Nuestro amigo Joseín Moros continúa trabajando en la novela de Crónicas de Pil, y nos envía un pequeño avance para que no olvidemos esta historia:

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BORG

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p>Dolk y el doctor Visdom me explicaron el porqué del extraño aspecto de los borg. En la superficie de la Tierra los poblados fueron construidos unos sobre otros, a medida que morían unas culturas y prosperaban otras con el paso de los siglos, así lo demostraron siempre los hallazgos arqueológicos; en cambio, las estaciones espaciales, llamadas borg, con el transcurrir de los milenios crecieron en todos los sentidos de su estructura. De manera paulatina adoptaron figuras caprichosas y, como una huella digital, cada una de esas súper estaciones resultó diferente en su perfil, porque sus habitantes, al no verse obligados a respetar leyes aerodinámicas, prefirieron la solución práctica e inmediata para las nuevas edificaciones sobre la vieja carcasa.

—Imagina Pil —había dicho Dolk, el organismo artificial con forma humana diseñado para la guerra —, lo que significa descender niveles en esos mastodontes infernales, es muy similar a retroceder en el tiempo, tropiezas núcleos humanos con algo que en la Tierra casi desapareció: otros idiomas, diferentes por completo, encubiertos por el secreto.

—Y creencias que te parecerían irrazonables; e incomprensible porqué sobreviven milenio tras milenio —agregó el doctor Visdom, cuerpo inorgánico, sabio y hechicero de combate

—Es verdad —agregó Dolk—, en las profundidades de uno estos borg, más allá de Júpiter, combatí al lado de frailes muy extraños, su idioma parecía ladridos de foca, y su alimento consistía en sangre fresca, succionaban el cuello de bueyes conservados en invernaderos enormes, cuidados por autómatas muy primitivos. Sus mujeres, pálidas como tiza, mostraban cuerpos espectaculares, pero sus hábitos alimenticios y dentaduras afiladas, infundieron miedo a mis soldados humanos.

Mi cara de asombro alimentó la locuacidad del dukke Dolk.

—Estos frailes mantienen vigilancia sobre los niveles superiores de ese borg, través de una eficiente red de espionaje; recuerda, la mayoría de esas estructuras milenarias tiene varios miles de millones de habitantes cada una, como avispas en un panal. Los frailes acumulan información y la transcriben, se consideran bibliotecarios del conocimiento. Dijeron haber sobrevivido “innumerables edades media”, así llaman los periodos cuando la oscuridad cayó sobre la raza humana en todo el sistema solar, desde la Era de la “Expansión Conquistadora”

Yo, Pil, mientras escribo estas crónicas, comprendo la angustia de aquellos pálidos frailes, los Blodsuger, a los cuales nunca esperé conocer, tanto como lo hice, cuando necesité de su ayuda.

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