Jorge Zarco, amigo de Valencia España, complace a los lectores de La Cueva del Lobo con su cuento “El Neumático”, una historia que podría suceder a cualquiera de nosotros…






EL NEUMÁTICO
JORGE ZARCO RODRIGUEZ
El agua de la piscina de aquel chalet, estaba demasiado oscura, aun siendo todavía de día y con la luz apagada de la hora mágica acercándose al crepúsculo.
Un neumático de camión flotaba a modo de colchoneta sobre el centro de sus oscuras aguas y la radio vomitaba un especial sobre personalidades insólitas. Jota resignado, se había quedado absolutamente solo, cuando a su hermano mayor le dio por irse con su nueva novia al nuevo pub del pueblo cercano donde se podría escuchar música metal.
Sus padres no volverían hasta mañana y ya eran casi las seis de la tarde en pleno agosto, lo que le aseguraba unas dos horas más de día antes de anochecer completamente.
Soplaba un viento fresco, de atardecer veraniego a la sombra, lo que era mejor que el mediodía y hacía más llevadero estar a la intemperie.
Pero a Jota el mes de agosto siempre se le había antojado bastante siniestro a pesar del bochorno, las vacaciones y lo buenas que estaban tanto la antigua como la nueva novia de su hermano. De sus recién estrenadas quince primaveras y del clima festivo que había en el pueblo y que parecía contagiar el ambiente. Como si el miedo que nos acompaña en nuestro divagar cotidiano nunca se hubiera ido de vacaciones. Pero Jota sabía que la angustia que lo acompaña a uno, sobre todo en esa espantosa edad que es la adolescencia, no solía tomarse días libres.
Aquel chalet no estaba alejado del pueblo, pero si alguien lo asaltase a medianoche y matase a sus ocupantes posiblemente nadie se percataría de ello hasta demasiado tarde, como siempre. El temor flotaba en aquella zona desde unos cinco años atrás. Cuando un eslavo asesinó a toda una familia en una vivienda cercana tras dejar un reguero de chalets ensangrentados a lo largo de toda la “pacífica” Europa comunitaria. Y nadie recordaba (o no quería recordar por temor a crear brotes de racismo)de donde venía.
Una canción del grupo de Pop-Rock británico: “STONE ROSES” sonaba por la radio. A Jota le gustaba el llamado “Brit-Pop”. Lo encontraba melancólico por sus melodías que más o menos traducía superficialmente por los apurados conocimientos de inglés que poseía y que le hacían sentirse menos solo en momentos como aquel.
El neumático negro era un recambio de camión, más duro y más resistente que un flotador convencional y flotaba siempre en la solitaria calma de la piscina. El agua temblaba por la brisa creando ondulaciones en la eterna calma de la piscina, mientras el sol aprovechaba los momentos de reinado antes de ocultarse tras la línea del horizonte.
Ahora sonaba “DEVO”, un grupo USA de Tecno pop experimental que reinó entre finales de los setenta y comienzos de los ochenta y que había conseguido con el paso del tiempo, esa oportuna etiqueta que llaman: “de culto”. Jota ojeaba una revista de música de su hermano que incluía una historieta de una sola página. El comic era Belga, o eso es lo que le dijo Víctor que así se llamaba, aunque sus colegas le llamaran “VENOM” por un popular grupo Metal al que era muy aficionado.
La trama trataba de una mujer que vivía sola en una casa solitaria en medio de un bosque. Para matar el tiempo, componía puzles de muchas piezas que podía tardar días en completar. Ya estaba a punto de acabar el último, que había comenzado días atrás, cuando se percató que la imagen creada era la de un loco furioso que acechaba tras una ventana demasiado parecida a la suya. Y entonces se oyó un ruido de cristales…
Jota recordó una de esas leyendas urbanas que circulan por los institutos, sobre un montañista que a falta de víveres y brújula, se había perdido en medio de una montaña invadida por la nieve y la niebla. Caminando casi a ciegas en medio de la más absoluta noche, creyó ver un puñado de luces que confundió con las luces de un posible pueblo cercano y al acercarse se percató que los faros en realidad eran los ojos brillantes de una manada de lobos hambrientos.
