Nos llega el quinto relato de nuestro Concurso de Relatos de Ciencia Ficción, de la parte de Akken Blue.

El Reloj y el Relicario es un relato peculiar que combina elementos de Ciencia Ficción y Fantasía, léelo y no te olvides de dejarnos tú opinión:

Skull Pocket Watch

El Reloj y el Relicario

Por Akken

Amy caminaba rápidamente por el parque, su acosador se acercaba peligrosamente. La noche era más oscura de lo normal, la luna se ocultaba tras las nubes. Amy no podía ver el rostro su acosador, lo único que podía reconocer eran sus extraños y sucios tenis rojos.

Ella seguía caminado, quería escapar de él. Pero su acosador se ocultaba tras los arboles. Amy miraba constantemente el reloj que le había heredado su padre. Aunque solo fueran los disparates de su padre, y que ella dudaba que algo así pudiera pasar, el reloj estaba por llegar a la hora marcada.

La luna empezaba a asomarse tras las nubes, la tenue luz de la luna iluminaba lentamente a su acosador, por fin podría ver quién era ese extraño hombre que la había estado siguiendo los últimos días. Sin embargo, la alarma del reloj comenzó a sonar y fue rodeada por una extraña luz azul, un segundo después Amy había desaparecido.

Caminando de regreso a su departamento después de comprar un par de bebidas y un par de sopas instantáneas sabor a pollo, Vincent vio una extraña luz en medio del parque. Era muy noche y aunque sabía que no tenía porque ir a ver, algo en su interior lo impulso a investigar. Sabía que no tenía por qué ir, pero cuando se dio cuenta, ya estaba ahí.

Mientras se acercaba, Vincent comenzó a percibir un ligero olor a chocolate. Lo que Vincent encontró en el parque fue a una chica, estaba inconsciente en medio del parque y además estaba desnuda. Eso era muy extraño, sabía que algo no estaba bien. Hacía mucho frío y la chica estaba sin ropa.

Vincent se quito la chaqueta de cuero y se la puso a la chica, como pudo la llevo a su departamento, la recostó en la cama y la cubrió con un par de sabanas. Para una persona común y corriente lo lógico sería llamar a la policía y dejar que ellos se encargaran del asunto, pero Vincent no era una persona normal y sabia que tampoco era normal que una chica desnuda apareciera de la nada después de ver una extraña luz. Lo único que podía hacer por ahora era esperar a que la chica recobrara la conciencia y preguntarle lo que había pasado.

Amy se despertó con un extraño dolor de cabeza, lo último que recordaba era el parque, sin embargo, ahora estaba acostada en una cómoda cama en un lugar desconocido. Intento levantarse y se dio cuenta que estaba desnuda, lo único que llevaba era el reloj. Un rico olor a pollo inundo el departamento.

—Ya te despertaste, debes de tener hambre, ¿Quieres un poco de sopa de pollo? —Pregunto Vincent mientras entraba al cuarto con un par de platos— No sé si te gusta la sopa instantánea pero es lo único que tenía en el departamento.

—¿¡Donde estoy!? ¿¡Quién diablos eres!? ¿¡Por que estoy desnuda!? —Grito Amy.

—Yo soy Vincent, este es mi departamento y no sé por qué estas desnuda, anoche te encontré en el parque por casualidad y no tenías ropa.

Amy se mantuvo callada por unos momentos. Solo veía el reloj, su cabeza le daba vueltas, no lograba comprender que había pasado. Volvió a mirar el reloj.

—¡Imposible! —Susurro Amy.

—Porque no comes un poco, y después investigaremos que paso.

Vincent le acerco el plato de sopa, ella lo acepto y no dijo una sola palabra mientras comía. Vincent busco algo de ropa que ella pudiera usar, una de sus camisetas y un pantalón, en seguida salió de la habitación para que ella se pudiera vestir.

—Voy a llamar a la policía, tal vez ellos puedan ayudarnos…

—¡No! —Interrumpió Amy— No hace falta… tengo una vaga idea de lo que paso… y no necesito a la policía, solo quiero saber una cosa.

—¡Dime!

—Quiero saber la fecha de hoy.

—Eso es fácil, hoy es domingo —Vincent contesto alegremente.

—¡No! quiero saber la fecha completa.

—Está bien… hoy es domingo 8 de enero del 2012.

