‬Hay tiempo para comprender un poco más.‭ ¿‬No te parece un gran reto‭? ‬Tal vez encuentres el sentido de esto.

‭    —‬Hablas como mi fallecido gurú,‭ ‬no comprendo nada de lo que dices,‭ ‬pero me despiertas la curiosidad.

‭    ‬Kikono guardó el puñal,‭ ‬recogió las armas y comenzó a caminar hacia el transbordador.‭ ‬En ese instante una multitud de Oni pasó alrededor de la pareja,‭ ‬ninguno de ellos los tropezó y los ojos de algunos se cruzaron con los de los humanos,‭ ‬pero el contacto visual fue vacío.

Fin

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p>Nuevamente muchas gracias a Joseín por participar durante todo el año con nosotros, no olvidemos que este relato participa en el Desafío del Nexus de Diciembre, así que si disfrutaron de esta historia, no dejen de votar por ella con el botón “Me Gusta” de facebook.

El Faro sin Luz

Joseín Moros nos trae en esta ocasión la historia de un lejano futuro y la vida de un soldado simplemente llamado Nak:

TIERRA NATAL

El Faro sin Luz

Autor: Joseín Moros.

¿Fueron los crímenes del pasado histórico peores que los actuales?
¿Promete la evolución cultural y tecnológica de la humanidad atenuar la criminalidad?
¿Será verdad que el poder corrompe o es que el desmesurado apego al poder es la puerta para la corrupción en la mente humana?
¿Hay profesiones más corruptas que otras, o nada tiene que ver en el asunto?

Vuela, pensamiento, sobre tus alas doradas;
¡Vuela, ve a las praderas, a las colinas,
donde reside la tibia y suave fragancia
de los dulces aires de mi tierra natal!

¡Oh, patria mía, tan hermosa y hoy castigada!
¡Oh, grato y fatal recuerdo!
G. Verdi
(Nabucco)

A través de las claraboyas penetran lejanos ladridos de perros jergg, unos suenan asustados, otros parecen aullar preparados para morir. De repente todos quedaron callados y el silencio empujó la oscuridad, o por lo menos eso le pareció a Nak, el hombre desnudo acostado en un colchón de paja trenzada, tirado en el suelo de piedra.
Nak se levantó con lentitud, como si fuera una gigantesca montaña en movimiento; a pesar de su talla mediana proyectaba una fuerza amenazadora. Pasó la mano sobre el desgastado mango óseo del machete, cuya hoja está fabricada con similar cerámica a la utilizada en los motores de cualquier embarcación, pero de una flexibilidad asombrosa. Fue un toque ligero, como sin darse cuenta, y lo dejó esperando, acechante en la pequeña mesa con patas de treinta centímetros. A Nak la negrura del recinto no le impidió moverse con soltura, tanto tiempo en el torreón del faro le permite hacerlo sin tropezar contra los monolitos de instrumentos, algunos tan altos como el mismo hombre.

El frescor del piso le agradó, sus pies continuaban sensibles a la temperatura, a pesar de la dureza adquirida con el duro entrenamiento diario. Sudó mientras dormía, sin embargo la noche calurosa le molestaba poco, estaba muy acostumbrado al clima y casi nunca hacía a funcionar el aire acondicionado. Mientras se anudaba la empapada cabellera, fue recorriendo las claraboyas, cada una con más de un metro de diámetro, el campo insecticida eliminaba cualquier alimaña al aproximarse y la altura del faro era de seiscientos ochenta metros sobre el nivel de la parte superior del risco. El no lo sabía con certeza, se encontraba en una instalación con más de mil años de antigüedad, realizando la misma función, y para el mismo objetivo, que efectuaron cientos de otros como él en el oscuro pasado de ese planeta.

Entonces la noche se iluminó en el horizonte, con un resplandor rosado sobresaliendo por encima del mar. Y no era un amanecer.

<< ¿Una explosión? ¿Un navío? Todavía tiene invisibilidad instrumental >> el guardián del faro pensaba de esta manera, mientras con rapidez inspeccionaba los monolitos de control; unos segundos después, como un trueno seco perseguido por sus propias reverberaciones, llegó el estampido, reafirmando su primera hipótesis: una explosión.

