Acabo de pasar por un momento muy desagradable, por alguna razón me afectó terriblemente, sentí frustración, rabia, tristeza, sin embargo fui capaz de sobreponerme y controlarme.
Es importante tener las herramientas para autocontrolarse cuando es necesario, las emociones pueden ser maravillosas, pero en algunos casos pueden ser sumamente molestas.

Pero ¿cómo controlar nuestras emociones? ¿donde está el botón para ser feliz o llorar?
¿Han notado como con frecuencia las emociones vienen asociadas a reacciones en nuestro cuerpo? Por ejemplo el miedo con temblores y sudoración, y por lo general cualquier emoción fuerte tiende a alterar nuestro ritmo respiratorio; mientras que es muy improbable que alguien consiga controlar la mayoría de esas reacciones, la respiración en cambio es otro asunto. Podemos controlar la respiración y a través de ella podemos también engañar a nuestro organismo para hacerle creer que nuestras emociones están bajo control. Es importante respirar adecuadamente y con suavidad, utilizando una respiración abdominal, estando conscientes de lo que estamos haciendo, utilizando más el abdomen que el pecho para respirar, de esta manera garantizamos que los pulmones se llenan más, pues ese es el objetivo, conseguir más aire con menos esfuerzo, de este modo transferimos más oxigeno a nuestro organismo, cuando nuestro organismo tiene más oxigeno, también nuestro ritmo cardíaco se reduce, controlando de este modo otra de las reacciones que con frecuencia viene asociada a las emociones alteradas.
Por supuesto lo mejor es realizar este proceso en una postura agradable, que nos permita respirar profundamente durante el tiempo suficiente para alcanzar un estado de tranquilidad.
Adicionalmente sería interesante que pudiésemos asociar una postura especifica con esta situación, de este modo a través de la práctica nuestro cuerpo comenzaría a acostumbrarse y a relacionar esa particular postura con esa particular sensación de tranquilidad, pienso que este es el secreto detrás de los “Mudras” que son esas particulares posturas de las manos que con frecuencia vemos que practican los monjes budistas o de otras religiones.
Ahora agreguemos un tercer elemento, ¿cómo nos sentimos ante los insultos los gritos, las palabras groseras? ¿cómo reaccionamos en cambio ante las palabras cariñosas y positivas?
¿Que tal si mientras nos encontramos en nuestra particular postura, respirando profundamente, también nos dedicamos a repetir una serie de palabras de especial significado para nosotros? lo ideal sería palabras positivas que nos ayuden a sentirnos mejor.

Realizar esta tres acciones en conjunto nos permitirá sentirnos mucho mejor, pero si además lo realizamos como una práctica regular, nuestro cuerpo y nuestra mente se acostumbrarán y comenzarán a relacionar cada vez más y mejor, la respiración controlada, la postura y las palabras positivas con una sensación de bienestar general. Esto es a lo que se le llama con frecuencia Meditación.

Por ejemplo reiteradamente se le enseña a los estudiantes a colocar sus dedos en una postura especial durante esta práctica de la meditación para que dada la necesidad, al colocar los dedos en esta particular postura, el cuerpo “recuerde” la sensación de bienestar.

Nuestras emociones son maravillosas, pero nosotros debemos estar en control de ellas, no ellas en control de nosotros, la meditación es una excelente herramienta para alcanzar ese control.
Pero además, ¿te has preguntado? ¿Cómo pensaré mejor, en una situación en donde estoy lleno de stress y alterado o con mi mente serena, relajada y con mi cerebro recibiendo una buena dosis de oxigeno?

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