Amy sonrió nerviosamente, y después dio una gran carcajada. Se acerco a la cama y se dejo caer en ella extendiendo los brazos, después dio un gran suspiro.

—¡No puedo creerlo! —Dijo Amy.

—¡Que pasa! No entiendo nada, ni siquiera me has dicho tu nombre.

—Soy Amy… y… gracias por ayudarme. No quiero seguir causándote molestias, mejor me voy.

—Si quieres irte puedes hacerlo, pero tan siquiera dime que paso —Vincent cruzo los brazos y la miro fijamente.

—No lo entenderías… es muy extraño, jamás me creerías.

—Porque no me pruebas, y te diré si es extraño o no.

Ella se sentó en el borde de la cama y comenzó a pensar cómo explicar de manera sencilla lo que estaba en su mente, trataba de ordenar sus ideas y darles un poco de coherencia para que no se escuchara tan descabellado lo que diría a continuación.

—Nada de lo que digas puede sorprenderme —Comento Vincent mientras se sentaba en una silla, para escuchar la historia de Amy.

—Mi padre siempre decía que construiría una máquina del tiempo —Comenzó decir Amy— pero nadie le creía, todos pensaban que estaba loco, yo era una de ellos. Hace seis meses mi padre murió, y no nos dejo más que deudas, toda la fortuna de nuestra familia se esfumo en su locura. Lo único que nos dejo fue su reloj y una carta. En la carta escribió las instrucciones para usar el reloj, según lo que pude entender, este reloj era la máquina del tiempo en la que había trabajado toda su vida —Amy le mostro el reloj a Vincent— Intente usarlo para viajar al pasado y decirle a mi padre que era un idiota, pero no funciono. Después de leer las instrucciones otra vez me di cuenta que el reloj contaba con una cuenta regresiva. Cuando esa cuenta llegara a cero, el reloj se activaría automáticamente y llevaría al usuario a una fecha pre-programada que jamás pude cambiar. Hace un par de semanas un extraño hombre me comenzó a seguir por todas partes, y anoche, ese hombre me persiguió por el parque, el contador del reloj estaba en cero y se activo, viaje al pasado 200 años, eso era lo que estaba programado en el reloj. Así que en pocas palabras; vengo del futuro. ¿Crees que estoy loca?

—Te creo —Dijo Vincent después de escuchar detenidamente la historia de Amy.

—¿En serio?

—He visto cosas más extrañas en este mundo —Vincent tomo entre sus manos el relicario que colgaba de su cuello y lo froto por unos segundos— ahora lo que tienes que hacer es usar el reloj para regresar a tu tiempo atreves de esa luz azul.

—¿Luz azul? ¿La viste? ¿De verdad me crees? —Pregunto Amy con asombro.

—Ya te dije que de verdad te creo.

—Pero… no es tan fácil, el reloj está programado para regresar al usuario a su tiempo original después de 7 días, es quiere decir que…

—Estas atrapada en este tiempo por 7 días —Interrumpió Vincent.

Después de un par de minutos, Vincent y Amy salieron a pasear por las calles de la ciudad. Amy observaba con asombro la ciudad, intentando recordar aquellos edificios que aun se mantenían de pie en su época, mientras caminaba tras Vincent.

—¡Ya llegamos! —Dijo Vincent

—¿Por qué nos detenemos aquí? ¿Qué este lugar? ¿Tienes que hacer algo aquí? —Pregunto Amy.

—Es una tienda de ropa, creo que lo que llevas puesto no es lo más adecuado, además, si vas a estar aquí 7 días necesitaras varios cambios de ropa.

—Pero no tengo dinero

—No te preocupes, yo me encargo de eso —Tengo un poco de dinero ahorrado y no sabía cómo gastarlo.

—Gracias, pero no tienes por qué ser tan amable conmigo.

Amy entro a la tienda, después de admirar la moda del pasado se decidió por un par de prendas, entre los que había elegido se encontraba un lindo vestido negro que le gusto desde el principio. Vincent fue con la encargada para pagar la ropa que Amy había elegido.

—¡Hola Vincent! Hace tiempo que no te veía, desde que dejaste de trabajar en esta tienda —Dijo la encargada.

—Si… Ya han pasado un par de meses, ¡que rápido pasa el tiempo!

—Y dime… ¿Esa chica es tu novia? Jamás te había visto comprarle ropa a alguien, es muy linda.