Ninguna imagen, de dos o tres dimensiones, se proyectó en los globos rosáceos ahora flotantes en el recinto. Con la tenue iluminación fue posible distinguir el ambiente, era un tanto circular, con unos cincuenta metros de diámetro promedio y al menos seis de altura hasta el techo. Existían dos ascensores en gruesas columnas adyacentes a la pared.

A esta latitud del planeta el mar nunca se tornaba negro, el faro —como todos ellos en las rutas clandestinas—, no proyectaba luz visible. Los microorganismos hacían el agua luminosa y su débil coloración violeta se confundió con la rosada de la explosión. Por instantes aquella aureola se volvió más intensa y un casi imperceptible ronquido, de baja frecuencia, se inició.

<< En los riscos y bajo el agua las defensas robot despertaron; el puerto está cerrado >>

Con celeridad el guardián del faro se vistió con apenas un guayuco, luego colgó el machete en su cadera, utilizando una correa llena de remaches cruzándole pecho y espalda, bien apoyada en el hombro izquierdo. En la vaina de cuero repujado se veía una pelea de gallos zam, en realidad estos animales tenían un metro de altura, pieles escamosas, plumas tornasoladas, hileras de colmillos en los picos y espuelas de tres filos.

El zumbido de las claraboyas blindando las aberturas, como los ojos de un toro cuando embiste, se combinó con los latidos del corazón de Nak.

Minutos después una masa oscura y humeante, con veinte kilómetros de largo, cuatro de ancho y al menos dos y medio de alto, flotaba muy lejos frente a la costa, ahora agitada por remolinos inducidos por los campos sustentadores del navío, cuyo casco flotaba a cincuenta metros por encima de las olas. Para el momento una de las tres lunas había cortado la nubosidad y la suave iluminación, color ladrillo quemado, mostró detalles de la estructura.

<< Es El Pluma del Mar. Conozco esa silueta y las viejas reparaciones en la quilla >>

Una voz a atiplada sonó en el recinto.

    — ¡Quiero hablar con el Guardián del Faro! Soy Garsen, capitán del Pluma del Mar.

    — Soy Nak, a cargo del puerto. ¿Qué pasó con el otro capitán? —la voz de Nak rugió gruesa y pausada.

    — ¡Tuvimos problemas! Murió en la pelea.

    —Quiero detalles, o no abriré el puerto —y Nak acarició el mango del machete.

    —Los turistas tomaron parte del Pluma del Mar. Necesitamos perros jerggs, los turistas capturaron cuatro pistolas eléctricas. Pudimos empujarlos fuera de los puentes de control. ¡Nos tienen sitiados! Si deciden contraatacar nos barrerán; mataron ocho tripulantes, quedamos tres, uno muy mal herido. ¡Manda los perros!

    — Envía imágenes —murmuró Nak, con los dientes apretados y media sonrisa, como si estuviera observando un combate de gallos zam.

    —Estúpido Nak, me estas probando, sabes que en este lugar no es posible, los navíos civiles tienen bloqueadas las imágenes por vía inalámbrica desde que pasamos la atmósfera y volar sobre tierra firme sería atraer proyectiles, sólo podemos cruzar pasadizos aéreos para entrar al planeta y movernos dentro de él. Manda los perros. ¡Manda los perros!

    — ¿De dónde es tu acento? —y pareció mucho más indiferente a la situación.

    —Nací en GU-3. Fui reclutada por el ejército porque soy buen piloto, me obligaron hibernar cuatro años para llegar a este sector. Deserté hace un año, me capturaron y un General H-7 del Ejército Fronterizo, para evitarme la pena de muerte, me ofreció esta… ¡deja de preguntar! ¡Ahora trabajo en esto! ¡Manda los perros!

<< Yo hiberné trece años. Maté un Capitán H-3 y dos soldados F-2. Y aquí estoy en el planeta GU-3-P-44, conocido como La Cacerola…y ahora trabajo en esto…malditos Generales >>

    — ¿Garsen? ¿Y eres una mujer? —a Nak se le escapó una risa gruesa, casi inaudible.

