Persépolis

“Uno puede perdonar, pero nunca debería olvidar”

Leer Persepolis en las actuales condiciones de mi país es un tanto deprimente. Es un cómic autobiográfico acerca de la vida de una jovencita Iraní, Marjane Satrapi en donde veremos los eventos de su vida desde su mas tierna infancia hasta que se convierte en un adulto, todo enmarcado dentro de la Revolución Islámica en Irán entre las décadas de los 80’s y 90’s:

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Persépolis es una historia de maduración en donde su protagonista comienza con una inocente visión del mundo pero será rápidamente golpeada por la realidad aún siendo muy joven.

Curiosamente a mi me parece que la historia de Satrapi va a la par con la de su país, o quizá con la mentalidad que mucha gente en su país tenía en aquellos momentos. Cuando la revolución comenzó todo parecía maravilloso, la revolución resolvería todos los problemas de Irán, luego vino la guerra con Irak y la realidad los hace despertar a todos de aquel sueño.

Esta novela  gráfica también es una gran manera de entender a los Iraníes, no todos ellos son Ahmadinejad, muchos de ellos son personas como nosotros, atrapados en un país con un régimen absurdo que continuamente realiza acciones para seguir afincado en el poder.

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Mientras leía Persépolis no podía evitar compararlo con los mismos hechos que se están sucediendo en mi país, la forma en que se habla de ideales, de principios, de grandes hombres, los magníficos mártires, los sacrificios; las mismas viejas mentiras contadas una y otra vez y la gente que cae tontamente en la misma vieja trampa una y otra vez.

Por supuesto el hecho de que hay petróleo en Irán y también en Venezuela, no hace mas que hacer las cosas aún mas similares, observar la forma en que este fantástico recurso económico se ha convertido para ellos y para nosotros en una especie de maldición. Darse cuenta que sin el petróleo este sería un país tan diferente, comprender que la absurda ineficiencia de estos regímenes sería insostenible.

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Las historias de las gentes del Irán de aquella época y la Venezuela de ahora se parecen en muchas otras cosas, por ejemplo el miedo; por supuesto vivimos en otra época y en otro país así que las condiciones son diferentes, pero al igual que los Iraníes de entonces, nosotros también vivimos con muchos miedos, en Irán ellos temían usar el velo inapropiadamente, temían que los descubrieran consumiendo alcohol, o escuchando música rock, nosotros tenemos miedo de que el país se salga de control, de decir algo inapropiado por las redes sociales, de que nos asalten en el autobús.

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Pero en medio de todo Persépolis es un relato maravilloso, Satrapi nos narra su vida desde el alma y sin esconder nada, sus defectos y virtudes, sus grandes obras y sus mas terribles pecados, sus aciertos y sus errores. Sin obviar nada, sin filtrarnos nada.

Persépolis es ante todo la historia de un ser humano que pasa por una larga serie de eventos, terribles, maravillosos, tirstes, alegres, ridículos, solemnes, absurdos, o inevitables, los acontecimientos que forman la vida de un ser humano.

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¿Será que la gente en todas las revoluciones dice las mismas estupideces? Período transicional…

¿Cuantas veces hemos escuchado ese cuento de período transicional aquí en Venezuela? ¿Cuanto se supone que va a durar la transición? ¿14 años mas?

Lo mas curioso de todo es que a pesar de que en Venezuela no hemos pasado por una guerra, sí tenemos algunos de los mismos síntomas, los supermercados vacíos, los hospitales colapsados, los lavados de cerebro, los mártires de la revolución, etc.

La escena en que los padres de Marjane tienen que inventar miles de trucos para contrabandear un par de afiches desde turquía me recordaron a las idioteces que tenemos que inventarnos nosotros para comerciar nuestros videojuegos “violentos”.

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La historia de la segunda parte es mas personal, narra la juventud de Marjane en Austria y su retorno a un Irán totalmente bajo control del estado Islámico, aunuqe fue también muy interesante, creo que pierde bastante en comparación con la primera parte.

Satrapi nos narra su soledad y aislamiento en el extranjero, el choque con la visión que tenía ella de occidente y la realidad del occidente que le tocó vivir. El momento en que los valores de su país y los valores del nuevo país se enfrentan.

Pero hubo una frase que se me quedó grabada de cuando Marjane se encuentra con su amigo que ha sido herido durante la guerra:

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Solo podemos sentir lástima por nosotros mismos cuando nuestras miserias son aún soportables…

…Una vez se cruza este límite, la única forma de soportar lo insoportable es reírse de ello.

¿Será por eso que los Venezolanos nos reíamos tanto?

Creo que Persépolis también me golpeó de forma personal durante esa narración del tiempo que pasó metida dentro de la depresión, esa visión absolutamente horrorosa del mundo que solo los depresivos pueden entender. Afortunadamente yo nunca he necesitado drogas, y después de leer la experiencia de ella, espero no necesitarlas nunca.

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Pero lo triste es ver la destrucción de un país a causa de un gobierno estúpido, ver a la gente teniendo que esconder sus opiniones, asustados escondiéndose en los sótanos, nerviosos por la forma en que están vestidos, por la forma en que se comportan, etc.

Espero que mi país nunca llegue a eso.

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