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Un videojuego corto, basado en flash, jugable directo en el navegador. Una historia minimalista, muy simple. Un mensaje tan básico que ni siquiera puede llamarse “argumento.” Sería buena idea que lo jugaran antes de seguir leyendo.

One and One Story (Armor Games)

“Éramos sombras…”

Mucho se ha dicho de la forma en que se utiliza el romance en los videojuegos. Generalmente como simple pretexto, o relleno argumental. Muy pocas veces se ha tratado de incorporar la dinámica de una relación directamente en la jugabilidad. One and One Story es uno de esos intentos, y que yo recuerde, el primero en acertar al menos parcialmente.

Intentar describir este juego va a sonar horriblemente cursi. La frase con la que titulé este artículo es sólo una muestra, por eso es que prefiero que lo experimenten de primera mano. El autor ha logrado convertir la jugabilidad en una metáfora y de esa forma, las palabras dejan de ser cursi y empiezan a tener sentido sólo cuando van acompañadas de nuestras propias acciones en el juego. Un mensaje corto y simple que utiliza la  jugabilidad de la misma forma que un poema utiliza la música para convertirse en canción.

…Les advertí que sonaría cursi. Pero estoy seguro que entre quienes lo jueguen habrá al menos uno que entenderá lo que he tratado de explicar. Lo cierto es que quienes nos hacemos llamar “gamers” o “jugones” no podemos ser indiferentes a este tipo de experimentos.

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