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Desde hace décadas los gurús de la autoayuda no han hecho otra mas que repetirnos lo mismo una y otra vez: “Piensa positivamente.” Viven repitiendo que “El Secreto” está en la “visualización,” pero ¿qué tan cierto es esto?

Si una persona puede mejorar su vida simplemente imaginándose en la situación ideal, ¿no debería la ciencia ser capaz de medirlo? Pues resulta que sí lo ha hecho y las respuestas no son tan ideales.

En un estudio dirigido por Lien B. Pham de la Universidad de California, se le solicitó a los estudiantes pasar unos momentos cada día visualizándose a si mismos obteniendo una excelente nota. Pero incluso cuando el ejercicio de soñar despiertos solo duró unos pocos minutos, causó que los estudiantes estudiaran menos y obtuvieran peores notas. En otro experimento dirigido por Gabrielle Oettingen de la Universidad de Nueva York, se le pidió a los graduados que anotaran con cuanta frecuencia tenían fantasías de obtener el trabajo de sus sueños después de dejar la Universidad. Resultó que los estudiantes que reportaron tener ese tipo de fantasías con mas frecuencia recibieron menos ofertas de trabajo y terminaron con salarios significativamente menores…

Creo que queda bastante claro que eso de pensar positivamente puede ser mas bien bastante nocivo, ¿por qué? Quizá porque no te preparas para lo contrario, que las cosas salgan realmente mal. Pero sea lo que sea, el caso es que sucede precisamente lo contrario de lo que suelen decir los gurús de la autoayuda.

Pero así como la ciencia destronó esa ilusión, también ha descubierto otro hecho sorprendente. La gente puede ser mas feliz y mas exitosa si lo finge…

Por lo general pensamos, que si estamos tristes esto se nos va a notar en la pose de nuestra espalda, en nuestra mirada, etc. Pero resulta que lo contrario también es verdad, si nos obligamos a caminar con la espalda recta y a fingir una sonrisa que no sentimos, terminaremos sintiéndonos mejor.

Ya a finales del siglo antepasado (todavía se me olvida que estamos en el 21) uno de los padres de la psicología actual, William James ya apuntaba en esta dirección, el decía “No solo es que corres del Oso porque le tienes miedo, es que el correr del Oso también te hace temerle.” James postulaba que así como cuando estamos alegres sonreímos y cuando estamos tristes arrugamos la cara, lo contrario también debía funcionar.

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En los 70’s el psicólogo James Laird de la Universidad de Clark decidió poner a prueba las ideas de James. Se invitó a los voluntarios a pasar al laboratorio y se les pidió que adoptaran una serie de expresiones. Aquellos que sonrieron dijeron sentirse mas felices y quienes arrugaron la cara se sintieron mas tristes.

Pero no se trata solo de feliz o triste; otro estudio por Iris Hung de la Universidad de Singapur, le pidió a un grupo de voluntarios que visitaran una cafetería, pero que intentaran evitar comprar dulces, pero hubo un subgrupo al que se le pidió que hicieran un puño y que lo apretaran y que intentaran comportarse como si estuviesen mas motivados. Sorprendentemente este sencillo ejercicio consiguió que ese subgrupo comprara mas comida saludable.

Dana Carney dirigió otro estudio en donde le pidió a un grupo de voluntarios que asumieran “poses de poder” por ejemplo que se sentaran, subieran las piernas sobre un escritorio y cruzaran sus manos por detrás del cuello. Mientras que al mismo tiempo se le solicitó a otro grupo que se sentarán en el mismo escritorio, miraran al piso, recogieran las piernas y apretaran las manos sobre las rodillas. ¿Resultado? Aquellos que asumían una “pose de poder” se sentían mucho mejor y los que tomaban la pose contraria mucho peor. y al dirigir su atención a los químicos que corrían por la sangre de los participantes, resulta que quienes realizaban la pose de poder tan solo por unos momentos, tenían unos niveles de testosterona mucho mas altos; y quienes habían hecho la pose contraria se encontraban con que era la cortisona la que se disparaba.

Cuddy

Así que ya saben amigos, ¿están tristes? Finjan una sonrisa, ¿sienten que les falta fuerza de voluntad? Aprieten el puño, tensen su cuerpo, ¿falta de confianza? Asume una pose de poder, cruza las manos detrás de tu cuello, levanta las piernas y descánsalas sobre el escritorio, etc.

Vía: The Guardian, TED, Wired

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