—Es una amiga, estará de visita unos días y se le olvido traer un cambio de ropa, así que yo…

—Mmm… eres demasiado caballeroso, ten cuidado o se terminara enamorando de ti.

Más tarde, en la calle, Amy llevaba un par de bolsas con ropa y Vincent llevaba otro par. Amy se detuvo frente a una pastelería, se quedo mirando un pequeño pastel de chocolate con una cereza en el medio. Vincent se acerco a ella y miro el mismo pastel de chocolate que ella deseaba.

—¿Quieres saber algo extraño? —Pregunto Amy.

—A mí también me gusta el pastel de chocolate, eso no es extraño.

—Hoy es 8 de enero del 2012 ¿cierto?

—Si…

—Sabes… en este día, dentro de 183 años, va a nacer la bebe más hermosa del mundo y su nombre será Amy.

—¿Quieres decir que hoy, dentro de 200 años será tu cumpleaños?

—Si… De alguna enfermiza forma, hoy es mi cumpleaños, o más bien lo será.

Vincent entro a la pastelería y compro el pequeño pastel de chocolate con la cereza que le había llamado la atención a ella. El pastel era más caro de que había imaginado, pero eso debía significar que de verdad era delicioso. Jamás había gastado tanto dinero en tan poco tiempo, sus pocos ahorros se estaban acabando muy rápido. Nunca se preocupo por conseguir más dinero, siempre había sido solo él.

Cuando regresaron al departamento, Vincent puso el pequeño pastel en la mesa, tomo un par de platos, de hecho eran los únicos dos platos que tenia. Vincent vivía solo desde hace mucho tiempo, y casi nunca tenia visitas, por eso solo tenía dos platos.

—¿Por qué eres tan lindo conmigo? ¿Quieres seducirme? ¿Quieres hacer cosas sucias con la linda chica que vino del futuro? —Pregunto Amy.

—Es… solo… es que es divertido, esta es la primera vez que conozco a una chica del futuro y creo que como anfitrión del pasado tengo que hacerte sentir cómoda. Al fin y al cabo solo estarás aquí una semana.

—Entonces harás todo lo que te pida —Amy lo miro a los ojos, con una pequeña sonrisa— ¡Mañana quiero ir al circo!

—No… puedo hacer lo que quieras, menos el circo.

—¿Por qué? ¿No quieres que te vean conmigo? ¿Tienes miedo a los payasos?

—No les tengo miedo, es solo que no me gusta cómo se maquillan, sus extrañas pelucas y esos enormes zapatos. No les tengo miedo, solo no me gusta verlos.

Luego de una extensa platica sobre payasos y el miedo que le provocaban a Vincent, ambos se fueron a dormir. Amy dormiría en la cama mientras que Vincent usaría el viejo y duro sillón que tenía desde hace años. Durante la noche, Vincent escucho un extraño ruido en la calle, al asomarse por la ventana se dio cuenta que esos tipos habían regresado, no importaba cuantas veces los mandara al hospital, ellos siempre volvían. En otra ocasión, Vincent los esperaría dentro del departamento, donde se llevaría a cabo la pelea a muerte, pero ahora había una linda chica en la cama y no quería que ella se despertara en medio de una pelea.

Vincent salió del departamento, sin hacer ruido para que ella no se despertara. Amy le había contado todo, era una chica que no tenia secretos para él, y él también desearía ser honesto con ella, pero no podía, si lo hacia la pondría en riesgo. Solo tenía que resistir una semana, y entonces ella regresaría a su hogar y él podría continuar con su vida normal, si es que a eso se le podría llamar, vida normal.

Eran cinco hombres, Vincent los llevo hacia el callejón, con su mano derecha tomo su relicario y lo froto, mientras que su mano izquierda la mantenía en la bolsa de la chamarra, la misma que había usado para cubrir el desnudo cuerpo de Amy, aun olía a ella, era un ligero y delicioso olor a chocolate, el mismo que percibió cuando la encontró. Y entonces comenzó la pelea.

El sonido de la cuchara chocando contra el tazón de cereal y el típico sonido de la televisión cuando se encendía fue lo que despertó a Vincent. Era Amy, desayunando su cereal y viendo su televisión, acostada en su propia cama.

—¡¡Qué horrible!! —Dijo Amy cuando vio que Vincent se preparaba su desayuno.