    — ¿Tienes problemas con las mujeres o con el nombre? ¡Vamos, estúpido Nak, manda tus jerggs! ¿Quieres que los turistas tomen el puerto?

    << Malditos turistas >>

    —Oye, Garsen. Puedo evaporar El Pluma del Mar, y sólo con las armas submarinas —respondió Nak, al margen de sus propios pensamientos.

    — Si destruyes una carga tan valiosa los Generales te cortarán el cuello y sacarán tu lengua por el agujero. ¡Manda los perros!

En la base del faro se abrieron las jaulas y salieron los perros jergg, mil quinientos en total. En el sector GU-51 —de la Vía Láctea— los llamaban así, tal vez por sus ladridos. Para alguien que hubiera visto suficientes documentales de la Tierra, le parecería un mandril con cuernos de carnero, pero de dos metros de estatura, piel carente de pelo, manchada como una mezcla mal batida de mostaza, granos de pimienta y sangre seca.

    Se movían en jaurías de cincuenta individuos, de aspecto exacto entre sí; eran clones bien escogidos. En los diseños de la piel, de un grupo a otro, había diferencias perceptibles al ojo humano; los grupos macho tenían ojos verdes sin pestañas: “te mataré”, parecía escrito en su brillo; los grupos hembra diferían en la mirada de pupilas azules y pestañas cortas: “te comeré vivo”, transmitían ellas. Y el olor de sus cuerpos era un choque sensorial: todos olían a fruta podrida, dulzona pero repugnante.

    Trotaban en silencio, descendiendo por caminos entre los riscos en dirección al mar. En unas horas la temperatura de la atmosfera aumentaría cerca de los cuarenta grados Celsius a la sombra, y las selvas de las cordilleras perderían la niebla nocturna. En los desiertos pedregosos —decía la gente—, sería peor, y en sus minas de Perlas Marseco las condiciones eran desconocidas para la generalidad.

    Los perros jergg montaron de forma ordenada en pontones, los artefactos flotaban a dos metros por encima del agua y podían ascender hasta un kilómetro de altura, cada uno con cien jergg. Los perros no se miraban entre sí, durante una misión la disciplina dominaba los odios profundos entre los grupos.
    Nadie operaba los pontones, funcionaban de manera automática. Habían salido cuando una compuerta se deslizó en la pared vertical rocosa, como la boca de un dragón, tragó agua por toneladas y luego escupió los pontones.

En la parte más alta del faro y a la intemperie, estaba Nak, con la piel brillante como efecto del aerosol bloqueador de luz ultravioleta; le fue arrojado desde agujeros en las paredes antes de salir del faro. Muy preocupado, Nak examinaba con sus ojos al Pluma del Mar, situado a diez kilómetros de la orilla del acantilado; el amanecer iluminaba su estructura, todavía humeante por la parte superior; parecía una esponja metálica con esferas verde oscuro en los innumerables orificios de la superficie del casco.

El viento secaba el sudor en la piel desnuda del guardián del faro, a su alrededor había estructuras similares a iglús, protegiendo del salitre las antenas de telecomunicaciones y otros artificios tecnológicos garantes de la invisibilidad del puerto. En uno de sus oídos estaba fijado un audífono y de su cuello colgaba un visor de larga distancia. Con la mano derecha apoyada en el mango óseo del machete, utilizó la otra para mirar con el artefacto, este parecía una minúscula careta de buceador.

 

<< La explosión levantó un trozo de la parte superior; necesita reparaciones, así no puede salir del planeta. Si querían escapar con el navío perdieron la oportunidad. Tal vez los saboteadores apenas habían salido de hibernación y estaban aturdidos, además no sabían suficiente de explosivos y murieron en el intento ¿de dónde vendrán? Tydu me contó de un motín en un navío, hace doscientos años >>

    El hombre tomó asiento en el suelo, con las piernas cruzadas y las manos sosteniendo el machete enfundado, como si fuera un bebé en sus brazos.

    — ¿Cómo le va a mis perros, Garsen? —preguntó en voz alta, para superar el silbido del viento.

    No recibió respuesta por el auricular. Acarició el machete y analizó la situación una vez más.