La historia acababa ahí y Jota se pudo imaginar la carnicería resultante. El programa de radio terminaba con una tercera canción: “THREE IMAGINARY BOYS” de Robert Smith y los THE CURE. Reyes del Pop siniestro o Punk gótico o como quisieran llamarlo. El locutor empezó a hablar : – El cantante afroamericano Michael Rockson sufrió este fin de semana un vil ataque en su casa de Bel Air de un sádico Psico Killer que descuartizó su colección de animales con un espray adormecedor y una sierra mecánica circular. Para completar la faena convirtió el espray en un soplete  con la ayuda de un  mechero y carbonizó la peluca afro de Rockson quien salió disparado a su piscina para darse una urgente zambullida. El “psiko” desaparece y promete atacar a otras estrellas del espectáculo residentes en Bel Air y Hollywood en general. Los psiquiatras hablan de que podría tratarse de un famoso frustrado o un exactor infantil convertido en juguete roto por la cruel indiferencia de quien deja de caer en gracia…-
Jota dejó de escuchar y siguió observando el agua de su piscina. El ligero viento que creaba ondulaciones en el agua y el neumático que solía posicionarse siempre en el centro de la misma; algo de lo que nunca se había percatado y ahora prestaba más que nunca atención a ese detalle. El neumático no estaba amarrado a ninguna cuerda por ningún lado, así que debía por ley de la gravedad natural, desplazarse por el viento hasta chocar con los bordes de la piscina, viniese por donde viviese la brisa. Al lado de la escalerilla misma, por ejemplo.
Pero por fuerte que soplase el viento, el neumático seguía en su posición como si hubiese adquirido no solo conciencia propia, sino de una voluntad de resistencia que era imposible de poseer en un objeto inerte en apariencia. O sea, muerto. A no ser que “algo” lo mantuviese allí con algún propósito.
Jota recordó que no se había zambullido en ella desde septiembre del año pasado, en parte porque no habían estado en ella y muchos dirían que era demasiado tiempo para una piscina de chalet que ya podría disfrutarse en primavera y a partir de octubre con el frío que descendía de la sierra, la temperatura alcanzaba límites de hipotermia.
Empezó a sonar en la radio “STAND UP” de los británicos “JETHRO TULL” con más de cuatro décadas sobre los escenarios. Jota no hizo el esfuerzo de intentar traducir la letra, pero captaba el ritmo, la melodía, el sentimiento y eso le producía paz y serenidad en medio de la inquietante soledad que produce el campo al anochecer. Empezó a sentirse mejor y hasta pensó si no estaría mal tirarse al agua pese al cloro y las advertencias de su padre sobre la irritación ocular que podría coger; aunque estuviese fría, total era agosto y verano y aquello no era la alta montaña y las noches no se hacían lo que se dice, heladas.
Pero se sorprendió a sí mismo inquietándose más de la cuenta al levantarse al coger la pértiga con la que limpiar la superficie de la piscina y lo que con suerte no se hundía hasta el fondo, que solían ser unas pocas hojas muertas. Entonces creyó ver sobre la superficie del agua, algo similar a un chapoteo, apenas un flash visual de unos pocos segundos… como si algo nadara en el interior de las oscuras aguas. Jota no quiso preocuparse, pero en su cerebro saltó el resorte “inquietud”. Un pequeño anillo que se extendía hasta desaparecer llamó su atención:
– ¡Mierda de agua tan oscura, si se pudiera ver el fondo! – Soltó mosqueado quizá para que en su cerebro no saltase el resorte: “miedo”. Su padre le había dicho que era por el cloro y las paredes de hormigón pintadas de negro. Maldecía a su hermano por no haber pintado las paredes de blanco o azul marino. Las dejó negras como el carbón para marcarse una vacilada ante un par de impresionantes tetas muy adictas a lo siniestro y que terminaron siendo magreadas por un colega suyo, haciéndole quedar como un gilipollas.
En la radio volvió a sonar la voz del locutor: -En el lago Virginia de Tanzania, el exceso de explotación del ecosistema de sus aguas, está acabando con la raza de carpas autóctona del lugar, lo que amenaza con crear una alarmante hambruna en uno de los países más pobres de África central-.
Jota recordó por las carpas de Tanzania, que su padre en octubre del año pasado durante un frío y ocasional fin de semana, había arrojado a la piscina unas tres o cuatro crías de caballa para que “engordaran”. A los días siguientes de su improvisada piscifactoría, sus cadáveres flotaban en la superficie con una nube de moscas atraídas por la putrefacción. Víctor sufrió un ataque de risa mientras papá se hundía en el desánimo. Y es que la piscina nunca había estado libre de cloro. Claro que se decía que las medusas podían sobrevivir en las “aguas muertas”, aquellas que carecían de oxígeno, y es posible que como especie marina pudiese sobrevivir al cloro.
