El escritor Aitor Guirao Alvarez de Vitoria-Gasteiz España, nos envía un relato para participar en nuestro concurso de relatos:

mushroom-cloud

La fiesta del fin del mundo

Autor: Aitor Guirao Alvarez

La música comenzó a salir de los altavoces que se situaban en las paredes. Era una música clásica y elegante. Acorde a la clase social de gente que se encontraba en la sala, pero tanbien era una música de despedida. Unas melodías con un tono amargo y desolador. Los invitados bebían y reían, comían diminutos canapés y todos parecían estar totalmente ausentes de su verdadera situación.

Aquella gente de cuna alta se encontraba ahora más alta que nunca. Flotaban en el ether espacial a cientos de kilómetros sobre la tierra. Una tierra moribunda e irradiada por las guerras. Pero desde tan lejos no se podían escuchar las lamentaciones ni las desamparadas pedidas de ayuda que la gente desesperada por la guerra lanzaban a las radios.

La estación espacial sobre la que estaban teniendo aquella fiesta fue antaño propiedad militar. Varios grupos de ricos del mundo unieron sus fortunas cuando la guerra se encontraba en su peor momento. En cualquier otra situación la compra de propiedades militares habría sido impensable pero la situación hizo que pocos lideres se negasen frente a la inmensa cantidad de dinero que ofrecían y que tanto necesitaban para continuar batallando.

Aquel lugar apenas había sufrido cambios desde su compra, un par de lámparas de araña y unas cuantas luces de colores hicieron el trabajo. La gente de cuanto en cuanto miraba a un gran reloj digital que se situaba en una de las paredes metálicas de la sala. Sus grandes números rojos se movían en una cuenta atrás hacia el cero a una velocidad constante y hasta monótona.

El alcohol comenzó al poco rato a surtir efecto en algunos de los miembros de la fiesta. Unos lloraban, otros reían a carcajadas y hasta una pareja comenzó a hacer el amor escondiéndose inefectivamente de miradas furtivas detrás de una cortina. Cuando apenas quedaban cinco minutos para que la cuenta llegase a cero una pared de la sala comenzó a abrirse.

Detrás de ella se encontraba una gran ventana que daba a la tierra. Su color era de un marrón claro. Sus mares de un tono azul verdoso y sus nubes una mezcla de negro y blanco. Pequeños brillos de luz surgían de cuanto en cuanto, eran más distinguibles en las zonas de la tierra donde era de noche. Las explosiones estaban cubriéndolo todo.

Poco a poco la gente se arremolino y se pego a la ventana. La cuenta atrás llego a su fin y el plan que aquellas poderosas personas habían llevado a cabo se cumplió. Miles de misiles nucleares salieron de la estación. Llovieron sobre lo que antaño fue su hogar y con su fuego radiactivo borraron todo rastro de humanidad que encontraron a su paso.

Las bombas cayeron, la tierra fue cubierta de luz por un segundo y después de eso dejo de ser un planeta para ser un conjunto de piedras llenas de muerte y escombros. Las explosiones fueron tan fuertes que hasta activaron volcanes inactivos y crearon terremotos. Los que provocaron todo aquello pudieron observar desde una distancia segura aquel espectáculo.

Los poderosos se mantuvieron en el poder incluso tras el fin de la humanidad y la tierra. Convirtieron el martirio y la muerte en un selecto espectáculo en el que todos participaron pero unos pocos disfrutaron. La tierra enmudeció pero los ricos gritaron de jubilo. Para ellos aquello no era más que un nuevo principio…

Fin

Muchas gracias a Aitor por su relato, le deseo la mejor de las suertes 🙂

Artículos Relacionadas:

Comparte este artículo con tus amigos