<< Hace dos horas entraron a la nave. Estúpidos perros jergg, sólo saben ladrar, pero tienen telepatía, matas uno y todos se enteran dónde, cuándo y cómo. Dominan turistas con facilidad, con cincuenta perros controlas miles. Claro, cuándo no tienen armas. Pero los perros resisten descargas eléctricas enormes, mutilados siguen luchando hasta desangrarse; no exterminan a todos los turistas, sólo quieren doblegar al grupo, fueron creados para eso. Malditos turistas, en cualquier momento los veré saliendo en los vagones, serán temblorosos rebaños de mil, con dos o tres docenas de perros para vigilarlos >>

    Aunque se encontraba a la sombra, proporcionada por uno de los iglús, Nak sentía el aumento de la temperatura atmosférica. Ya podía anticipar un día caliente en extremo. No le importó, él venía de un planeta donde el sol era un disco pálido, apenas tibio, iluminando hielo y nieve sobre poblados sepultados bajo la blancura durante el ochenta por ciento del año. Su mano tropezó una larga cicatriz desde el hombro hasta el pectoral izquierdo, fue una herida de cuando lo reclutaron para el ejército. En su mente apareció la cara del capitán a quién desnucó.

    “Recluta, quítate la ropa y báñate con nosotros” Y todo terminó cuando Nak mató al capitán y a sus dos compinches. Luego vino el rápido juicio, la orden de ejecución por descuartizamiento, la aparición de un General H-7 del Ejército Fronterizo, la hibernación por trece años y aquí estaba: controlando turistas a millones de kilómetros de su hogar.

 

<< ¿Qué habrá sido de mi madre, de mi amor, de mi pueblo en las montañas, mi fiordo, mis amigos cazadores? Éramos los mejores pilotos pesqueros >>

 

Con el dorso de una mano se frotó los ojos, el viento evaporó el resto de lágrimas, pero continuaron surgiendo como lluvia salada.

    Nak no tenía forma de enterarse qué pasaba en el sector GU-51 donde se encontraba, conformado por una docena de sistemas solares muy alejados de la civilización. Y tampoco en el planeta. Una vez al mes lo dejaban tres días en un anacrónico pueblo de la costa: El Oasis de Fuego, con grandes probabilidades el único en miles de kilómetros a su alrededor. Debía ser prudente con sus palabras y preguntas, los Generales tenían buenos espías en los burdeles. Se contentaba con una borrachera continua, peleas de gallos zam y mirar las mujeres bailando, nunca pudo cohabitar con alguna, le asqueaba pensar en tantos hombres paseando dentro de ellas. La imagen de su amada nunca desapareció de su mente. Nak era respetado y temido en tales ambientes, su machete, silbando en el aire, hizo correr individuos incluso armados con dos espadas. Matar algún contrincante, y ser descubierto o acusado, implicaría su envío a un lugar más aislado, tal vez un faro menos concurrido, o lo que sería peor, según le advirtieron algunos conocidos: operador en las minas de Perlas Marseco, debido a su excelente conocimiento respecto a maquinaria robot.

    — ¿Qué pasa, Garsen? No he recibido tu aviso para despachar los vagones y desembarcar turistas. Habla o envía una transmisión luminosa. Estoy en la azotea del faro —su voz no reflejó la creciente ansiedad.

    El auricular continuó silencioso y Nak respiró con los ojos cerrados; necesitaba meditar.

    Unos minutos después una voz masculina lo sacó de su concentración, se oyeron palabras codificadas de un operador y más tarde la voz ruda de otro hombre.

    —Habla el General Tambun, H-7 del Ejército Fronterizo. Nak, no abras el puerto por ninguna razón, bajo pena de muerte inmediata. Y la carga del Pluma del Mar no debe sufrir daño. ¿Comprendido, Nak?

    —Sí, General. Orden comprendida.

    << Tambun, General Tambun, debe ser familia del otro que me envió a hibernar. Decían en mi planeta: la familia Tambun Raarg Sengen tienen demasiado poder desde hace siglos, la Guerra Fría entre las tres potencias —NACI, NIG y ZOUG— de la galaxia, los enriquecieron. Nadie puede acusarlos de negocios turbios y confabulación con traficantes de potencias enemigas, desaparecerían en horas para despertar después en algún sistema solar lejano, con años de hibernación encima y trabajando en esto >>

    De repente, minúsculos movimientos en la parte inferior del casco y un hervidero en el agua llamaron su atención. Se puso de pie, limpió los restos de lágrimas en sus ojos y observó con el visor.

