Tengo esta historia agarrando polvo en el escritorio de Windows (polvo virtual) y si la sigo dejando allí, así se quedará, así que mejor la pongo en línea para que todos la lean y me den su opinión.

Está lejos de ser terminada, y no les aseguro que esta sea la versión definitiva. Pero creo que los párrafos siguientes hacen un buen prólogo al menos, o da una buena idea de que va la historia. Está basada en el universo de Hellgate London, pero en lugar de continuar la acción de las novelas de Mel Odom o de la historia del juego, vuelve a narrar desde el principio, pero desde un punto de vista latinoamericano, espero que la disfruten:

Hellgate Sword

La Espada Verdadera

Por Vladimir Vasquez

1

Los demonios invadieron nuestro mundo cuando menos los esperábamos, cuando habíamos dejado de creer en ellos, cuando los habíamos olvidado…

Cayeron sobre las ciudades del mundo como una tormenta maldita venida de otra dimensión, de algún universo retorcido, donde lo bueno es malo y lo malo es bueno; primero fue Londres, convertida en un desierto atravesado por un Támesis de lava y sangre. Pero pronto le siguieron muchas otras ciudades, París no tardó, Seúl fue el siguiente, New York fue después y así, una a una todas fueron cayendo.

Pero por muchos años, al igual que los poderosos del mundo nos habían ignorado, los demonios también nos dejaron de lado, los países del así llamado “tercer mundo” fuimos obviados, pasados de largo por la horda infernal.

Primero fueron aquellas imágenes absurdas en la televisión, colosales portales abriéndose en mitad de las principales capitales del mundo, puertas a un mundo que no podíamos describir mas que como diabólico, pues vomitaban inexhaustibles legiones de monstruosidades…

Luego, las terribles historias de los refugiados. Las pocas almas que habían conseguido escapar de aquellas masacres narraban historias escalofriantes de dolor, hambre y por supuesto, muerte.

Los demonios mataban a los débiles y esclavizaban a los fuertes, y ni siquiera la muerte era garantía de paz o de descanso pues se contaban historias horribles de muertos que volvían a la vida para azotar a los vivos.

Pero en medio de aquellas terribles y estremecedoras noticias, había un diminuto rayo de esperanza, increíbles historias de héroes vestidos con armaduras “tecno-mágicas” que utilizando armas fabulosas se oponían al mal. Paladines del bien salidos de las leyendas. Hombres y mujeres dispuestos a sacrificar sus propias vidas por un bien superior.

Y en una época de horror y dolor, toda la fe de la gente se centró en aquellas leyendas…

Si el Infierno y los demonios eran reales ¿donde estaban el Cielo y los dioses?

¿Cual es tú nombre?

Calixto… Rodríguez…

¿Tienes miedo de la verdad?

… Sss… Sí.

¿Por qué temes a la verdad?

La verdad es tan terrible.

Por un momento el viejo se quedó callado como mesurando mi respuesta, traspasándome con sus ojos profundos, leyendo mi alma.

¿Por qué te llaman “el que no miente”?

Por que prefiero no hacerlo.

¿Pero mientes?

Por un instante pensé en mentir (sí, algunas veces puedo ser así de estúpido) pero luego respondí con la verdad.

Sí, todos mentimos, hasta sin darnos cuenta algunas veces. Pero prefiero no hacerlo.

¿Tienes miedo de la mentira?

La mentira puede traer tanto mal, desconfianza entre la gente, desunión, confusión.

El viejo volvió a quedarse callado, revisando las implicaciones de lo que le decía, pero finalmente me dijo:

¿Quieres preguntarme algo?

Me daba una oportunidad de hacerle una pregunta y a mi no se me ocurre nada mejor que:

Los otros hablan de visiones de hermosas damiselas, ¿por qué yo veo a un terrible anciano?

Me pregunto si alguien mas alguna vez habrá visto a una de las verdades reír de la forma que yo lo vi y entonces me respondió con la misma pregunta:

¿Por qué temes a la verdad?

Aquel fue mi primer encuentro con la verdad, mi verdad, aquella que me costaría tantos años aceptar…

El primer indicio de que venían en camino fueron los peces muertos, los océanos estaban envenenados y las criaturas del mar o se extinguían o se adaptaban convirtiéndose en retorcidas versiones de su propia especie.

Luego vinieron los muertos vivientes, algunos dijeron que habían llegado por la frontera con Colombia, otros decían que habían salido de nuestros propios cementerios; por la cantidad de zombis que aparecieron no me extrañaría que ambos tuvieran razón.

Después vinieron las criaturas salvajes, animales demoníacos traídos de otros mundos o versiones envilecidas de los animales que anteriormente poblaban la Tierra.

Entonces llegó la noticia que todos temíamos escuchar, se había abierto un portal en Caracas, el apocalipsis venía por nosotros también.

Pero tierra adentro, alejados de cualquier costa, frontera o capital, tuvimos un poco mas de tiempo para escondernos, para huir, y para resistir. Combatíamos a los zombis con palos y piedras, cavábamos trampas para matar a los dingos infernales, y evidentemente, cuando las cosas se nos ponían demasiado feas, corríamos, corríamos como si nos persiguiera el diablo porque efectivamente así era.

Y entonces, contra toda esperanza, los paladines llegaron antes que los demonios…

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Espero que les haya gustado, pero ¿qué le mejorarían? ¿Qué le agregarían? ¿Que le quitarían? Con su feedback espero crear una gran historia 🙂

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