Si bien esta generación de videojuegos ha resultado ser grandiosa en cuanto a tecnologías nuevas, me ha decepcionado bastante en cuanto a creatividad. Ahora que los costos de desarrollar videojuegos han aumentado, las empresas necesitan fórmulas seguras para ofrecer a sus inversionistas, por lo tanto se limitan a copiar los juegos que han sido exitosos y tratar de venderlos como algo nuevo.

Pero ocurre que los videojuegos son arte, y por lo tanto, cuando ya no hay libertad para cometer errores, tampoco hay libertad para experimentar; y es por eso que los pequeños estudios independientes, con menos recursos, pero que no le rinden cuentas a nadie, terminan presentando propuestas cada cual más interesante y –en lo que a mi respecta- han salvado esta generación.

De uno de estos estudios viene, muy pronto, CANVAS.

¿De qué trata? ¡No lo sé! Algo tiene que ver con poderes psíquicos, o fantásticos… y una colegiala. Mejor denle un vistazo al video de presentación y saquen sus conclusiones:

El concepto es muy interesante. No sé aún cómo terminará siendo el juego propiamente dicho, pero como verán, es tan indefinible que en esta época de “cero riesgo” en la industria videojueguil, nunca encontraría cabida en una empresa “grande.”

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