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El otro día discutíamos en el foro sobre los Vampiros. Todo inicio cuando yo comente, que a pesar de todo la forma como los Japoneses han adaptado a los vampiros, la estética que le han impuesto no ha sido tan mala. Partiendo de esa premisa, su servidor y otro de los miembros de foro iniciamos una discusión en la cual expresamos y sintetizamos como el vampiro es percibido en nuestra sociedad, y como este “arquetipo” por llamarlo de alguna forma ha ido cambiado, en el cine y la literatura, a medida que avanzamos en el tiempo y nos ajustamos a la racionalidad. En este escrito quisiera comentar el como yo he percibido el cambio de este “arquetipo” o “monstruo” a través del tiempo, esto de una forma somera.

Del inicio.

El vampiro, junto al Dragón curiosamente, es la figura que más se repite en el folklore humano. No hay pueblo o etnia, por muy alejado que estén, que no posea un ente que se alimente de la sangre de los vivos. Y, esa es la definición del Vampiro: un fantasma que sale de su tumba para alimentarse de la sangre de los vivos.

Para demostrar lo que acabo de decir podemos citar a varias criaturas que poseen esta condición entre los diferentes pueblos de oriente y occidente. En la mitología clásica tenemos a la Lamia, una hermosa criatura que sale por la noche para devorar la sangre de los bebes, además de seducir a los hombres y succionar su sangre. La Estriges son otro tipo de monstruo hematofago; los babilonios tenían a los Ekimmu, los griegos al Brykolakas, los Murony valacos, los Upirs polacos, los Ghoul árabes, los Kiang Shi Chinos, los Loogaros y Hasta los aztecas tenían espíritus chupasangres y creo que me quedo aun corto. En fin la idea de este espíritu chupasangre está en la psiquis colectiva de la mayoría de las culturas humanas; lo que nos permite decir que el Vampiro en cierta medida representa mucho de los temores y anhelos del ser humano: que podrían reducirse en Vida y Juventud eternas más el dominio sobre los demás.

El Transito del Vampiro y la racionalidad.

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Los cuentos de vampiros, como manifestación de la psiquis humana han ido cambiando y ha sido alentado a través de la literatura, especialmente la del género de terror. Con la llegada de los medios audiovisuales, el Vampiro se ha vuelto una figura masiva que aun ahora, como en la era victoriana, sigue siendo un símbolo de rebelión y de deseos reprimido. Pero el vampiro no siempre fue así.

Originalmente el vampiro y los cuentos de vampiros, nos muestran a una criatura monstruosa. Un cadáver andante que vuelve de la tumba para succionar la sangre de los vivos. Estos vampiros no engendraban a otros, eran producto de una muerte repentina o una maldición y regresaba a la vida porque una fuerte pasión lo movía. Así pues, suicida, mujeres que morían antes de casarse, novios que morían sin haber consumado el acto carnal, personas demasiado malvadas u odiadas, las brujas y otros volvían como esta clase de monstruos a cebarse sobre los vivos y especialmente de los familiares más cercanos.

Estos son los cuentos que llegaban desde Europa del Este, y fueron transmitidos por gitanos y muchos más, y es la idea del vampiro que prima hasta la llegada Sheridan LeFanu y William Polidori que con sus novelas de folletines cambian al vampiro… pero el giro trascendental, la guinda del Pastel será el Drácula de Bram Stoker.

El Vampiro como el Extranjero Misterioso.

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En la Era Victoriana el vampiro da un vuelco, En este momento de represión moral y sexual, el vampiro es una figura que expresa todo lo que la era esta conteniendo. En este momento la figura más famosa será la de Drácula, novela que en su momento será considerada casi pornográfica. En esta historia, Bram Stoker altera la figura del Vampiro; ya no es el monstruo andante, sino que es el extranjero exótico, desconocido y muy sensual que viene a romper el paradigma imperante.

El Drácula de la novela es un monstruo, pero también es un depredador social. A pesar de que mantiene algunos rasgos del vampiro Folklórico, nuestro Conde es una bestia que desea vivir, un ente torturado y torturador que desea todo lo que nosotros deseamos, se atreve a todo lo que nosotros no nos atrevemos y además no da razón; es su naturaleza.

Esta misma imagen se encuentra en el Vampiro de Polidori, donde su personaje Lord Ruthven también es un hombre o vampiro descarado y sin limitaciones. Monstruoso y decadente, pero representando todo aquello que esta sociedad, la Victoriana, está renegando.

