Nuevamente desde Cuba nos llega otro relato para participar en nuestro Concurso, en esta ocasión de parte del escritor Denis Alvarez Betancourt:

Colisión

Desacople

Autor: Denis Alvarez Betancourt

“El amor es todo aquello que dura

el tiempo exacto para que sea inolvidable.”

Mahatma Gandhi

Lisska era mi compañera de aula. Bella, como suelen ser las ghostianas, con su tenue rosado en la tez y esas facciones delicadas y angulosas. Verla era siempre mi mayor anhelo. Nos conocimos en el gran carnaval. La fiesta más esperada que ocurría cuando ambos mundos entraban en conjución perfecta.

Cada año, durante dos meses sucedía aquel milagro cósmico, cuando dos planetas casi iguales compartían un punto infinitesimal del espacio-tiempo; ellos en una cima de su “hoja” y nosotros en una sima de la nuestra; y es que el multiverso es así, billones de billones de hojas infinitas e imperfectas repletas de huecos y cordilleras que algunas veces se superponen. Aquel fenómeno sucedió siempre en la historia. Los anales contaban de entes fantasmales que aparecían después de la primavera en lugares específicos de nuestra geografía y se movían como en una pantalla tridimensional viviendo sus propias vidas. Aquellos lugares se iluminaban profusamente al parecer por un efecto óptico del proceso de conjución. Los dos mundos pasaron del susto mutuo a la curiosidad y de allí a compartir conocimientos. Hubo desavenencias como en todo contacto humano pero, por suerte, ninguno podía hacerse daño así que fueron resueltas con el tiempo. En algun momento se desarrolló un lenguaje común de señas y, con la revolución tecnólógica apareció el signáfono, un equipo capáz traducir aquellas señas en voces simplificando mucho nuestra comunicación.

En la fiesta de celebración de la unión, que se desarrollaba en aquellos lugares mágicos, esperábamos anhelantes a los ghostianos. Lisska se apareció de repente frente a mí. Pequeña y sonriente. No era la única aparición de aquella fiesta iluminada. Siempre sucedía así. Los habitantes de Ghost salían de la nada y eran recibidos alegremente. También sus edificaciones y su naturaleza que se acoplaban a nuestro espacio por diseños complejos desarrollados en el último centenio. Todos encendíamos nuestros signáfonos y empezaban las conversaciones de viejos conocidos, los últimos libros, política, economía y hasta chismes de comadres.

El encuentro con Lisska fué muy especial. Conectamos de inmediato y más nos agradó saber que estudiaríamos juntos. Desde el primer día de clases nos sentámos lado a lado,..¿estará bien dicho?…, parecería que estábamos uno junto al otro cuando en realidad cada cuál vivía en su propio universo donde solo nos era dado mirarnos. Transucrrieron así cinco años y por cada uno que pasaba yo sentía más su ausencia en los momentos de separación y disfrutaba más su compañía cuando podíamos vernos y..¿hablar? ¡Maldito signáfono! No me deja oir su voz real. No lo negaré, desde el principio me enamoré perdidamente de ella, de su gracia, de sus movimientos…, de su silueta. Si pudiera al menos rozar su piel.

En clase ignoraba las complicadas fórmulas del profesor de astrofísica y pensaba, …qué me importa a mi la historia, la tecnología o el multiverso si no puedo siquiera tocar a Lisska. ¿Cuantos de nosotros los realtianos ansiamos eso? ¿Acaso tendré que esperar a que Sarusio, nuestro genio escolar crezca y desarrolle para lograr un puente real que nos una? Lo mas triste es que ella siente lo mismo, me lo dijo ayer en el recreo, cuando ambos bajamos al patio.

Ese día, al terminar salimos de la escuela. En una banco del parque comenzamos a jugar en nuestras pantallas táctiles que sobreponíamos para ver la jugada del otro. Sus dedos se reflejaban en los míos y yo trataba de asir sus manos sin lograrlo. A la vez, ella trataba de tocar mi cabello, pero solo conseguía traspasar mi cabeza. Oí su voz tecnológica en mi signófono.

─ Apenas nos queda tiempo. Ya terminamos el cuarto ciclo y falta menos de un día para que nuestros mundos se descoplen ─. Aquella voz monótona dificilmente reflejara la angustia que noté en sus ojos.

─ No te preocupes, nos veremos el año que viene. Ven, vamos a nuestro sitio para que me digas que puede ser mas terrible que no verte en ocho meses ─. Su mirada ya me preocupaba y caminamos juntos a aquel lugar increíble donde, por azar de la naturaleza, se unían a nuestra vista dos árboles enormes de universos distintos. Era el espacio perfecto y solitario que siempre descubren dos seres cuando se aman.

─ Hubo una explosión en la zona norte de nuestro firmamento. Parece una supernova.

─ Si lo oí. Pero eso fué muy lejos ─. le dije. Suspiró.

─ Antes del desacople deseo tengas algo de mí. Quedará en uno solo de tus sentidos, quizás en dos. Necesito que sepas que aquí en mi universo el cuerpo es la mas sagrado. No se muestra sino a quien uno mas quiere. En el tuyo el contacto es mas importante, lo sé. Pero es todo lo que puedo darte.

Bajó su túnica con un arte difícil de definir y me mostró su cuerpo desnudo. Bendito el milagro que unió a Real y a Ghost. Traté por instinto de atraparla, pero se escurrió dentro de mi cuerpo. Me desnudé también y así juntos comenzamos a contemplarnos girando; por momentos riéndonos y atravesándonos mutuamente. Me mostró cada detalle de su piel bien cerca como para inundarme los ojos y al final se simularon besos y caricias. Así estuvimos un tiempo que se me hizo breve, sin hablarnos para que el sonido digital no rompiera aquel momento de fusión de nuestros cuerpos, tan cercano y a la vez, tan lejano. Todo se fué oscureciendo para adquirir el ocre tradicional de nuestro mundo. Ella, diciendome adios, y el arbol desaparecieron lentamente. No lloré, estaba seguro que nos veríamos en ocho meses. Su regalo estaba impregnado en mis pupilas y su imagen podía durarme hasta entonces.

***

Durante todo ese año se sucedieron análisis científicos acerca de los ghostianos, pero no hice mucho oído a los rumores hasta que anunciaron la suspensión del carnaval. Algo muy extraño. De todas formas acudí al lugar como mismo hicieron muchos. Nada sucedió. La explicación más probable fué que las ondas energéticas de una supernova se trasladaron a la velocidad de la luz alisando la “hoja” de Gosth. El milagro milenario de la conjución de aquellos mundos terminó para siempre.

FIN

Muchas gracias a Denis por este relato y le deseo la mejor de las suertes.

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