—¿Qué es horrible? —Pregunto Vincent.

—Dicen en las noticias que encontraron cinco hombres muertos, según la policía los asesinaron anoche. La policía cree que fue un asesino serial, no son las primeras víctimas que mueren de esa forma. A ti te dan miedo los payasos, a mi me dan miedo los asesinos seriales.

—No es para tanto, no tienes de que preocuparte, mientras no salgas sola a la calle y cierres bien la puerta mientras no estoy en el departamento, estarás a salvo.

Amy lo obligo a salir a la tienda por un poco de leche extra para su cereal, ya que ella se había terminado toda la que quedaba en el departamento de Vincent. Al regresar, Vincent se encontró a Amy vistiendo un hermoso y entallado vestido negro, uno de los que había elegido el día anterior.

—Listo, es hora de irnos —Dijo Amy— Ya que no quieres ir al circo y yo quiero ver elefantes… vamos al zoológico.

—¿Qué, jamás has visto un elefante? —Vincent la miro y se dio cuenta de que en el futuro ya no existían elefantes— Esta bien, vamos un rato al zoológico y después regresamos.

—No me vestí así solo para salir solo un rato, quiero ver lo más que pueda así que no vamos a regresar aquí en todo el día.

Al final no fue tan malo, de hecho fue divertido pasar el día con ella. Hubiera sido un gran día, si no hubiera sido por una cosa, los estuvieron siguiendo todo el día. Habían mandado más hombres tras él, parecía que no entendían la lección, no importaba cuantos hombres mandaran tras él, nunca serian suficientes para matarlo. Se había hecho una costumbre, pero ahora era diferente, ahora estaba con Amy y no quería que ella saliera lastimada. Se obligo a ser más cauteloso y en una oportunidad cuando estaban en medio de la gente aprovecho para perderlos.

De regreso en el departamento, Vincent dio un último vistazo para asegurarse que los nuevos hombres que habían mandado tras él no estuvieran cerca.

—Fue un día grandioso, ¿verdad? —Dijo Amy mientras caminaba lentamente hacia Vincent.

—Si… creo que sí, nunca había visto a nadie emocionarse tanto al ver a los elefantes…

Amy se acerco a él, Vincent estaba distraído viendo hacia la ventana, ella aprovecho la oportunidad para besarlo en los labios. Vincent podía sentir sus tiernos labios, y su aroma, su delicioso aroma a chocolate que lo había seducido desde el principio. Ella lo estaba besando, le había robado un beso, y el también lo deseaba, pero algo en su interior le decía que no era buena idea meterse en líos de faldas con una chica del futuro. Sin embargo su deseo gano.

—¡Perdón! No pude evitarlo, yo… —Dijo Amy, se sonrojo e intento no mirarlo.

—Yo también lo deseo, pero solo estarás aquí un par de días más.

—Por favor —Amy lo volvió a mirar— este será nuestro secreto.

A pesar de que sabía que no era buena idea, a pesar de que esos tipos podían aparecer en cualquier momento y desatar el infierno. Vincent no pudo reprimir aun más sus deseos. Tomo a de la cintura a Amy y la beso como jamás había besado a nadie.

Le quito el vestido lentamente, enseguida le quito la ropa interior y acaricio cada parte de su cuerpo, cada rincón de piel. Estaba completamente atrapado por su ligero aroma a chocolate, era un éxtasis total para ambos. Después de recorrer su cuerpo desnudo, Vincent regreso a los labios de Amy, solo por un momento se retiro y entonces pudo contemplar sus hermosos y redondos ojos verdes. Desde que la conoció era la primera vez que miraba detenidamente sus ojos, y cayo rendido ante su hechizo, era su mira, su alma. En aquel momento entendió que se había enamorado perdidamente de ella —¿Cómo pude enamorarme de ella en tan solo un par de días? ¿De verdad esto es real?— Se pregunto Vincent. La respuesta nunca llego, su mente se había desconectado, solo se podía concentrar en acariciar, besar y amar cada parte del cuerpo de Amy.

Los hombres que lo querían matar, su terrible pasado, el hecho de que ella era del futuro, nada de eso le importo. Lo único en lo que podía pensar era en amar a la chica que tenía delante de él. Amy y Vincent hicieron el amor varias veces esa noche.