¿Las medusas, en su piscina?, aquello era un imposible. ¿Quién es tan retrasado como para meter una medusa en una piscina? Pero Jota no iba a echarse atrás por ese pensamiento, ni mucho menos, aunque “algo” había empezado a martirizar sus nervios…
La radio había echado una canción de PHIL COLLINS de mediados de los ochenta, cuando ya había empezado su etapa en solitario antes de volver a vomitar otra vez noticias fuertes:
-Ayer murió a los cuarenta años, el escritor ucraniano PIORT ASEYEV en su residencia de ODESSA.  ASEYEV había pasado los últimos años de su vida intentando llevar a juicio al cineasta underground americano NICK FODEN, al que acusaba de haber plagiado su novela “LA GARRA DE LA MUERTE” para el argumento de su película “LOS QUE SE OCULTAN” rodada en mil novecientos noventa y nueve  y jamás exhibida públicamente al morir tres de sus intérpretes y dos técnicos en unos “dudosos” accidentes. Aparte de morir la novia del director dos semanas después de concluido el rodaje. La demanda del escritor jamás prosperó en parte porque casi nadie vio la película, ya que FODEN solo se permitió un pase sorpresa en un pequeño festival en ROTTERDAM  tras el cual desapareció para siempre la única copia disponible de la película. Casualidad irónica, ASEYEV estaba entre los escasos diecisiete espectadores que la vio por casualidad. El propio ASEYEV jamás volvió a escribir y murió el pasado sábado de una sobredosis de morfina, a la que se había enganchado durante el frustrante proceso para llevar a FODEN  a juicio en una causa que nunca prosperó y en la que nunca fue auxiliado por  entidad cultural o judicial alguna, ya que ASEYEV siempre fue un desconocido en su UCRANIA natal. El destino de NICK FODEN no fue mucho mejor, se volvió adicto al crack y a la KETAMINA y nunca volvió a ponerse tras la cámara. Afirmando a la desesperada que jamás había leído el manuscrito de ASEYEV e incluso desconocía su identidad; ambos nunca coincidieron. Lo inquietante es que FODEN agonizó en un cubil lleno de yonquis en Los Ángeles el día de su cuarenta cumpleaños, el mismo día de ASEYEV cumplía dicha edad y fallecía en ODESSA.
Demoniaca coincidencia, ya que ambos tenían un parecido físico muy inquietante, que daría a pensar que se trataba de gemelos. Además de correr la leyenda de que ambos eran hijos de una mujer moldava que los entregó en adopción llamada TATIANA FODEN ASEYEV. Descansen en paz.
Aquella noticia devolvió a Jota a la realidad; por pura lógica tenía que pensar que al fondo de la piscina no le pasaba nada por muy oscuras que estuviesen sus aguas… y que el neumático se posicionase siempre en su centro. Tenía que tener una lógica que explicase aquello en vez de dejarse llevar por supersticiones. Empezó a sonar por la radio una canción de un casi olvidado grupo de Heavy Metal de los setenta: “PENTAGRAM”, pioneros de lo siniestro e inspiradores de “BLACK SABBATH”, “JUDAS PRIEST”,”IRAN MAIDEN” o ”FEAR FACTORY”.
Contagiándose de coraje, se levantó y agarró la pértiga para irse acercando el neumático hasta la orilla de su piscina, hasta tenerlo al alcance de la mano. Miró el agua oscura y haciendo un profundo respiro para darse valentía, se dejó caer a cuatro patas sobre sus manos y rodillas a fin de tener un punto de apoyo que le permitiera mantener el equilibrio sin necesidad de mojarse, simulando las cuatro patas de un perrito. Se sintió ridículo en aquella postura, pero al menos no se caería al agua, navegando suavemente sobre aquel neumático de camión a modo de donut gigante; el agujero del centro le permitía ver subir y bajar el nivel del agua sin que esta jamás le alcanzara.
No tenía nada que temer y de hecho sintió la tentación de zambullirse hasta el fondo y desde allí volver a saltar para propulsarse hasta la superficie. Pero no se movió, y se limitó a dejarse mecer por la brisa… hasta que se dio cuenta que el neumático había vuelto a posicionarse en el centro mismo de la piscina y que su posición volvía a ser fija e inmóvil.