    << Caen objetos al mar; los tiburones vampiro saltan como pulgas >>

    Aumentó la amplificación del instrumento.

    — Los mataron a todos. ¡Bruja maldita, tienen el navío! ¡Garsen me engañó!

    << Estoy muerto. Los Generales me matarán >>

Accionó el micrófono en su cuello, de inmediato lo apagó.

<< No puedo hablar, los Generales están escuchando >>

El guardián del faro corrió a los ascensores y un momento después estuvo en el filo del risco.

<< Tampoco puedo usar ningún vehículo, deben estar monitoreando cada máquina >>

Mientras corría entre las piedras de un sendero zigzagueante, rodeado de farallones, no perdía de vista el horizonte marino ni al Pluma del Mar. El sol calentó su cuerpo y gotas de sudor cayeron sobre las rocas. El viento intentaba lanzarlo a los precipicios, pero Nak conocía a la perfección esas corrientes, todos los días subía y bajaba los senderos, mientras cumplía su entrenamiento físico.

Media hora después llegó a una plataforma metálica, en la cual tres millones de individuos de pie podrían permanecer con holgura. Allí esperaba el primer lote de vagones, no tenían ruedas ni conductores humanos, flotaban a un metro sobre el pavimento. Aguardaban la orden y entonces partir en busca de los turistas; cada uno podía cargar mil, acompañados de unos cuantos perros jergg. Después se lanzarían por túneles oscuros, con rumbo a las minas en el desierto Marseco, decían las prostitutas en El Oasis de Fuego —ellas se jactaban de ser las personas mejor informadas—, pero Nak tenía diferentes noticias respecto a ese viaje.

Tomó asiento en el final de la pista metálica, mirando hacia el lejano Pluma del Mar. Sus piernas colgaban al vacío, si cayera, medio kilómetro más abajo lo tragarían remolinos turbulentos de un mar cálido como una sopa nutritiva.

<< Tal vez los Generales no me maten. Tal vez me envíen a un faro en algún asteroide, a diez años de hibernación desde aquí, más cerca de la frontera TER-88 y mucho más lejos de mi casa. No sé qué sería peor: morir o perder la esperanza >>

Ya no lloraba, cuando lo hacía Nak agotaba sus lágrimas en los primeros minutos y luego se quedaba pensativo, meditando sobre el porqué le estaba pasando algo tan terrible. No podía comprender las razones de los Generales, si ya lo tenían todo ¿por qué ambicionaban más?

Recordó la visita de El Tiburón Rojo —uno de los mayores navíos de los cientos que atracaron allí desde su llegada al faro—, fue cuando conoció a Tydu. Era una mujer, casi vieja pero bella, se la llevarían del planeta GU-3-P-44 —La Cacerola—, para colocarla en hibernación, con destino incierto. Nak tuvo la oportunidad de hablar con ella, mientras ambos corrían, sudorosos y jadeantes por los senderos entre los riscos.

<< Tydu fue combatiente en una frontera a cincuenta años de hibernación de aquí. Me gustaron sus palabras: Nak, eres igual que yo, nunca te suicidarás en soledad, te guardas para un gran final; ellos lo saben y por eso están seguros que seguiremos siendo útiles. Somos gente de confianza, aunque te cueste creerlo >>

Sus ojos ardieron, pero no lloró de nuevo.

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Pero Nak también tenía otra información al respecto.

Durante meses sufrió pesadillas por la historia contada por Tydu. La mujer, acurrucada bajo la sombra de una roca, le contó —en voz casi inaudible—, la verdadera razón por la que había tomado la decisión de matar los Operadores de Minas Marseco. La mirada de Tydu giraba hacia el cielo y en varias oportunidades señaló hacia una zona, donde algunas veces era posible ver una extraña nube oscura, como un sólido conector entre lo alto y el planeta.