A la mañana siguiente, Amy no podía dejar de mirar el relicario de Vincent, había algo en él que le llamaba la atención. Había algo misterioso en el relicario, algo que no sabía explicar. Amy se movió con cuidado para no despertar a Vincent, cuando por fin lo alcanzo, la sabana se resbalo dejando al descubierto los pechos desnudos de Amy.

—¿Qué haces? —Pregunto Vincent mientras la contemplaba.

—Nada… —Amy se puso el relicario e intento ocultarlo entre sus pechos.

—Dame mi relicario por favor… —Exigió Vincent.

—No… hasta que me digas por que no tiene ninguna foto dentro y en su lugar tiene el numero 80.

—No… dámelo…

—Yo te conté todo lo que quisiste saber, sin importar lo extraño que era. Ahora quiero escuchar tu historia. Si no lo haces no te dejare volver a tocarme.

—¿Quieres chantajearme? ¿Crees que puedes conseguir algo solo con negarme sexo? Entonces… Está bien, tu ganas te lo contare.

Vincent se recostó de nuevo en la cama, y miro detenidamente como el relicario se ocultaba entre los pechos de Amy. Como el relicario absorbía el calor de Amy.

—Todo comenzó hace mucho tiempo, tanto que ya no recuerdo con exactitud cuándo ocurrió. Mi vida no era lo que debía ser, estaba en el fondo del hoyo, había perdido cualquier razón para vivir. Decidí que ya no podía seguir así, una noche enrolle una cuerda en mi cuello y me deje caer al vacío, me suicide, morí esa noche o al menos eso tenía que pasar, pero un extraño hombre me salvo esa vez o para ser más preciso; me maldijo. Desperté un mes después y ya tenía ese relicario en mi cuello, tenia marcado el numero 100, el hombre me dijo que como castigo por intentar suicidarme tendría que sufrir el dolor y la agonía de la muerte 100 veces antes de poder descansar en paz. Al principio no creí ni una sola palabra y un par de días después logre suicidarme, conseguí un arma y me volé la cabeza, sentí el dolor y la agonía de la muerte otra vez, pero no morí. Entonces el relicario dejo de marcar el numero 100 y en su lugar apareció el numero 99. Hasta ahora he muerto 20 veces pero aun sigo vivo.

Amy se quito el relicario y se devolvió, comenzó a vestirse para salir a la calle. Ella no creyó una sola palabra de lo que había dicho Vincent, sentía que se estaba burlado de ella. Le había abierto el corazón, habían hecho el amor y él no podía ser sincero con ella.

—Dormí contigo aunque apenas te conozco, pero no significa que sea una idiota. ¡Un hombre con 100 vidas! Es demasiado, incluso para mí.

Cuando Amy termino de vestirse salió a la calle y no volvió en todo el día. Vincent no hizo ningún intento por ir detrás de ella, tenía que darle tiempo para pensar las cosas.

Amy regreso al oscurecer, sus lindos ojos se habían vuelto rojos de tanto llorar. Después de llorar y pensar todo el día sobre ese asunto, ella se dio cuenta que no tenía que preocuparse por saber si él le mentía o no, eso ya no importaba. Amy se dio cuenta que se había enamorado completamente de Vincent y tenía que pasar el mayor tiempo posible con él antes de que el reloj la devolviera a su tiempo.

—Perdón, me comporte como una niña, tú me creíste cuando te conté lo del reloj y yo no pude…

—Ya no importa, regresaste y quiero estar contigo hasta el último momento.

Durante los siguientes días, Amy y Vincet se amaron cada día como si fuera el fin del mundo. Aquellos hombres que habían intentado matar a Vincent una y otra vez no habían vuelto a meterse en su camino, eran los mejores días para Vincent.

Pero el mundo feliz de estos amantes no duraría para siempre, aunque lo desearan, ambos sabían que se acercaba el momento de decir adiós. El destino los había reunido de una forma muy extraña, y ahora cuando por fin eran felices, era ese mismo destino el que los separaría para siempre.

Para el último día que estarían juntos planearon tener la mejor cita de sus vidas. Primero hicieron el amor por última vez, luego fueron a un parque de diversiones, después y desafiando todos su miedo Vincent llevo a Amy al circo. Al final darían un paseo por el parque, el mismo donde el destino los había unido por primera vez.

—No quiero irme —Dijo Amy mientras tomaba la mano de Vincent.

—Yo tampoco quiero separarme de ti.

