¿Cuántos pasillos habrá recorrido con paso infatigable buscando algo que no puede encontrar?, ¿cuántas maravillas habrán visto sus ojos?, ¿cuántos horrores?

Corredores, corredores, corredores, unos pulcros e inmaculados como la piel de una virgen, otros mohosos y olvidados donde se esconden cosas hediondas y abyectas; ya he perdido la cuenta de cuántos he revisado, lo único que sé es que no tienen fin ni principio; ¿o acaso se trata de un corredor infinito?, un laberinto que da vueltas y vueltas, unas veces cruzando sobre sí mismo, otras aventurándose en realidades prohibidas.

Buscando lo imposible, en pos de un sueño. En ese lugar no está lo que busca.

¿Quién puede saber si está o no está? ¿No es por ventura esta La Biblioteca de Babel?, ¿La Biblioteca del Infinito? Miles de nombres ha recibido, todas las religiones han hablado de ella, todos los sabios la han buscado, todos los soñadores la han visitado pero sólo yo he descubierto la verdad. La Biblioteca es El Nexus, la vía que utilizaban los antiguos para viajar de una realidad a otra, de un universo a otro; les bastaba encontrar la información donde se describía el lugar o el tiempo donde querían llegar para alcanzarlo de inmediato. Éste era el único medio de comunicación suficientemente eficaz para moverse en su basta creación. Pero, ¿cómo lograron este prodigio? Aún no lo sé, aún…

Buscador, todos han olvidado tu nombre, todos han olvidado que existes; ¿es que acaso no tienes una esposa que te aguarde en casa?, ¿no hay unos hijos que lloren la ausencia del padre? La única razón de tu existencia es buscar lo inalcanzable, buscar para siempre… ¿Cómo empezó tu búsqueda?, ¿que oscuros motivos te empujan?

¿Esposa… hijos?… Si alguna vez los tuve…ya los he olvidado, ya deben haber muerto hace mucho. Mi vida equivale a incontables vidas mortales y el origen de mi búsqueda se pierde en mi memoria; y no, no me empuja ningún oscuro motivo, no. Es el ansia por la luz, la luz del conocimiento la que me mueve e inspira mis miembros cansados a seguir caminando, a continuar buscando.

En su infatigable tarea son muchos secretos los que ha descubierto, la naturaleza y el origen de muchos universos le son familiares y sencillos, su conocimiento le ha transformado en un ser poderoso, sus actos más simples podrían antojársele magia a otros.

Es cierto que a veces la soledad me sobrepasa y entonces el deseo de volver a estar con los míos me embarga, nada más simple que tomar uno de los libros, las pantallas u hologramas en donde se relatan historias de mi pueblo y saltar a esa realidad; luego, cuando me siento satisfecho, regreso a mi eterna búsqueda. Pero no es tan fácil, he pasado largas épocas en donde no encuentro nada que me guíe de regreso a mi mundo, pasillos inacabables en donde no hay más que libros escritos en idiomas que no comprendo, o pantallas que son ventanas a mundos incompresibles. El hambre y la enfermedad muchas veces me han obligado a saltar a lugares que no siempre son tan benévolos como me gustaría.

Pero su búsqueda nunca acaba, pues va en pos de una Quimera, un sueño de locos, una fantasía delirante.

Mi espíritu infatigable me dice que algún día lo encontraré. Aunque nadie más lo cree posible, yo sí, yo estoy seguro que soy El Elegido para encontrarla, para encontrar La Fuente, aquella de donde surge La Biblioteca, el punto en donde se encuentra todo el conocimiento, el centro de este laberinto. ¿Será un libro?, ¿será una fórmula?, ¿será un Dios? No lo sé, pero cuando lo encuentre lo sabré.

Necio, tus pasos serán tu perdición: ¿que sucederá cuando consigas lo que buscas?, ¿qué será del buscador entonces? Cuando encuentres aquello que le ha dado sentido a tu vida perderás para siempre la razón de tu ser. ¿Para que servirá tu existencia entonces?

OH, cuando encuentre mi anhelo. ¿Cuántas veces he imaginado ese momento?
No lo sé pero, si al encontrar lo que busco mi ser pierde sentido, no me importará; sacrificaría mi existencia contento si algún día logro encontrar lo que estoy buscando desde olvidadas eras. ¿Qué ha sido mi existencia sino un fin para ese propósito?

¡Obtuso ignorante!, nunca encontrarás La Fuente de la Infinita Eternidad.
¿Quién crees que eres? ¿Qué buscas? ¿Un resumen del infinito? Un infinito sólo puede ser resumido dentro de otro infinito.

Pero si por el contrario no se halla en mi horizonte encontrar alguna vez La Fuente, ¿qué importa? ¿Puede haber alguna forma de existencia que sea más placentera que ésta? Siempre descubriendo mundos nuevos, conociendo nuevas culturas y gentes, averiguando los secretos más recónditos de la existencia. ¿Qué puede ser mejor para mí que soy todo curiosidad y deseo de aprender?

Así continuó su camino con un deseo inquebrantable de alcanzar su sueño.

Me encontré, sin darme cuenta cómo, en un espacio completamente vacío.
Nada había allí. ¿En qué momento había abandonado el infinito laberinto de corredores?

Se sorprendió de encontrarse en semejante sitio.

Después de tanto tiempo de caminar entre paredes aquel vacío tan perfecto me provocó mareos.

Sintió nauseas a causa del extraño ambiente, entonces percibió algo extraño.

Ah… ¡Qué cruel y que magnánima es La Infinita Eternidad! El lugar donde todo es posible y no existe el imposible.

Has comprendido la realidad finalmente, La Infinita Eternidad siempre te depara nuevas sorpresas, pero quizás no sean del todo de tu agrado.

Te equivocas. En verdad es sorpresivo como has dicho, no esperaba menos, pero creí que encontrar La Fuente no exigiría mayor sacrificio que el de la búsqueda, y si soy sincero es verdad, mi mente se estaba sintiendo cómoda con la agradable perspectiva del eterno aprendizaje; pero no, el cambio no será para nada desagradable. Dejar de buscar para encontrar, dejar de aprender para crear. Nunca imaginé que una vez hubiese aprendido todo lo que se puede aprender, La Infinita Eternidad me obligaría a utilizar mis conocimientos para crear nuevas existencias, nuevos seres, nuevas historias y nuevos infinitos.

Desde entonces aquí me encuentro, escribiendo, narrando, describiendo, pensando, imaginando. Yo soy La Fuente de donde todo sale, estoy dentro de todo aquel que crea algo nuevo, soy el impulso que mueve al escritor, al matemático, al músico, al filósofo, y a todo aquel que sea un creador.

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