Esta concepción del vampiro llegaría al cine a través de muchas adaptaciones de Drácula, y otras ideas originales, y sería el concepto del vampiro que se mantendría vigente, hasta la llegada de Anne Rice.

El Vampiro como el Héroe Atormentado.

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Con el tiempo el vampiro sufriría un cambio, tal vez por el abuso del viejo cliché o por la racionalidad imperante. Ya la idea del Vampiro monstruoso o el Vampiro exótico no era agradable, había que adaptarlo a las nuevas concepciones. El giro de tuerca, originalmente no vino de Anne Rice, pero sus vampiros son con frecuencia lo más reconocidos dentro de esta etiqueta. Ella al escribir una saga de novela donde los protagonista son los vampiros debe buscar una forma de que estos empaticen con el lector, de mostrarlos de una forma coherente con las épocas, de darles sentido. Sus vampiros siguen siendo monstruosos, pero ahora son sexy, se han vuelto definitivamente unos depredadores sociales pero además poseen moralidad, cuestionándose en cierta medida su condición y el hecho de si es correcto alimentarse de los demás

Estas ideas serán recogidas por los juegos de Rol, y nos hallaremos con juegos como Vampiro: La Mascarada, donde interpretaremos a uno de estos chupasangre, pero lejos de ser un juego para centrarse en lo que hace al vampiro un monstruo; el juego explora la relación del vampiro con su cultura vampírica y la sociedad humana. Aunque nadie negar, que se puede dejar de lado el drama y jugar a ser unos monstruos. Esta concepción será tomada por los cómics y hasta series de TV también, y gracias a ellos veremos al vampiro desde una nueva óptica y con una nueva racionalidad. Tendremos entonces héroes vampiros o medios vampiros como el Buen Blade, The Vampire Hunter D; Ángel y Spike, compañeros cada uno en su momento de la graciosa Buffy Summers.

El Vampiro racional y el que viene a futuro.

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Actualmente aquellos que son fanáticos de los Vampiros, sin importar el medio que utilicen, se han hallado durante esta década bombardeado por un sinfín de historias de vampiros; cada uno, diferente del otro, y cada uno racionalizado de cierta manera, que han llegado a crear una plétora de seres únicos. Que han roto los moldes precedente y los han usado a su manera.

Este boom vampírico ha creado seres únicos y en muchos casos ha llegado a racionalizar tanto la idea del vampiro que ha desdibujado lo que es un vampiro. Sin duda las cualidades del vampiro deben y pueden ser ajustadas por un autor a su conveniencia para alcanzar a un determinado sector del mercado o simplemente para darle coherencia a su historia, cuestión que está muy bien; pero como ya dije, cuando llega a desdibujar a la criatura queda la duda de ¿Es de verdad eso un vampiro? Esta crítica es la que mayormente nos hacemos algunas de las personas que conocemos la saga de Crepúsculo de la señora Stephanie Meyer.

Tomando en cuenta sus característica nos preguntamos ¿unos vampiros que salen de día y brilla frente a la luz del sol son de verdad unos vampiros? ¿Unos vampiros que no mueren por estaca o fuego o símbolo sagrado de verdad son unos vampiros? La respuesta en un sentido estricto sería no. Debería ser más fácil decir que son una especie de súper mutantes o un experimento científico que se escapó; pero lo cierto es que en un sentido lato sin son Vampiro. No solo porqué cumplen ciertos requisitos del vampiro original en cualquiera de sus facetas; sino por el hecho de que son vampiros ajustados a la racionalidad imperante y a una historia determinada. Nos gusten o no, son tan válidos como Blade y D que son Dhampir, o como Abel Nightroad de Trinity Blood que es una especie de vampiro creado por ciencia.

En fin, ¿Qué significa esto? Que el arquetipo y la figura han sido adaptados y ha evolucionado a medida que nuestra sociedad ha avanzado. Con un hombre más audiovisual, más cientificista y falsamente racional, más alejado de la naturaleza y el mito, con niños más precoces y gente menos romántica, sin duda el monstruo más célebre de la humanidad debe adaptarse a las necesidades imperantes. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿Cómo será el vampiro del futuro? La respuesta es difícil, tal vez no lo reconozcamos pero sí sabremos que tendrá las siguientes características: será deseable, será único y sobre todo será aterrador.  Por último esto es claro ejemplo de que  el avance de la sociedad va generando y condicionando en cierta medida la conciencia colectiva de la misma. Como vivimos es como vamos a pensar… pero está critica a la racionalidad, la modernidad y lo demás lo dejo para otro día y tal vez otro blog.

Dicho esto, no me queda nada más que decir ¿Qué opinan ustedes?

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