Contrariamente a lo que solemos pensar, Asimov era un “creyente” ūüėČ

¬ŅNo cree usted en los platillos voladores? Me preguntan ¬ŅNo cree usted en la telepat√≠a? ¬ŅEn los astronautas de la antig√ľedad? ¬ŅEn el Triangulo de las Bermudas? ¬ŅEn la vida despu√©s de la muerte?

No, les digo. No, no, no, no y de nuevo no.

Una persona recientemente, grit√≥ desesperada por la letan√≠a de constante negaci√≥n “!¬ŅEs que no cree usted en nada?!”

“Si”, dije. “Yo creo en la evidencia. Yo creo en la observaci√≥n, en la medici√≥n y en el razonamiento, confirmado por observadores independientes. Creer√© en cualquier cosa, sin importar lo extra√Īa y rid√≠cula, siempre y cuando haya evidencia de ello. Sin embargo entre mas extra√Īo y rid√≠culo es algo, mas firme y mas s√≥lida tiene que ser la evidencia.


Isaac Asimov 1920 – 1992

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