“Minas Marseco no existe, Nak. Hace más de un milenio Los Generales crearon el mito. Hay muchos sitios como éste, escondidos en la galaxia. Fue una inmensa conspiración y cada vez crece de planeta a planeta. Los corruptos de tres súper ejércitos obtienen beneficio. La gente vive aterrorizada con la idea de una guerra inminente y consumen Perlas como si fuera el aire que respiran, sin importarles el precio. Es una terrible adicción y muy pocos logramos superarla de forma definitiva.”

La historia era confusa, incluso Nak creyó oír contradicciones. Con el tiempo muchos de los huecos fueron llenados por sus atentos oídos, fingiendo borracheras cuando empleados de alto nivel soltaban la lengua, entre ellos, durante sus viciosos desenfrenos en El Oasis de Fuego.

Entonces sus propias conclusiones fueron más aterradoras: no hay tales Minas Marseco, los turistas no son combatientes tomados prisioneros en rebeliones dentro de las tres potencias militares: NACI, NIG y ZOUG. No, los turistas son gente común, de aislados planetas con tendencia pacifista o que habían erradicado el consumo de Perlas en su población. Y las Perlas tampoco son perlas, extirpadas a extraños animales en mundos de clima extremo. En algunos sectores de la galaxia creen que el vicio maldito viene del mar, en otros sectores lo imaginan procedente de los desiertos y las selvas, y algunos hasta piensan que las Perlas son extraídas de aerolitos viajeros en el exterior de la Vía Láctea, por la presencia de componentes imposibles de analizar. Por supuesto, su consumo y mercadeo está prohibido por las más estrictas leyes de las tres potencias militares, pero esto garantiza las ganancias de quienes manejan la confabulación con tanta inteligencia. Todo producto prohibido aumenta de precio: es una ley universal, dicen quienes se atreven.

Desde El Pluma del Mar surgió un objeto volador. Nak lo reconoció.

<< Una chalupa. Estos turistas son una sorpresa, entre ellos debieron venir gente con intenciones de continuar luchando. ¿Qué pretenden esos ilusos? ¿Invadir el puerto con esa chatarra? Da risa y ganas de llorar >>

Minutos después descendieron casi una cincuentena de hombres y mujeres, tambaleantes, pálidos y delgados, las evidentes huellas de hibernación. Todavía llevaban trajes hospitalarios con temperatura regulada, filtros de aire y cascos de visera transparente, para aislarse de microorganismos patógenos. Las cuatro pistolas eléctricas estaban en manos de dos hombres y dos mujeres, apuntando a Nak, quien no se había movido del lugar donde se encontraba sentado, con las piernas colgando hacia el precipicio y acunando el machete enfundado, fuera de la vista de quién estuviera tras él. Nak no se dignó mirarlos por segunda vez, y mantuvo la mirada sobre El Pluma del Mar.

—Tú, la combatiente de ojos grises, debes ser Garsen. ¿Qué van hacer? ¿Matarme? ¿Capturar el puerto con esos cuatro juguetes? ¿Cómo piensan escapar de este sistema solar?

Fue la aludida quien contestó. En verdad tenía una figura de combatiente formidable, a pesar de la pérdida de peso. Su voz atiplada sonó más femenina que por los altoparlantes del faro.

—Sabemos que no hay forma de escapar, aunque el buque todavía pudiera salir al espacio. Conocemos a que nos enfrentamos, Nak. Hemos decidido morir luchando. No queremos agonizar por años, drogados y cosechando las Perlas que esclavizan nuestro pueblo. Ya perdimos todo, nuestro planeta fue derrotado y ahora está en “revisión, reorganización y reeducación”, como dicen los Generales. Los cuarenta millones de personas de la resistencia, hacinados en El Pluma del Mar, ya no tenemos razón para vivir.

La temblorosa carcajada de Nak los sorprendió.

— ¡Todo es mentira! ¡Las Perlas no son perlas! ¡Y las Minas no son minas! No existe un desierto Marseco lleno de animales cagando Perlas.

Volteó la cabeza para mirar otro instante a las cincuenta personas, y continuó hablando.