Pensó que el agua oscura siempre le había inquietado por lo que podía esconderse debajo de ella, y que por eso siempre había preferido la piscina al agua del mar. Se oían historias que en Australia los caimanes habían invadido piscinas privadas sofocados por el calor y habían atacado por sorpresa a sus propietarios. Pero lo máximo que podía meterse allí era una culebra de campo, y no había oído leyendas urbanas al respecto. Hasta el agua de los ríos le daba cosa por qué se llenaba de peces y animales de toda clase, y el agua de las playas le asustaba por las medusas. Pero intentó controlarse y miró fijamente el agua oscura. Un destello plateado volvió a brillar bajo la superficie y en su cerebro se conectó la palabra: PANICO. Y entonces, perdiendo la noción del tiempo y el espacio, el agua negra desapareció y Jota se vio de pronto levitando en el vacío. El líquido se había esfumado y había dado a otra realidad: Un enorme hueco de escalera de caracol hecho de mármol similar al coral, de una altura de unos diez pisos. Jota recordó al instante que también sufría vértigo y a la vez se repetía que aquello no podía estar sucediendo mientras flotaba suspendido en el vacío y veía por el agujero del neumático el gran hueco por donde debía haber estado el ascensor. El hueco de todo gran edificio modernista por el que amenazaban con precipitarse los vecinos y los suicidas hasta el feliz aterrizaje. Podía respirar la atmósfera de un interior fresco con buena ventilación y limpiado con lejía perfumada, lo que no hacía menos terrorífica su caída en picado hacia lo que parecía una concha de mar gigante con sus fauces cerradas y tan blanca como el resto del entorno. Jota miró asustado a su entorno en todas direcciones antes de volver la mirada al vacío que caía por el hueco de su neumático flotante.
Pensó que de no tratarse de una alucinación provocada por el pánico, había saltado a otra dimensión por alguna razón desconocida, puesto que el entorno que le rodeaba no le daba ninguna opción de huida. Al menos de momento… y entonces creyó en aquel instante entender la situación de aquel imposible. Quizá por eso el neumático se posicionaba siempre en el centro de las aguas: Para poder ejecutar un salto dimensional entre dos mundos cuya puerta de entrada era el centro de su piscina.
Jota pensó en qué clase de seres habitarían aquel hueco de mármol y cuál sería su aspecto; y si podría llegar a verles desde el agujero de su neumático. No es de extrañar que nadie se hubiese atrevido a bañarse desde el año pasado. Aquellas caballas debieron ser los primeros cosmonautas hacia aquella dimensión, hacia el hueco de la escalera.
Quién sabe si no se ahogaron por el cloro o el oxígeno de aquel abismo que se extendía bajo sus pies en aquel lugar imposible donde no podrían haber sobrevivido…y entonces el silencio que rodeaba a Jota se cortó de pronto con una especie de gigantesco eructo similar a unas enormes tripas revolviéndose.
¡Y entonces Jota empezó a caer al vacío a bordo de su neumático como si la fuerza de la gravedad hubiese vuelto a traición, y no pudo parar su caída mientras veía abrírsele las fauces al LEVIATAN que habitaba en el fondo de aquel hueco!
Una boca de forma vaginal infectada por millones de dientes de piraña dispuestos a darle a Jota la bienvenida que no paró de chillar mientras se sumergía en aquella abominable oscuridad.
Dándose cuenta en pocos segundos que tragaba agua y se revolvía en líquido elemento: el agua con cloro de su oscura piscina, y dio unas violentas patadas para salir hacia la superficie ayudándose de paso con brazadas. Emergió justo delante de la escalerilla y salió por ella de dos saltos y cayó rodando sobre el borde de cemento que le rodeaba. Sintiéndose a salvo ante el inminente crepúsculo, respiró aliviado.
Perdió la noción del tiempo mientras juraba que no revelaría su viaje ni a locos ni a cuerdos.
La radio comenzó a soltar los primeros sones de STING cantando  al frente de “THE POLICE”:
“SPIRITS IN A MATERIAL WORLD” y a Jota le invadió la euforia de haber vivido una experiencia fuera de serie, preguntándose si su hermano y su padre no habrían tenido el mismo viaje y se lo callaron como él haría. Pero el peligro no por ello dejaría de existir. Oyó a lo lejos un coche acercándose con música metal a bordo, era su hermano acompañado de un doble claxon.
Volvió a mirar la superficie del agua y otro chapoteo plateado le hizo saltar: pensó en medusas caminando sobre dos patas. El neumático había vuelto a posicionarse en el centro de la piscina. Como si quisiera no volver a moverse jamás pese a la brisa y el viento. Oyó pisadas.
Su hermano salió de la creciente oscuridad y le sonrió: – ¿Qué tal la tarde?.
Y sin quererlo, volvió a pensar en medusas caminando sobre dos patas…         
Jota hubiese dicho mil cosas al mismo tiempo pero solo soltó: – Nada del otro mundo.
Víctor fue en busca de su nueva novia,  mientras Jota se quedaba mirando la superficie de la piscina donde su hermano y su nueva novia y quizá el mismo se dieran un chapuzón. Por unos instantes vio un resplandor plateado bajo su superficie, similar a las ondas que deja una piedra al chocar con el agua quieta. Salvo que el impacto se había producido bajo la fina línea acuática que separa el agua de la superficie. Allá donde la oscuridad no dejaba penetrar a la vista.
  VERANO 2008 / PRIMAVERA 2009
Muchas gracias a Jorge y esperemos que solo sea la primera de muchas colaboraciones.

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