¿La inteligencia es temida o temible? Es curioso pensar que la inteligencia aparece en la ficción como algo temible o indeseable, pero ¿existe una verdadera razón detrás de esta tendencia?

Shodan, la temible inteligencia artificial de la clásica serie de RPG, System Shock; es solo un ejemplo de la multitud de inteligencias artificiales malignas que pueblan nuestra ficción. La Hal 9000 de Odisea del Espacio, la Skynet de la saga Terminator, las inteligencias artificiales de la Matrix, y como esas miles y miles. Según la ficción (en su gran mayoría) el objetivo de la inteligencia artificial siempre es la esclavitud de la humanidad o incluso su completa aniquilación.

La mente de la máquina nos aterroriza ¿cómo piensa? ¿En qué piensa? Si es superior a nosotros, ¿nos convertirá en material reciclable?

Pero el caso de las inteligencias artificiales no son nuestro único temor hacia la inteligencia. Otro ejemplo clásico lo encontramos en los científicos locos. Esos personajes que han poblado la ficción desde antes del Victor Frankenstein de Mary Shelley.

El científico loco siempre está “jugando a ser Dios” o intentando conquistar el mundo.

Y no se limita solo a la ficción. Recordemos el caso unos años atrás de las denuncias contra el CERN. Cuando se dijo que estaban a punto de crear un agujero negro que destruiría al mundo.

Al igual que las IA, el científico loco es un mito que se repite una y otra vez. Pero ¿que hay de cierto en ello?

¿La inteligencia es temida o temible?

Los seres humanos siempre hemos tenido miedo de aquello que no entendemos, y ¿qué cosa más incomprensible que aquellos que son más inteligentes que nosotros? Pero si algo ha quedado claro durante toda la historia es que estamos lejos de entender ¿qué es la inteligencia?

Cómo decíamos en un artículo anterior, y como comentó nuestro amigo AlexB2020, hoy en día nuestra definición de inteligencia ha cambiado y se ha ampliado mucho. Ya no creemos que la inteligencia sea un conjunto de habilidades que nos vuelven automáticamente aventajados en todo. Ahora hablamos de inteligencia emocional, numérica, espacial, lingüística, y un largo etc.

Igualmente el Buen Doctor Isaac Asimov, ya nos advertía en muchos de sus libros en contra de este “Complejo de Frankenstein,” el temor a ser reemplazados por nuestras propias creaciones. Pero yo iría más allá. No se trata solo del temor a los robots auto-conscientes, se trata de un temor a una inteligencia superior en general.

Pero Asimov también nos advirtió en muchas ocasiones que lejos de reemplazarnos, las IA nos complementarían. Las mentes robóticas no desarrollarían una inteligencia idéntica a la nuestra sino una complementaria. El Buen Doctor incluso sugirió en varios de sus libros que llegado el momento sería muy posible que esas inteligencias complementarias, la humana y la artificial se uniesen en una nueva clase de ser híbrido.

¿Debemos tener miedo de aquellos que son más inteligentes?

¿Donde deja eso al mito del científico loco? ¿No deberíamos tener cuidado con esos condenados científicos locos que siempre quieren conquistar el mundo?

Se trata de seres humanos y con la infinita variedad de personalidades que caracteriza al género humano, debemos tratarlos como a cualquier persona.

Estoy seguro que encontraremos gente extremadamente inteligentes (que se dedique a la ciencia o no) quienes serán unos ángeles. También estoy seguro que existirán otros que no serán santos. Y cada persona debe ser juzgada por sus actos, no ser la víctima de un prejuicio.

Es claro también que los científicos que están realizando investigaciones de alto nivel se encuentran muy lejos de la comprensión del gran público. Es cierto que sus acciones podrían tener repercusiones tremendas. Pensemos tan solo en los encargados de diseñar armas biológicas.