—Una mujer me lo contó. Mató a los compañeros de su equipo, cuando descubrió porqué trasladaban los turistas a una cúpula en el desierto. Sus paredes son como carne rosada, dentro es nebuloso y zumba como el interior de un nido de gusanos-rata; ella se arriesgó y pudo ver. Los dejaban allí, millones de turistas en filas de vagones flotando sobre el terreno viscoso.

Nadie habló. Bajaron las pistolas y se dejaron caer en el suelo, agotados por horas de lucha contra la tripulación y los perros jergg. Nak, frente a ellos, casi desnudo bajo el sol, permaneció inmóvil, goteando sudor.

— ¿Quieres decir que las Perlas son cosechadas en un ambiente diferente a la atmósfera del desierto?

Fue un hombre joven quien habló. Se había levantado la transparente careta e inhalaba como saboreando el último respiro. Nak volteó una vez más, para verlo sólo un segundo.

—Tydu, la mujer, estaba segura de algo asqueroso: los turistas, entre alaridos, son emponzoñados y luego producen dos cosas.

— ¿Emponzoñados, dices?

— ¡Emponzoñados, sí! Inoculados, poseídos por seres bestiales. ¡No quiero pensar en eso! —más risa temblorosa emergió de la garganta de Nak.
Ocurrió un silencio de varios segundos, sólo el ruido del viento se oía.

— ¿Y cuáles son esas dos cosas que producen? —preguntó Garsen, la líder de la revuelta, quitándose la mascarilla.

Ahora Nak habló como un robot, de voz gruesa, lenta y carrasposa.

—En las primeras horas, por todos los agujeros del cuerpo segregan Perlas…y aúllan de dolor…pidiendo que los maten.

— ¿Y después? —insistió Garsen, a punto de llorar.

—Al cabo de cuarenta y ocho horas más, mientras pierden la memoria, su carne se transforma en un repugnante ser: una combinación de cangrejo y molusco palpitante, rojo como la sangre, húmedo y goteante. ¡Es un bebé!… de… de ellos.

— ¿Ellos? —preguntaron casi al mismo tiempo los integrantes del grupo.

—Sí. ¡Ellos! Los Conquistadores de Galaxias. Vinieron para invadirnos, me dijo Tydu, su primer contacto fue con los Generales, hace mucho más de un milenio. Son muy inteligentes y se percataron de la naturaleza humana. Y pactaron en secreto. Es un buen negocio para todos ellos y durará mucho tiempo, pensaba Tydu, a menos que la ambición de los Generales “rompa el saco”, así lo dijo ella.

Ocurrió otra pausa de pocos segundos y uno de los hombres, arrancándose la máscara y sin levantarse del suelo, gritó:

— ¡No es cierto!

Al oír el histérico alarido, Nak recuperó otro poco de ecuanimidad.

—Mira hacia las montañas —dijo Nak, señalando con un pulgar a sus espaldas—, siempre ocurre cuando llega un nuevo embarque de turistas.
Todos dirigieron la vista hacia dónde había señalado.

Una columna oscura, que debía tener kilómetros de ancho, estaba apareciendo en el cielo. Vertical, como una gota de tinta, se fue alargando desde el espacio exterior hasta detrás de las montañas. Parecía absorber todo el espectro luminoso, así de intensa era su negrura.

—Permanecerá allí, esperando por ustedes. Nos dijeron que era un fenómeno atmosférico sin explicación conocida, pero Tydu tenía una idea irrebatible: es el camino, desde Marseco hacia el nido de los fabricantes de Perlas…para llevarse sus bebés.

Y la voz de Nak se quebró como hielo bajo la lluvia. Giró la cabeza al frente y luego la inclinó, para clavar sus ojos en el fondo del precipicio.

Entonces una serie de explosiones lo obligaron a mirar hacia el Pluma del Mar. De reojo vio a la mujer, Garsen: tenía un pequeño control remoto en su mano derecha y lo arrojó al mar. En el siguiente minuto, lanzando fuego por centenares de heridas, el Pluma del Mar —sus veinte kilómetros de largo, cuatro de ancho y dos y medio de alto—, se hundió. Las explosiones continuaron, arrojando columnas de agua, una fuerte lluvia salada cayó sobre Nak y sus acompañantes, mudos espectadores de la colosal tragedia: cuarenta millones de personas murieron. Luego, nada quedó en la superficie, en el siguiente minuto afloraron pequeños escombros.