—¿Cómo es posible que nos enamoráramos tan rápido? ¿Por qué no podemos estar siempre juntos? ¿Por qué?

— Porque somos almas gemelas que nacieron en diferente tiempo y lugar.

Los dos seguían en su mundo, sin importarles nada más. Por ese motivo Vincent no se percato que los estaban siguiendo. Vincent no pudo reaccionar a tiempo, los hombres que siempre enviaban para matarlo los habían rodeado.

—¡Maldición! ¡Por qué no me di cuenta! —Exclamo Vincent.

—¿Qué pasa? —Pregunto Amy.

—Solo quédate detrás de mí, yo arreglare esto.

Vincent no se dio cuenta que uno de los hombres estaba detrás de ellos y logro tomar como rehén a Amy. Los otros hombres ya habían sacado sus armas y apuntaban directo al pecho de Vincent. En otra ocasión Vincent podría acabar con todos ellos en un abrir y cerrar de ojos, pero tenían de rehén a Amy.

—¡Danos el relicario o mataremos a la chica! —Exigió el hombre que la tenía como rehén.

—Está bien, solo déjala ir —Vincent se quito el relicario y lo dejo en el piso —Ahora suéltala.

—¡Idiota! —Grito el hombre y le disparo en la cabeza a Vincent.

—¡¡¡No!!! —Grito Amy.

El cuerpo sin vida de Vincent cayó al piso, la sangre de Vincent pinto de rojo el suelo. Las lágrimas de Amy comenzaron a brotar sin control de sus ojos, intento soltarse, pero fue inútil. Los hombres ya tenían el relicario y algo más. Abandonaron el cuerpo sin vida de Vincent y tomaron a Amy, su intención era violarla una y otra vez.

—¡¡Vincent!! ¿¡Porque!? —Grito Amy.

—Por idiota, se quito el relicario —Dijo uno de los hombres— Por mucho tiempo quisimos el relicario que te hace inmortal. Solo habíamos escuchado leyendas acerca de esto, pero un día por fin lo encontramos. Siempre que lo matábamos, este chico regresaba a la vida, pero cuando se quito el relicario dejo de ser inmortal y ahora sí que está bien muerto.

Amy sabía lo que seguiría a continuación, esos hombres la violarían hasta que el reloj la devolviera al futuro. Pero ya no le importaba, el hombre que amo estaba muerto y ella regresaría a un futuro al que ya no pertenecía.

De pronto un par de manos apareció de la nada y le rompió el cuello al hombre que sujetaba a Amy. Era Vincent, tomo el arma del hombre y sin pensarlo dos veces asesino a todos los demás hombres que estaban ahí. Después se acerco al hombre que llevaba su relicario, se agacho y lo tomo de vuelta.

—¿Tu? ¿Pero? ¿Cómo? —Pregunto Amy— Ellos tenían el relicario.

—El relicario solo es un contador, no es lo que te hace inmortal —Vincent le mostro el relicario a Amy, en su interior ahora se mostraba el numero 79— No sé qué es lo que me hizo ese hombre, pero hace tiempo me di cuenta que el relicario solo es el contador, lo que me hace inmortal es algo en mi interior y no sé que es. Estos tipos me han estado siguiendo desde hace mucho tiempo.

El sonido de las sirenas de las patrullas se acercaba, alguien debió escuchar los disparos y llamo a la policía. El reloj de Amy comenzó a sonar indicando que era hora de regresar al futuro.

—¡No! —Grito Amy— No quiero regresar, quiero estar aquí contigo.

Vincent se acerco a ella y la beso tiernamente en los labios, ese era su último beso. La luz azul empezaba a hacer su aparición y cuando esa luz la cubriera por completo se iría para nunca volver.

—Eres alguien que jamás pensé conocer, jamás te busque, jamás supe que existieras, pero dios o el destino quiso que de una u otra forma nos conociéramos. Y ahora ya no puedo estar sin ti, te has vuelto parte de mi vida, mi primera y única adicción. Sin duda lo mejor que me ha pasado en la vida —Dijo Vincent.

—¡Vincent! —Los ojos de Amy se habían vuelto a cubrir de lagrimas— Se que esto es egoísta, pero ahora que se que aun tienes 79 vidas, por favor espérame, nos volveremos a ver dentro de 200 años.

—Te esperare el tiempo que haga falta.