Pero recordemos que estas personas han dedicado años a sus estudios, no tropezaron con esos conocimientos por casualidad. Además sería muy raro que trabajaran solos, no solo la ciencia y la tecnología han avanzado hasta tal punto que los proyectos independientes son casi inexistentes; sino que además el investigador que trabaja en solitario es rápidamente dejado atrás por aquellos que colaboran con la comunidad científica en general.

Quiero decir, un científico solo podría cometer un error, pero que se le pase a todos los científicos que participan en el mismo proyecto, eso está difícil. Y entre más peligroso sea el proyecto, más gente tendrá.

¿Y más allá de las ciencias?

¿Qué hay de la gente inteligente en otras actividades? ¿los negocios? ¿la política? ¿la industria? Etc.

Como ya dije, cada persona debe ser juzgada por sus acciones, no por un prejuicio. Si una persona es más inteligente que nosotros en algún aspecto, lo que debemos intentar es aprender de ella, no sentir miedo.

Gente temible hay todas partes y no se necesita ser muy inteligente para causar un daño tremendo. Por el contrario, como regla general si algo nos da la inteligencia es una cierta perspectiva y una comprensión de nuestras acciones más allá de lo inmediato.

No digo que todas las personas que son más inteligentes  que nosotros tengan buenas intenciones. Pero hay una mayor posibilidad que entiendan las consecuencias de sus acciones.

El caso Sheldon Cooper y el amplio espectro del fenómeno Asperger

El famoso personaje de la serie The Big Bang Theory, es otro ejemplo interesante. Sheldon es un sujeto genial con una capacidad increíble para comprender los fenómenos de la física. Al mismo tiempo tiene tremendos problemas para relacionarse con los seres humanos que le rodean. No tiene idea de la ironía, no entiende la gran mayoría de los chistes, etc.

[su_row][su_column size=”1/2″] [su_box title=”La Sombrilla de Einstein” style=”bubbles” box_color=”#f0e03a”]

Es muy conocida la historia de una ocasión en que el genial Albert Einstein salió al comercio y perdió su sombrilla. Para recuperarla decidió regresar a todas las tiendas que había visitado.

Sin embargo no encontró la sombrilla sino en la última tienda a la que regresó.

Se dice que entonces muy contento de haber recuperado su objeto, el genio le dijo al tendero:

—Usted ha sido el único honesto, de todas las tiendas que he visitado, usted ha sido el único que tuvo la decencia de regresar mi sombrilla.

Desconozco qué tan cierta sea esta anécdota, pero no cabe duda que es un perfecto ejemplo de lo que comentamos. Una persona que es genial en un aspecto, no necesariamente es genial en todo.

[/su_box] [/su_column] [su_column size=”1/2″]Aunque los creadores de la serie no han admitido que Sheldon tenga Asperger, quienes conocen este fenómeno (incluyendo al propio Jim Parsons que interpreta al personaje) no pueden más que identificar las muchas características de Cooper con alguien con Asperger.

Pero la pregunta sería, ¿cuanto de la genialidad de Sheldon deriva del Asperger? Esta pregunta no es gratuita, pues si bien conocemos genios que funcionan bien en la gran mayoría de los aspectos de su vida. No es de extrañar esta asociación entre genialidad en un aspecto y problemas en muchos otros.

Personas que son buenas para los números pero malos para la lingüística, excelentes para ubicarse en el espacio, pero con dificultades para entender biología, etc.[/su_column][/su_row]

Es un fenómeno que hemos visto repetirse en incontables ocasiones. De hecho es tan común que me atrevería a decir que lo extraño sería lo contrario. Encontrar a una persona que es buena para todo en toda ocasión.

¿La miopía me beneficia?

Otro detalle interesante es pensar que algo que consideramos una desventaja, o un error puede darnos ventajas en otros aspectos.

Digamos la miopía. Es muy molesto tener “mala vista,” con frecuencia incluso causa dificultades en la educación de los niños. Pero también se asocia mucho a la gente que usa gafas con personas inteligentes.