Para ese momento, Garsen y su gente, se habían alineado al filo de la plataforma metálica, todos de cara al mar, tomados de la mano, en una cadena humana. Entonces cantaron en un desconocido idioma para Nak, una mezcla de himno de batalla y salmo fúnebre. Y saltaron, sin despedirse del guardián del faro, tal vez seguros que lo verían de nuevo.

Allí continuaba Nak, el Guardián del Faro, balanceándose adelante y atrás. El agua marina, que había inundado la plataforma durante las explosiones, se evaporó y de nuevo el sol hacia brillar la piel del hombre sentado en el peligroso borde.

El silbido de un transporte aéreo produjo los hipos característicos del aterrizaje. Nak continuó contemplando los remolinos, parecían llamarlo, ahora él se veía más encorvado, y comenzó a gemir en alta voz. Las fuertes pisadas de un grupo de hombres lo hicieron voltear la cabeza y se frotó los ojos con una mano; volvió a mirar hacia el precipicio y continuó gimiendo, ahora en voz baja.

<< Dioses de mis padres…vino un General H7 >>

— ¡Imbécil! ¡Estúpido! ¡Perdiste la carga! No mereces la cómoda vida que te damos. Deberías estar muerto, despedazado por los jergg.

Eran cinco uniformados quienes se acercaban, hombres obesos con trajes bien diseñados para mantenerlos frescos en aquella atmósfera. Tenían cascos adheridos al traje de vuelo y portaban pistolas eléctricas de alto poder, bien enfundadas en la cintura. Estaban adornados con infinidad de distintivos, identificando sus altos grados militares.

Se detuvieron a veinte pasos de Nak y el que había gritado, en un principio, lo continuó haciendo. La potencia de su voz hacia juego con su enorme estatura y volumen.
Los llantos de Nak aumentaron y se encogió aún más, ya a punto de caer hacia el vacío.

— ¡Maldito guarda faro! Sé quién eres, Nak. Tu vida no va a ser tan fácil como hasta ahora. ¿Sabes a dónde te enviaré?

Un estridente alarido de Nak interrumpió al General y enfureció aún más a todos los militares. El que gritaba dio varias zancadas hacia Nak. Sus fuertes botas resonaron contra el metal, como anunciando la condena de muerte. Y Nak volvió a lloriquear, con toses que lo obligaron a encogerse aún más. El militar dio otra zancada, profiriendo los peores insultos. Los demás se adelantaron tres…cuatro…cinco pasos, pero siempre quedaron atrás.

<< Un paso más, maldito >>

— ¡No, estúpido animal! Mejor servirás de comida a los tiburones.

Y el enorme uniformado efectuó otro paso, para tomar vuelo y lanzar una patada contra la espalda de Nak.

El machete cortó de abajo hacia arriba, el crujido de huesos rotos pereció detener el tiempo para los observadores. Nak había saltado como una culebra mordida por el fuego, y partió al hombre hasta el ombligo, aumentando la longitud de sus gruesas piernas. Sacó el arma y con otro golpe de relámpago lo decapitó. El estupor había paralizado a los demás. Nak atrapó la cabeza antes que tocara el suelo…y saltó al vacio.

Las descargas eléctricas golpearon el metal, porque su blanco, el hombre que había robado la cabeza de un General H7, de la familia Tambun, ya no estaba a la vista.

Nak sintió el viento en la cara. Le pareció fresco, tornándose en brisa con los aromas de su fiordo natal.
Oyó los gemidos de su amada. Los cantos de sus amigos. El grito de victoria en un combate deportivo. La voz de su padre…de su madre…y una canción de cuna.
Los remolinos de agua salada se convirtieron en blanca nieve.

Y Nak se fue…

FIN

Muchas gracias a Joseín por esta historia, es difícil imaginar una historia de Colonización Planetaria en donde los colonizados somos nosotros…

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p>Muchas gracias a Joseín por su participación y no olvidemos que este relato participa en el Desafío del Nexus, así que si les gustó, no dejen de votar con el botón “Me Gusta” de facebook.