Hace mucho tiempo me hablaron maravillas de una distribución de Linux llamada “Puppy” entre las muchas maravillas que mencionaban estaban que era muy pequeña, que era muy ligera y que podría ayudarme a “resucitar” casi cualquier computadora. Guardé el marcador y nunca mas volví a recordarlo, hasta ahora.

Si alguno de ustedes me sigue por facebook seguramente se enteró que he estado teniendo problemas con mi laptop estos últimos días, si no me siguen de seguro han notado que mi ritmo de publicación ha bajado bastante por aquí por el blog.

Lo cierto es que el viernes que pasó la laptop comenzó a darme un error constante que no me permitía ni entrar en Windows; pero en uno de esos intentos finalmente conseguí entrar; de inmediato me di cuenta que esa bien podía ser la última oportunidad que tenía de respaldar los pocos datos preciosos que no podía respaldar en la nube, así que metí todo lo que podía en los pendrives y demás dispositivos que tengo; pero también hice algo adicional, bajé una iso de Puppy Linux y la instalé como si fuera un disco booteable en uno de mis pen drives.

Lo cual probó ser muy inteligente porque en efecto la pc no volvío a entrar en Windows por mas que lo intenté, pero aún peor, cuando quise reparar la instalación de Windows con el disco de instalación, este nisiquiera reconoció que tuviera una partición en el disco duro. Se imaginarán que el asunto era grave.

Afortunadamente metí el pendrive con Puppy, le indiqué a la laptop que booteara por el nuevo sistema operativo y ¡voila! La máquina estaba trabajando nuevamente.

Puppy Linux viene en una variedad de “sabores” yo escogí el que me habían recomendado, Slacko, por su sencillez, porque se descargaba rápido y porque se ejecutaría también fácilmente en mi envejecido aparato.

Slacko Puppy a pesar de su mínimo tamaño no requirió ninguna configuración especial de mi parte, ni tuve dificultad en nada. Tenía un sistema operativo, un editor de textos, un browser de Internet (que de inmediato me daba acceso a un montón de herramientas) un editor de imágenes, y una enorme variedad de otros programas ya preinstalados y funcionando.

Pero lo mejor de todo era que aunque el instalador de Windows no detectaba la partición, Puppy SÍ la detectó, y me permitió salvar otro montón de archivos; pues ya en control de la laptop nuevamente y pudiendo acceder a los datos con mas calma, podía salvar mucho mas y ya con acceso permanente a la web todo se hace con mayor facilidad.

Sin embargo debido a toda una serie de circunstancias tuve que volver a Windows, pero mantendré a Puppy siempre cerca, y se lo recomiendo tremendamente a todo aquel que necesite revivir a una vieja PC.

Entradas relacionadas:

Comparte este artículo con tus amigos