Los policías ya estaban en el parque, apuntaban a Vincent, pidiéndole que se rindiera y entonces Amy desapareció dentro de la luz azul.

Amy sintió un fuerte golpe, era su cuerpo chocando contra piso frio. Había vuelto al futuro. De pronto la mente de Amy se aclaro y pudo pensar mejor las cosas —Para mí solo será un segundo, pero para Vincent habrán pasado 200 años. Soy una imbécil, ningún hombre por mucho que amara a una mujer la esperaría por tanto tiempo. Si de verdad me hubiera esperado, si de verdad lo hubiera hecho, me habría buscado hace tiempo. Posiblemente él ya me ha olvidado, Probablemente encontró a otra chica de la cual se enamoro, una chica de su tiempo, un chica con la que de verdad pudo pasar su vida. Al final no éramos almas gemelas— Pensó Amy, mientras seguía en el piso.

Cuando empezó a abrir los ojos, Amy se dio cuenta que estaba desnuda, de nuevo —¡Maldita máquina del tiempo! ¿Por qué tiene que desaparecer la ropa cada vez?— Amy escucho que alguien se acercaba, ella solo podía ver unos sucios tenis rojos —¿Tenis rojos? ¡¡Maldición!!— Ella recordó el motivo por el que estaba en el parque, era ese maldito acosador que la había estado siguiendo por días.

Ahora el acosador tenía la ventaja, Amy estaba en el piso, desnuda. No podía hacer nada para defenderse, y para empeorar las cosas, los ojos de Amy se volvían a cerrar. Amy había vuelto a desmayarse.

Ella despertó en una de las bancas del parque, le dolía la cabeza, pero ya estaba despierta y dispuesta a dar pelea contra su acosador. Pero para su sorpresa se encontraba sola recostada en la banca del parque y estaba vestida. El acosador la había llevado a la banca y la había vestido, inclusive la pudo haber violado y ella no se dio cuenta de nada. Cuando se incorporo se arreglo la ropa. Un hombre, su acosador, apareció detrás de ella.

—¡Ya estas despierta!

Amy se dio vuelta y por fin pudo ver a su acosador que usaba tenis rojos.

—¡Imposible! —Grito Amy— ¿Tu?

—¡Aquí estoy, como te lo prometí hace 200 años, te espere —Dijo Vincent.

Amy no pudo más y corrió para abrazarlo y besarlo. Para ella solo fue un segundo, para él 200 años, aun así él la espero.

—¡Así que tú eras mi acosador! ¿Por qué no me lo dijiste antes? —Pregunto Amy.

—Por que aun no me conocías, tenía que espera a que viajaras al pasado para conocerme, de otra forma solo sería un simple acosador.

Por varios minutos los dos se fundieron en largos y apasionados besos. Entonces ella se aparto y busco el relicario entre la ropa de Vincent.

—¿Cuántas vidas has gastado para estar aquí? Tengo curiosidad de saber —Amy encontró el relicario y lo abrió.

—No ha sido fácil, a lo largo de todo este tiempo encontré muchos enemigos, me costó mucho trabajo pero al final termine con todos ellos.

—¿¡Una!? —Amy lo miro a los ojos— ¿Por qué?

—Esta es la ultima vida que me queda y quiero pasarla contigo. Resistí el dolor y la agonía de morir 99 veces, solo para poder amarte una sola vez. Creo que al final, ese es un trato justo.

Un par de días después, Amy y Vincent guardaron el reloj y el relicario en una pequeña caja y la arrojaron al mar. Ya no querían saber más sobre viajes en el tiempo o inmortalidad, ellos solo querían tener su final feliz y pasar el resto de sus vidas juntos, y así lo hicieron. Sin importar el tiempo ni el lugar, ellos vencieron su destino para estar juntos.

—¿Qué paso con el reloj y el relicario? No sé si alguien más, en algún lugar o tiempo diferente encontró el reloj y el relicario, y la verdad no me importa si ahí afuera hay alguien con el poder de viajar en el tiempo y con 100 vidas para disfrutarlo. Espere 200 años y 99 vidas para poder ser feliz a tu lado, y eso es lo único que me importa.

FIN.

Muchas gracias a Akken Blue por este relato, para leer mas historias de este autor, podemos checar su blog:

Star Blue Comic

Y esperamos tenerlo por acá con mas frecuencia 🙂

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