¿Por qué? ¿Puede ser que la facilidad para ver de cerca nos impulse a leer más? o también ¿puede ser que al apartarnos de las prácticas deportivas, nos inclinemos más hacia los proyectos intelectuales para compensar?

Pero también hay otras posibilidades, que los chicos que usan lentes sean más devotos de las aventuras intelectuales para cumplir con las expectativas creadas por un viejo arquetipo.

Y finalmente otro caso interesante, el de Stephen Hawking. ¿Piensas que el genio se ha beneficiado en cierta forma al sufrir de ALS por tantos años? Pero ¿quien puede tener la respuesta?

Temor a un futuro incomprensible

La Ciencia Ficción siempre ha estado plagada de malvadas inteligencias artificiales y temibles científicos locos. En cierta forma la historia de Frankenstein y su criatura es un enfrentamiento entre estos dos mitos.

Pero desde hace unos años viene arrastrándose otro mito, el de toda una época de nuestro futuro próximo que será “incomprensible”.

Si no lo han adivinado, estoy hablando de la cacareada “Singularidad.” El apocalípsis de los nerds. Ese momento mágico en donde los cambios tecnológicos se aceleren de tal manera que sera imposible imaginar el futuro…

Y digo yo, imaginar el futuro siempre será posible, ahora que acertemos en nuestras predicciones, eso otra cosa.

Pero ¿debemos tener miedo a este futuro incomprensible? Siempre y cuando sea un miedo racional, sí. Pero imaginar que en unos cuantos años nos enfrentamos al fin de los tiempos…

Eso suena un tanto irracional ¿me equivoco?

La posibilidad de que la humanidad se destruya a si misma a través de la tecnología la tenemos hace tiempo, desde finales de la Segunda Guerra Mundial para ser exactos. Y no obstante no ha ocurrido. ¿Por qué entonces ocurriría ahora?

Recordemos que en el pasado los profetas agoreros siempre se equivocaron y yo creo que ahora no tienen más razón que antes.

¿Qué hacer con las inteligencias superiores?

Personalmente me considero una persona muy inteligente. Pero constantemente me estoy encontrando personas que son más inteligentes que yo. Porque tienen más experiencia o más práctica que yo, o porque tienen una habilidad natural mejor que la mía. Pero ¿son mejores que yo en todo? Difícilmente.

Cuando me encuentro con una persona más inteligente que yo, lo más sabio que suelo hacer es intentar aprender de ella. ¿Cómo puedo aprender sus habilidades? ¿Cómo adapto sus soluciones a mi caso? ¿Donde me estoy equivocando? Etc.

Esa es la mejor actitud que podemos adoptar.

Una de las mejores estrategias a la hora de mejorarnos a nosotros mismos, es rodearnos de personas que son más inteligentes que nosotros. O que por lo menos sean mejores en ese aspecto en el que deseamos mejorar.

En el futuro existe la posibilidad de que nos encontremos con inteligencias artificiales que sean mejores que nosotros. De hecho ya existen IAs que nos superan en muchas cosas. Pero en lugar de lamentarlo, debemos buscar la manera de aprovecharlo.

¿Vamos a lamentar que no podemos calcular más rápido que una calculadora de bolsillo? ¿Vamos a llorar porque no podemos recordar tantos datos como un disco duro? ¡Eso es absurdo! Estas son herramientas que podemos utilizar para realizar proyectos más complejos con su ayuda.

De igual manera sucederá con las nuevas inteligencias artificiales que veremos en los próximos años.

¿Y qué hay del futuro lejano? Existe la posibilidad que en efecto desarrollemos una inteligencia artificial que nos supere en todos los aspectos. Pero ¿no tendrán esas IAs una manera de mejorar nuestra inteligencia también? Y ¿no sería beneficioso para ellas que todos fuéramos más inteligentes? Entonces ¿por qué temer?

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